21/2/18

ALLONS ENFANTS...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 21/02/2018. Contraportada.

Un himno es un símbolo poderoso, más, si cabe, que una bandera —que representa, pero en su naturaleza simbólica, es fría—. El himno se entiende como expresión oral y musical que celebra una condición colectiva concreta. La conjunción música y, sobre todo, texto, permite la participación de todos en su expresión. Aúna. Un himno solamente musical puede emocionar, pero si además es cantado, enardece.
La vida de los seres humanos está basada en el asociacionismo permanente. Pertenecemos a todo tipo de grupos y colectivos: familiares, de edad, deportivos, de ocio, religiosos, de género, políticos… Inevitablemente, muchas de estas identidades son referenciales: se es de un barrio/pueblo/ciudad/región y no de otro… Estas incorporaciones y exclusiones se combinan complejamente dada la superposición de identidades que todos atesoramos, lo que permite integrar espacios y colectivos hasta niveles de extraordinaria amplitud. Una misma persona logra sumar no pocos himnos que le hagan vibrar según qué contexto —el himno del colegio, el de la santa patrona, el de la ciudad, el equipo deportivo, el grupo excursionista, el partido político… Y, también, el del país, en este caso desde la sublimación de la idea de comunidad, que no puede ser sino imaginada más que real, siendo lo importante la voluntad, el deseo de pertenecer a ella.
Independientemente de ser de izquierdas o de derechas, bajo el marco de los estados nacionales, es perfectamente lícito desear tener un himno que exprese la pertenencia —ergo, querencia, pasión, entrega— a un país. Podemos discutir si la letra de Marta Sánchez debe mencionar o no a Dios, su escasa calidad estética, etc., pero de lo que no cabe duda es que, como comunidad de españoles, nos falta algo. Y aunque el debate sobre el himno nos pueda parecer oportunista, inevitablemente estimulado por la actualidad catalana, lo que me parece absurdo es dejárselo al choque PP-C’s. ¿Cuándo vamos a abandonar esa actitud flagelante de tener que pedir contritamente perdón por sentirnos españoles? ¿Sólo los de derechas pueden ser españoles? ¿Para poder ser español de izquierdas hay que negar ser español? Si queremos hacer país, habrá que nombrarlo, y que pelearlo. De esa pasión nace también la fuerza para transformar y mejorar el país. Y desear cantarlo.



7/2/18

DECRETANDO ¿MEMORIA?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 07/02/2018. Contraportada.

La pirueta dada por De Santiago-Juárez en torno a la memoria histórica hace parecer cojitranca a Pinito del Oro. Quiere el vicepresidente de la Junta resolver la hasta ahora institucionalmente inexistente cuestión con un decreto que, por de pronto, sustrae a las Cortes todo debate posible. En Castilla y León, o no hay memoria histórica, o la hay por decreto.
Este borrador permite ver cómo en Valladolid el PP torea al PSOE —o cómo ambos partidos acuerdan sobre sus propios intereses y no los generales—. Ha bastado con que los populares digan con la boca pequeña que reconocen la importancia de la Ley 52/2007, legado de Rodríguez Zapatero, para que el PSOE renuncie a lo que ha llevado a cabo en otros parlamentos regionales: una ley autonómica.
El texto permite a la Junta clasificar, privilegiar o ningunear a algunos de los colectivos memorialistas. La sibilina redacción solo se ocupa de asumir ciertos costes de algunas exhumaciones —100.000 € para 9 provincias plagadas de fosas—. ¿Cómo plantear análisis de ADN o intervenciones memorialistas completas?
 El borrador establece como vinculantes para exhumar el informe favorable de un Comité Técnico que no es sino un comité político —de 7 miembros solo 2 representarían a las asociaciones—. Suman, además, otras obligaciones legislativas sin sentido, y se regula innecesariamente el ya existente derecho a los documentos. Habría también un Consejo Asesor, órgano fiscalizador del destino de parte de las ayudas y líneas de trabajo, cuya composición vuelve a asegurar casi la mitad de los puestos a políticos, con un máximo de 4 académicos —entre los que, por cierto, no se encuentran los antropólogos sociales, posiblemente quienes más han trabajado desde la academia en el conocimiento del sufrimiento y experiencia de las víctimas.
Este proyecto de decreto no trabaja para las víctimas ni afianza memoria democrática alguna —que ni define ni entiende—. Antes bien, usa a las víctimas para anular su capacidad de reivindicación de una memoria pública —en la enseñanza, en los lugares donde sucedieron los crímenes, etc.—, y evitar un encaramiento social de la verdad histórica y de los legados de la dictadura. Un decreto huero con el que sortear la elaboración de una auténtica ley regional de memoria histórica y democrática. Vamos, una estafa. Y por lo que se ha visto hasta ahora, con cómplices…


24/1/18

CURSO (ON-LINE) DE CORRUPCIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 24/01/2018. Contraportada.

