10/1/18

¡MEHR LICHT!

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/01/2018. Contraportada.

Una vez contestada como corresponde la arremetida de Sarmiento (http://bit.ly/2mlNbCi), volvamos a la abracadabrante actualidad.
Sin aliento nos deja Oriol Junqueras en su insistencia de merecer la excarcelación porque es creyente, ergo, no violento. La pretendida correlación entre pacífico y creyente mueve a risa a cualquiera que sepa algo de historia o simplemente abra un periódico de vez en cuando. Las matanzas que ofrecen los anales de toda época y sociedad en nombre de sus dioses no parecen los mejores atenuantes para el líder de ERC. Además, como es sabido, todos los nacionalistas son fervientes creyentes, lo que habrá hecho pensar al juez que lo de este hombre es contumacia.
La cristiana o pacífica conculcación de las leyes no puede ocultar el hecho fundamental de su atropello. Que el PP ha sido torpe en extremo al esperar que se pudra el problema catalán no oculta que los independentistas han atentado contra el ordenamiento jurídico con clara voluntad de hacerlo. Luego uno escucha a Ada Colau lamentándose de que se prive de libertad a Junqueras dado que no ha cometido ningún acto violento y se comprende el descalabro de En Comú Podem. El argumento de la alcaldesa se las trae. Vamos, que de un plumazo soluciona todos los juicios por corrupción, doble contabilidad, amaño de contratas, Bankia, tarjetas black… delitos que perfectamente se practican silbando (pacíficamente).
Así está la política, rebosante de confusión y descrédito. No es que los conceptos estén superados —derecha, izquierda…—, es que sus ocupantes se pudren en vida. El lío independentista ha asolado las lógicas políticas por compromisos sagrados que han desdibujado los idearios. Los indepes viven de una fantasía en technicolor. El resto quiere pescar en aguas ajenas y solo cosechan desencanto y distancia. A C’s, sin embargo, le sale bien la carambola. Enmascarado con el simple y contundente No al independentismo, ha recibido el voto de quienes en otras circunstancias no apoyarían su neoliberalismo de pijos. Su mies crece mientras asistimos a la descomposición Popular y su miríada de juicios por corrupción. Qué espectáculo el de Rato ayer en el Congreso. Casi abronca como Pujol. Al PP no le salvan ya ni expertos en tanatopraxia. Mientras, Oriol reza al mismo dios que Rajoy, y parece que con el mismo caso.


3/1/18

LAS HOJAS DEL RÁBANO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA


Desbarra mi querido Alejandro Sarmiento en su columna del DB del domingo 31 de diciembre cuando dice que arremetí contra Antonio José Mencía por recordar al Cid literario. Y vuelve a hacerlo al afirmar que califiqué al Mio Cid de abracadabrante felón. Lo que recoge toda su columna no llega a media verdad. Es, simplemente, falaz. Como lo es atribuirme intención de zaherir al Sr. Mencía. Me confunde. Yo atiendo a los argumentos, no hago crítica ad hominem.

Mi texto, “Embudos vendo” (Diario de Burgos, 13/12/2017, también recogida en este blog), mostraba cómo solemos ver la paja en el ojo ajeno cuando se trata de las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán, mientras sostenemos inmensas tragaderas de lo nuestro. Mencía no hablaba exactamente del Cantar sino del Cid que aprendió en EGB, que es cosa distinta. (Que de una columna que trata sobre las mentiras nacionalistas, Sarmiento quede preocupado por el Cid de la infancia de Mencía es un maravilloso ejemplo de los distintos planos de lectura que un texto llega a tener).

La posición sostenida en aquella columna por tan avezado director de medios era la de la nostalgia, algo no exento de riesgos, especialmente cuando los datos de su recuerdo proceden de programas elaborados por la dictadura. La responsabilidad que se ejerce cuando uno opina en prensa obliga a revisar argumentos y bagajes para, desprejuiciado de voluntades ajenas, poder emitir juicios lo más sólidos posibles. Así, sostener la validez de la compra de una espada que le dicen Tizona —y no lo es— por 1,6 millones de euros —600.000 de dinero de la Junta—, necesita más argumentos que cierto tipo de nostalgia —el Ministerio de Cultura rechazó su adquisición—. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera, pero hacerlo a través de un medio de comunicación conlleva aceptar la posibilidad de la réplica, por supuesto, argumentada. Escribir no es un arte al alcance de todos. Ni muchas citas se vuelven razones, ni pobres sarcasmos horadan murallas.

Retomando el fondo, es obvio que el Cantar del Mío Cid es una de las grandes obras de la épica europea. Y también, que tales obras —como Beowulf, Roldán, los Nibelungos, etc.— pertenecen al mundo de la ficción, y como tales son apreciadas. Pero, supongo, todos sabemos distinguir lo literario de lo histórico. De tales distinciones, de la costosa irrupción de la ciencia, la humanidad ha ido construyendo su camino a la libertad. Y así, por ejemplo, convenimos en que la biblia no explica científicamente el origen de la vida ni el de las especies; o que las leyendas no son historia —aun cuando puedan tener un interés histórico.
El aprecio a una obra literaria no depende de una ideología, sino de formación y sensibilidad. (Qué obviedad señalar que los exiliados españoles gustaban del Mio Cid). La manipulación de una leyenda con fines propagandísticos ya es otra cosa. A Franco el Cantar del Mio Cid le importaba una higa, no así el uso de la figura cidiana en beneficio propio. No es casual, una vez más, que el caudillo inaugurara la estatua del otro caudillo que, casualmente, se rebeló contra su rey…

Sarmiento pierde la perspectiva de la polémica: la pretensión de Lacalle, verdadera alcaldada, de que en el llamado Solar del Cid había históricamente unas casas de propiedad del guerrero, lo que justificaría la pretensión de tematizar Burgos como parque cidiano.

La literatura tiene difícil asiento y corresponde al mundo de las emociones. No así la historia que, ante todo, vive del rigor. El turismo tiene otros intereses —como el nacionalismo—. Pero, digo yo, no será a costa de degradar o depreciar a nuestros investigadores..., ¿verdad, querido gestor cultural?

(Podría citar a Mairena —para lo del rábano—, pero yo creo que se entiende por sí solo…).





[Contesto aquí lo que debiera haberse recogido en otro lugar, 
en paridad extensiva al ocasionador de esta respuesta]


27/12/17

INOCENTES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 27/12/2017. Contraportada.

 Escribe Mateo —solo él— que en alguna de las inmarcesibles brumas del judeocristianismo hubo una fea matanza: todo varoncito menor de dos años, en Belén, fue pasado por la espada. ¿Registros históricos? Los habituales en estas narraciones: ninguno.
Parece de muy mal gusto celebrar tal fake event con las bromas que caracterizan al día de los inocentes. Su origen está en la obsesión de la Iglesia por poseer y resignificar toda fiesta romana y prerromana. De esta forma, cristianizó las saturnalia, un casi carnaval en diciembre, convirtiendo lo del día 28 en una marcianada.
Luego, algún padre de la Iglesia interpretó que la matanza era un signo para el Cristo a la manera de Moisés, que también tuvo su matanza de primogénitos egipcios. ¡Acabáramos! No hay barreras para la conquista de significados o profecías. Lástima que Moisés tampoco existiera —a pesar de la esplendidez física de Charlon Heston—. Qué magnífico Prometeo este falso príncipe egipcio que prácticamente convirtió a unos pastores marginales en reino…
Hace una semana murió el cardenal Bernard Law, el encubridor de los abusos sexuales de más de 130 niños en su diócesis de Boston. Para que este otro príncipe pudiera eludir la justicia norteamericana, el papa Juan Pablo II le dio asilo e inmunidad en el Vaticano. Y allí se ha muerto. La historia de esta complicidad institucional con los abusos y violaciones cometidos por los sacerdotes fue narrada en una investigación periodística del Boston Globe que obtuvo el premio Pulitzer y, más tarde, en la oscarizada película, Spotlight. Más recientemente la soberbia serie de Netflix The Keepers ha contado lo sucedido en otro feudo católico, Baltimore. Lamentablemente, se trata de un mal endémico. Tras comisiones de investigación en Irlanda, Estados Unidos, Australia y cientos de juicios por todo el mundo, más el análisis de expertos independientes, se ha estimado que entre el 7 y el 9% del clero católico comete abusos sexuales sobre niños —cifras mayores en ciertas órdenes, según determinaron las comisiones irlandesa y australiana—.
Conceptualmente, el sufrimiento de los niños abusados se acerca mucho más al inconsolable dolor de la historia de la matanza evangélica. Y, aunque entre nosotros sigamos haciendo bromas, nuestro total apoyo y exigencia de plena justicia debe ser para las víctimas, los inocentes; nunca para los Herodes. 


13/12/17

EMBUDOS VENDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/12/2017. Contraportada.