Requisitos: ausencia de escrúpulos, ambición desmedida y fijación por el enriquecimiento. El alumno habrá de contar con un capital inicial (no es necesario especificar su origen).
El objetivo de esta formación es enseñar a conseguir ingentes cantidades de dinero público ilícitamente. Se trata, pues, de una materia con un único fin al que se subordinan todos los medios, no importa cuáles. Obviamente, toda ideología propensa a la equidad social, la solidaridad interclasista o la mejora de los servicios públicos es incompatible con esta cualificación.
La metodología de aprendizaje se basa en la comprensión de la benéfica relación empresario-político, a un nivel básico. Para grandes o continuadas operaciones se puede ampliar la relación fabril al conjunto del partido político.
El empresario, (denomínesele emprendedor si se prefiere), es el primer elemento necesario. Puede ser un titular único y acaparador de los beneficios de su empresa o bien un alto cargo de una multinacional, especialmente del sector obra pública y servicios. El empresario, en adelante el corruptor, pondrá en marcha la operación mediante la compra de voluntades ajenas para la alteración de condiciones legales y manipulación de la libre competencia en servicios y contratas públicas.  
La parte comprada suele ser un político local, a lo sumo regional. Esta condición es importante dada la tendencia al clientelismo de la administración municipal, provincial y regional. La condición clientelar tiene que ver con el secular acaparamiento por parte de ciertos grupos sociales de los puestos políticos inmediatos, control extendido a la provisión de buena parte de los puestos de funcionario. Esto permite percibir a la institución como propia, (léase, de cierto cuerpo/clase social o partido político). Derivado de ello, el político se sentirá impune en su vaciamiento de las arcas públicas.
Obviamente, corresponde al empresario el papel más interesante en esta relación. Amén de obtener el beneficio mayor mediante el acceso a licitaciones y contratos amañados, sus servicios quedarán fuera de enojosos controles incrementando aún más sus ganancias al emplear materiales o servicios de inferior calidad a la que hubiera exigido un concurso limpio. Dado que los ciudadanos perjudicados ignoran que lo son, esto permite al corruptor atesorar crédito social.
Otras ventajas añadidas: la justicia española tiende a dejar libre de encausamiento al empresario corruptor. Las posibles multas quedan muy por debajo de los beneficios obtenidos.
Abierto plazo de matrícula. 1200 € (solo ahora, -20%).


10/1/18

¡MEHR LICHT!

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/01/2018. Contraportada.

Una vez contestada como corresponde la arremetida de Sarmiento (http://bit.ly/2mlNbCi), volvamos a la abracadabrante actualidad.
Sin aliento nos deja Oriol Junqueras en su insistencia de merecer la excarcelación porque es creyente, ergo, no violento. La pretendida correlación entre pacífico y creyente mueve a risa a cualquiera que sepa algo de historia o simplemente abra un periódico de vez en cuando. Las matanzas que ofrecen los anales de toda época y sociedad en nombre de sus dioses no parecen los mejores atenuantes para el líder de ERC. Además, como es sabido, todos los nacionalistas son fervientes creyentes, lo que habrá hecho pensar al juez que lo de este hombre es contumacia.
La cristiana o pacífica conculcación de las leyes no puede ocultar el hecho fundamental de su atropello. Que el PP ha sido torpe en extremo al esperar que se pudra el problema catalán no oculta que los independentistas han atentado contra el ordenamiento jurídico con clara voluntad de hacerlo. Luego uno escucha a Ada Colau lamentándose de que se prive de libertad a Junqueras dado que no ha cometido ningún acto violento y se comprende el descalabro de En Comú Podem. El argumento de la alcaldesa se las trae. Vamos, que de un plumazo soluciona todos los juicios por corrupción, doble contabilidad, amaño de contratas, Bankia, tarjetas black… delitos que perfectamente se practican silbando (pacíficamente).
Así está la política, rebosante de confusión y descrédito. No es que los conceptos estén superados —derecha, izquierda…—, es que sus ocupantes se pudren en vida. El lío independentista ha asolado las lógicas políticas por compromisos sagrados que han desdibujado los idearios. Los indepes viven de una fantasía en technicolor. El resto quiere pescar en aguas ajenas y solo cosechan desencanto y distancia. A C’s, sin embargo, le sale bien la carambola. Enmascarado con el simple y contundente No al independentismo, ha recibido el voto de quienes en otras circunstancias no apoyarían su neoliberalismo de pijos. Su mies crece mientras asistimos a la descomposición Popular y su miríada de juicios por corrupción. Qué espectáculo el de Rato ayer en el Congreso. Casi abronca como Pujol. Al PP no le salvan ya ni expertos en tanatopraxia. Mientras, Oriol reza al mismo dios que Rajoy, y parece que con el mismo caso.


3/1/18

LAS HOJAS DEL RÁBANO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA


Desbarra mi querido Alejandro Sarmiento en su columna del DB del domingo 31 de diciembre cuando dice que arremetí contra Antonio José Mencía por recordar al Cid literario. Y vuelve a hacerlo al afirmar que califiqué al Mio Cid de abracadabrante felón. Lo que recoge toda su columna no llega a media verdad. Es, simplemente, falaz. Como lo es atribuirme intención de zaherir al Sr. Mencía. Me confunde. Yo atiendo a los argumentos, no hago crítica ad hominem.

Mi texto, “Embudos vendo” (Diario de Burgos, 13/12/2017, también recogida en este blog), mostraba cómo solemos ver la paja en el ojo ajeno cuando se trata de las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán, mientras sostenemos inmensas tragaderas de lo nuestro. Mencía no hablaba exactamente del Cantar sino del Cid que aprendió en EGB, que es cosa distinta. (Que de una columna que trata sobre las mentiras nacionalistas, Sarmiento quede preocupado por el Cid de la infancia de Mencía es un maravilloso ejemplo de los distintos planos de lectura que un texto llega a tener).

La posición sostenida en aquella columna por tan avezado director de medios era la de la nostalgia, algo no exento de riesgos, especialmente cuando los datos de su recuerdo proceden de programas elaborados por la dictadura. La responsabilidad que se ejerce cuando uno opina en prensa obliga a revisar argumentos y bagajes para, desprejuiciado de voluntades ajenas, poder emitir juicios lo más sólidos posibles. Así, sostener la validez de la compra de una espada que le dicen Tizona —y no lo es— por 1,6 millones de euros —600.000 de dinero de la Junta—, necesita más argumentos que cierto tipo de nostalgia —el Ministerio de Cultura rechazó su adquisición—. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera, pero hacerlo a través de un medio de comunicación conlleva aceptar la posibilidad de la réplica, por supuesto, argumentada. Escribir no es un arte al alcance de todos. Ni muchas citas se vuelven razones, ni pobres sarcasmos horadan murallas.

Retomando el fondo, es obvio que el Cantar del Mío Cid es una de las grandes obras de la épica europea. Y también, que tales obras —como Beowulf, Roldán, los Nibelungos, etc.— pertenecen al mundo de la ficción, y como tales son apreciadas. Pero, supongo, todos sabemos distinguir lo literario de lo histórico. De tales distinciones, de la costosa irrupción de la ciencia, la humanidad ha ido construyendo su camino a la libertad. Y así, por ejemplo, convenimos en que la biblia no explica científicamente el origen de la vida ni el de las especies; o que las leyendas no son historia —aun cuando puedan tener un interés histórico.
El aprecio a una obra literaria no depende de una ideología, sino de formación y sensibilidad. (Qué obviedad señalar que los exiliados españoles gustaban del Mio Cid). La manipulación de una leyenda con fines propagandísticos ya es otra cosa. A Franco el Cantar del Mio Cid le importaba una higa, no así el uso de la figura cidiana en beneficio propio. No es casual, una vez más, que el caudillo inaugurara la estatua del otro caudillo que, casualmente, se rebeló contra su rey…

Sarmiento pierde la perspectiva de la polémica: la pretensión de Lacalle, verdadera alcaldada, de que en el llamado Solar del Cid había históricamente unas casas de propiedad del guerrero, lo que justificaría la pretensión de tematizar Burgos como parque cidiano.