Tras asegurar el alcalde Lacalle que las excavaciones realizadas en el solar del Cid iban a confirmar la tradición oral de una casa de la familia del de Vivar, R. Pérez Barredo entrevistó en Diario de Burgos al catedrático de historia medieval, Dr. Francisco Javier Peña Pérez, uno de los mayores expertos internacionales en la figura del Cid. El profesor señaló la imposibilidad de que el Cid hubiera vivido en el solar mencionado y calificaba toda la información relativa a ese espacio como un puro acto de especulación inmobiliaria de los monjes de Cardeña para sacarle los cuartos al siempre crédulo ayuntamiento
Al día siguiente, bajo un faldón titulado “Puigdemont es una caricatura al cuadrado”, Antonio José Mencía escribía su particular respuesta al prof. Peña —sin mencionarle— en una columna titulada “El Cid”. Mencía, quejoso, se quedaba con su Cid de la infancia, al que sumaba el Capitán Trueno y el Jabato. Trató de validar la infumable operación Tizona —la millonaria compra de una espada que se ha querido hacer pasar por la del Cid sin prueba fehaciente alguna—. Lo importante no es la historia sino la memoria sentimental, “los valores del mito”, venía a concluir quien ha sido director de comunicación de un museo de historia… La leyenda manda. Se quiere convertir a Burgos en parque temático cidiano y nada debe obstaculizarlo. Llámese Historia, llámese verdad.
Han sido legión quienes han criticado la manipulación histórica hecha por el independentismo catalán: la invención de los Països Catalans; la inexactitud de que la  corona fuera catalano-aragonesa; la pretensión de convertir la derrota de la Guerra de Sucesión —la Diada— en la pérdida de no sé qué inventada independencia catalana a manos castellanas; que la guerra civil de 1936 sucediera únicamente en Cataluña, o que solo los catalanes fueran los reprimidos por el franquismo... A aquellos les exigimos rigor. ¿Y qué pasa con las otras manipulaciones históricas? ¿Sólo porque nos inunda la nostalgia hemos de cerrar los ojos ante las falsedades que enseñó la escuela franquista? Lo siguiente, claro, es declarar innecesaria la Ley de Memoria Histórica... Y así nos va, confundiendo verdad con ajustes de cuentas… Y ya puestos ¿para qué una Universidad con investigadores tan pesados que se empeñan en deshacer mitos tan bonitos, las grandiosas leyendas?
Creerán Mencía, Lacalle y demás que así hacen patria. Es lo que viene haciendo Esquerra… 



29/11/17

LA MANADA

 IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 29/11/2017. Contraportada.

Con profunda vergüenza como hombre he seguido el juicio a esa tropa de imbéciles, patanes, infantiloides, simples y primarios —así los han definido sus propios abogados— que configuran la manada. Un grupo de hombres de 26/29 años, que podrían pasar por gente de orden —hay entre ellos un militar y un guardia civil— cuyo divertimento es, al parecer, la violación en grupo.
Lamentablemente esta manada es un reflejo de nuestro país: un ámbito desolado en lo que a educación y respeto se refiere; y una magnífica muestra de lo que es la violencia machista. Estos hombres y sus abogados han tratado de convencer al tribunal y a la opinión pública de la licitud de su comportamiento, de lo normal que resulta salir a follar en grupo 5 tasugos. Son inocentes injustamente acusados: ¿cómo iba a sentirse intimidada una muchacha de 18 años por esta manada de verracos casi treintañeros, varios con entrenamiento militar, que dicen usar burundanga y están acusados de otra violación en un pueblo de Córdoba?
Hemos vivido con indignación el intento de culpabilizar a la joven por sus movimientos, su ropa, la forma de sentarse, sus gestos durante la violación. Se la ha denigrado por comportarse después con toda la normalidad que le era posible, evidencia, decían, de su ausencia de trauma. En realidad, ella ha sido la juzgada mientras los muchachos han tratado de invocar la solidaridad masculina y hasta paterna —son unos buenos chicos, buenos hijos…—.
Todos deberíamos sentirnos concernidos por este juicio que, como sociedad, nos enfrenta a nuestras fealdades, al atavismo machista vigente entre nosotros que sigue concibiendo la violencia contra las mujeres como un asunto doméstico o interno y no de todos. A perdonar estos calentones de unos mozos. Esto en un país que se cargó, recordémoslo, la educación para la ciudadanía. Lejos de asumir estas carencias, se prefiere invertir en adocenamiento televisivo por la vía de programas basura que enaltecen comportamientos injustificables de inmaduros irresponsables…
Y entre tanto, las mujeres muriendo, pasando miedo, sabiéndose juzgadas por los centímetros de ropa que acortan o alargan, víctimas culpables de su propia suerte.
Todo lo de la manada es asqueroso, injustificable, machista y criminal. Sin ambages. Pero aquí se está juzgando más que a unos imbéciles. Se nos juzga a todos.