La literatura tiene difícil asiento y corresponde al mundo de las emociones. No así la historia que, ante todo, vive del rigor. El turismo tiene otros intereses —como el nacionalismo—. Pero, digo yo, no será a costa de degradar o depreciar a nuestros investigadores..., ¿verdad, querido gestor cultural?

(Podría citar a Mairena —para lo del rábano—, pero yo creo que se entiende por sí solo…).





[Contesto aquí lo que debiera haberse recogido en otro lugar, 
en paridad extensiva al ocasionador de esta respuesta]


27/12/17

INOCENTES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 27/12/2017. Contraportada.

 Escribe Mateo —solo él— que en alguna de las inmarcesibles brumas del judeocristianismo hubo una fea matanza: todo varoncito menor de dos años, en Belén, fue pasado por la espada. ¿Registros históricos? Los habituales en estas narraciones: ninguno.
Parece de muy mal gusto celebrar tal fake event con las bromas que caracterizan al día de los inocentes. Su origen está en la obsesión de la Iglesia por poseer y resignificar toda fiesta romana y prerromana. De esta forma, cristianizó las saturnalia, un casi carnaval en diciembre, convirtiendo lo del día 28 en una marcianada.
Luego, algún padre de la Iglesia interpretó que la matanza era un signo para el Cristo a la manera de Moisés, que también tuvo su matanza de primogénitos egipcios. ¡Acabáramos! No hay barreras para la conquista de significados o profecías. Lástima que Moisés tampoco existiera —a pesar de la esplendidez física de Charlon Heston—. Qué magnífico Prometeo este falso príncipe egipcio que prácticamente convirtió a unos pastores marginales en reino…
Hace una semana murió el cardenal Bernard Law, el encubridor de los abusos sexuales de más de 130 niños en su diócesis de Boston. Para que este otro príncipe pudiera eludir la justicia norteamericana, el papa Juan Pablo II le dio asilo e inmunidad en el Vaticano. Y allí se ha muerto. La historia de esta complicidad institucional con los abusos y violaciones cometidos por los sacerdotes fue narrada en una investigación periodística del Boston Globe que obtuvo el premio Pulitzer y, más tarde, en la oscarizada película, Spotlight. Más recientemente la soberbia serie de Netflix The Keepers ha contado lo sucedido en otro feudo católico, Baltimore. Lamentablemente, se trata de un mal endémico. Tras comisiones de investigación en Irlanda, Estados Unidos, Australia y cientos de juicios por todo el mundo, más el análisis de expertos independientes, se ha estimado que entre el 7 y el 9% del clero católico comete abusos sexuales sobre niños —cifras mayores en ciertas órdenes, según determinaron las comisiones irlandesa y australiana—.
Conceptualmente, el sufrimiento de los niños abusados se acerca mucho más al inconsolable dolor de la historia de la matanza evangélica. Y, aunque entre nosotros sigamos haciendo bromas, nuestro total apoyo y exigencia de plena justicia debe ser para las víctimas, los inocentes; nunca para los Herodes. 


13/12/17

EMBUDOS VENDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/12/2017. Contraportada.

Tras asegurar el alcalde Lacalle que las excavaciones realizadas en el solar del Cid iban a confirmar la tradición oral de una casa de la familia del de Vivar, R. Pérez Barredo entrevistó en Diario de Burgos al catedrático de historia medieval, Dr. Francisco Javier Peña Pérez, uno de los mayores expertos internacionales en la figura del Cid. El profesor señaló la imposibilidad de que el Cid hubiera vivido en el solar mencionado y calificaba toda la información relativa a ese espacio como un puro acto de especulación inmobiliaria de los monjes de Cardeña para sacarle los cuartos al siempre crédulo ayuntamiento
Al día siguiente, bajo un faldón titulado “Puigdemont es una caricatura al cuadrado”, Antonio José Mencía escribía su particular respuesta al prof. Peña —sin mencionarle— en una columna titulada “El Cid”. Mencía, quejoso, se quedaba con su Cid de la infancia, al que sumaba el Capitán Trueno y el Jabato. Trató de validar la infumable operación Tizona —la millonaria compra de una espada que se ha querido hacer pasar por la del Cid sin prueba fehaciente alguna—. Lo importante no es la historia sino la memoria sentimental, “los valores del mito”, venía a concluir quien ha sido director de comunicación de un museo de historia… La leyenda manda. Se quiere convertir a Burgos en parque temático cidiano y nada debe obstaculizarlo. Llámese Historia, llámese verdad.
Han sido legión quienes han criticado la manipulación histórica hecha por el independentismo catalán: la invención de los Països Catalans; la inexactitud de que la  corona fuera catalano-aragonesa; la pretensión de convertir la derrota de la Guerra de Sucesión —la Diada— en la pérdida de no sé qué inventada independencia catalana a manos castellanas; que la guerra civil de 1936 sucediera únicamente en Cataluña, o que solo los catalanes fueran los reprimidos por el franquismo... A aquellos les exigimos rigor. ¿Y qué pasa con las otras manipulaciones históricas? ¿Sólo porque nos inunda la nostalgia hemos de cerrar los ojos ante las falsedades que enseñó la escuela franquista? Lo siguiente, claro, es declarar innecesaria la Ley de Memoria Histórica... Y así nos va, confundiendo verdad con ajustes de cuentas… Y ya puestos ¿para qué una Universidad con investigadores tan pesados que se empeñan en deshacer mitos tan bonitos, las grandiosas leyendas?
Creerán Mencía, Lacalle y demás que así hacen patria. Es lo que viene haciendo Esquerra… 



29/11/17

LA MANADA

 IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 29/11/2017. Contraportada.

Con profunda vergüenza como hombre he seguido el juicio a esa tropa de imbéciles, patanes, infantiloides, simples y primarios —así los han definido sus propios abogados— que configuran la manada. Un grupo de hombres de 26/29 años, que podrían pasar por gente de orden —hay entre ellos un militar y un guardia civil— cuyo divertimento es, al parecer, la violación en grupo.
Lamentablemente esta manada es un reflejo de nuestro país: un ámbito desolado en lo que a educación y respeto se refiere; y una magnífica muestra de lo que es la violencia machista. Estos hombres y sus abogados han tratado de convencer al tribunal y a la opinión pública de la licitud de su comportamiento, de lo normal que resulta salir a follar en grupo 5 tasugos. Son inocentes injustamente acusados: ¿cómo iba a sentirse intimidada una muchacha de 18 años por esta manada de verracos casi treintañeros, varios con entrenamiento militar, que dicen usar burundanga y están acusados de otra violación en un pueblo de Córdoba?
Hemos vivido con indignación el intento de culpabilizar a la joven por sus movimientos, su ropa, la forma de sentarse, sus gestos durante la violación. Se la ha denigrado por comportarse después con toda la normalidad que le era posible, evidencia, decían, de su ausencia de trauma. En realidad, ella ha sido la juzgada mientras los muchachos han tratado de invocar la solidaridad masculina y hasta paterna —son unos buenos chicos, buenos hijos…—.
Todos deberíamos sentirnos concernidos por este juicio que, como sociedad, nos enfrenta a nuestras fealdades, al atavismo machista vigente entre nosotros que sigue concibiendo la violencia contra las mujeres como un asunto doméstico o interno y no de todos. A perdonar estos calentones de unos mozos. Esto en un país que se cargó, recordémoslo, la educación para la ciudadanía. Lejos de asumir estas carencias, se prefiere invertir en adocenamiento televisivo por la vía de programas basura que enaltecen comportamientos injustificables de inmaduros irresponsables…
Y entre tanto, las mujeres muriendo, pasando miedo, sabiéndose juzgadas por los centímetros de ropa que acortan o alargan, víctimas culpables de su propia suerte.
Todo lo de la manada es asqueroso, injustificable, machista y criminal. Sin ambages. Pero aquí se está juzgando más que a unos imbéciles. Se nos juzga a todos.




15/11/17

CATALUÑA Y LAS EMOCIONES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/11/2017.  Contraportada.

A los españoles de a pie, al pobrecito castellano que trabaja y paga sus impuestos descorazonadamente viendo la despoblación y sequía de sus campos, le sobrevienen un hipido interior que le encorajina cuando oye hablar del maltrato a Cataluña. Mira a su alrededor y contempla las ruinas de tanta promesa y agravio histórico, de cómo han esquilmado su vida y los sueños de sus nietos… Y se enciende.
A quienes llevan décadas luchando contra viento y marea por sacar a sus muertos de las cunetas, reclamando la dignidad robada por la dictadura; para los represaliados y torturados en las cárceles y comisarías del franquismo, escuchar las acusaciones de falta de libertad y represión hoy en Cataluña, es una ofensa, una burla a su experiencia.
Escuchar las grandilocuentes declaraciones de grupos de izquierda catalana sobre su internacionalismo y gran solidaridad con los pueblos del mundo, pero despreciando con sus actitudes a los andaluces o extremeños o gallegos… porque —dicen—, reciben parte de sus impuestos, es indignante.
Jugar permanentemente al lenguaje de la doblez, decir que no se es independentista, que las culpas son tanto del Gobierno como de la Generalitat pero solo participando en manifestaciones de apoyo a independentistas y políticos presos… Agota y descorazona.
Ahora que nos vamos enterando de que todo lo de la independencia era una broma sin efectos jurídicos, sin preparación real, con urnas pagadas del bolsillo de las marquesas amigas como si se tratara de un rastrillo… la cosa no mejora. Lo de Cataluña es tan triste como penoso. Hemos de tender puentes, acercarnos y, desde luego, tratar de deshacer tanta manipulación e irresponsabilidad. (Ahora, ¡a ver quién desinfla eso!). A la vez resulta tan bochornoso toparse con esos muros de victimismo, de supuestas incomprensiones… De su conocido provincianismo, Cataluña ha pasado a un tribalismo cerril que encima pretenden moderno. Querían ser nuevos europeos, dueños de frontera propia y discurso neerlandes… Del mitificado cosmopolitismo barcelonés no queda más que una pose de señoritos.
 Algunos aventuran que esto se arreglará con un buen acuerdo económico, recordemos, para la cuarta región más rica de España. La semana pasada, el Presidente de Extremadura, la comunidad autónoma con el PIB más bajo del país, daba una frase antológica “tener dos lenguas no significa tener dos bocas”. ¿Resultó insensible?



1/11/17

FIELES...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/11/2017. Contraportada.

Sabía que mi padre iba a morir. No lo digo en plan “todos hemos de morir”, sino que la muerte le estaba poseyendo sin pausa ni clemencia, devorándole.
Él también lo sabía.  Lo sabía incluso antes de aceptarlo, cuando creía que esquivaba a la Parca con sus mañas de trilero, con planes de viajes imposibles, con compras desaforadas para la siguiente temporada, robando a los médicos alientos infantiles... Intuyo que estaba aterrorizado, aunque externamente solo lo demostrara con su habitual mala hostia. Mi padre se había guiado toda su vida por la máxima de si lo niego, no existe.
Un día, ya en el hospital, lloró desconsoladamente de la mano de mi hermana. Fue un llanto mudo, de miradas sobreentendidas, desfondado, lúcido. Luego todo fue consunción y retorno a sus recovecos internos, volviendo a aquel cuarto oscuro de su infancia desde el que llamaba a sus hermanas con la reiteración nocturna del niño que no quiere estar solo.
Murió mi padre y se jodió todo. Envejecí y asumí la farsa de la vida. Se acabó mi larga infancia, esa que uno puede retener mientras pueda decir “papá”. Desapareció el posibilismo, el conjugar planes para más tarde. Todo se volvía presente, consciencia, desazón. Ya nadie velaba por mí, no había centinela, contrario, ni discusión…
Dos días después de su entierro volví al cementerio. Necesitaba sacudirme las congojas y cortesías ajenas, volver a mi pérdida. Supongo que también buscaba un imposible: sentirle. Necesitaba a mi padre y solo podía visitar aquella lápida dura que aún no recogía su nombre.
Me acerqué con temor. Creo que en mi fuero interno desesperaba por un signo, no sé, un golpe, una prueba de que no se había ido del todo. Pero no. Solo el silencio frío del mármol. Mi padre había muerto y estaba solo. Fue la constatación de la nada, del se acabó.
Seguramente volveré al cementerio y recorreré la ruta que él solía hacer. Iré con mis hijos y mis recuerdos sabiendo de la inutilidad del acto, salvo para fijar en mis vástagos la idea de nuestro leve paso. Y que aún estoy con ellos, que los velo y protejo… (Aunque ya nadie lo haga por mí).