15/11/17

CATALUÑA Y LAS EMOCIONES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/11/2017.  Contraportada.

A los españoles de a pie, al pobrecito castellano que trabaja y paga sus impuestos descorazonadamente viendo la despoblación y sequía de sus campos, le sobrevienen un hipido interior que le encorajina cuando oye hablar del maltrato a Cataluña. Mira a su alrededor y contempla las ruinas de tanta promesa y agravio histórico, de cómo han esquilmado su vida y los sueños de sus nietos… Y se enciende.
A quienes llevan décadas luchando contra viento y marea por sacar a sus muertos de las cunetas, reclamando la dignidad robada por la dictadura; para los represaliados y torturados en las cárceles y comisarías del franquismo, escuchar las acusaciones de falta de libertad y represión hoy en Cataluña, es una ofensa, una burla a su experiencia.
Escuchar las grandilocuentes declaraciones de grupos de izquierda catalana sobre su internacionalismo y gran solidaridad con los pueblos del mundo, pero despreciando con sus actitudes a los andaluces o extremeños o gallegos… porque —dicen—, reciben parte de sus impuestos, es indignante.
Jugar permanentemente al lenguaje de la doblez, decir que no se es independentista, que las culpas son tanto del Gobierno como de la Generalitat pero solo participando en manifestaciones de apoyo a independentistas y políticos presos… Agota y descorazona.
Ahora que nos vamos enterando de que todo lo de la independencia era una broma sin efectos jurídicos, sin preparación real, con urnas pagadas del bolsillo de las marquesas amigas como si se tratara de un rastrillo… la cosa no mejora. Lo de Cataluña es tan triste como penoso. Hemos de tender puentes, acercarnos y, desde luego, tratar de deshacer tanta manipulación e irresponsabilidad. (Ahora, ¡a ver quién desinfla eso!). A la vez resulta tan bochornoso toparse con esos muros de victimismo, de supuestas incomprensiones… De su conocido provincianismo, Cataluña ha pasado a un tribalismo cerril que encima pretenden moderno. Querían ser nuevos europeos, dueños de frontera propia y discurso neerlandes… Del mitificado cosmopolitismo barcelonés no queda más que una pose de señoritos.
 Algunos aventuran que esto se arreglará con un buen acuerdo económico, recordemos, para la cuarta región más rica de España. La semana pasada, el Presidente de Extremadura, la comunidad autónoma con el PIB más bajo del país, daba una frase antológica “tener dos lenguas no significa tener dos bocas”. ¿Resultó insensible?



1/11/17

FIELES...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/11/2017. Contraportada.

Sabía que mi padre iba a morir. No lo digo en plan “todos hemos de morir”, sino que la muerte le estaba poseyendo sin pausa ni clemencia, devorándole.
Él también lo sabía.  Lo sabía incluso antes de aceptarlo, cuando creía que esquivaba a la Parca con sus mañas de trilero, con planes de viajes imposibles, con compras desaforadas para la siguiente temporada, robando a los médicos alientos infantiles... Intuyo que estaba aterrorizado, aunque externamente solo lo demostrara con su habitual mala hostia. Mi padre se había guiado toda su vida por la máxima de si lo niego, no existe.
Un día, ya en el hospital, lloró desconsoladamente de la mano de mi hermana. Fue un llanto mudo, de miradas sobreentendidas, desfondado, lúcido. Luego todo fue consunción y retorno a sus recovecos internos, volviendo a aquel cuarto oscuro de su infancia desde el que llamaba a sus hermanas con la reiteración nocturna del niño que no quiere estar solo.
Murió mi padre y se jodió todo. Envejecí y asumí la farsa de la vida. Se acabó mi larga infancia, esa que uno puede retener mientras pueda decir “papá”. Desapareció el posibilismo, el conjugar planes para más tarde. Todo se volvía presente, consciencia, desazón. Ya nadie velaba por mí, no había centinela, contrario, ni discusión…
Dos días después de su entierro volví al cementerio. Necesitaba sacudirme las congojas y cortesías ajenas, volver a mi pérdida. Supongo que también buscaba un imposible: sentirle. Necesitaba a mi padre y solo podía visitar aquella lápida dura que aún no recogía su nombre.
Me acerqué con temor. Creo que en mi fuero interno desesperaba por un signo, no sé, un golpe, una prueba de que no se había ido del todo. Pero no. Solo el silencio frío del mármol. Mi padre había muerto y estaba solo. Fue la constatación de la nada, del se acabó.
Seguramente volveré al cementerio y recorreré la ruta que él solía hacer. Iré con mis hijos y mis recuerdos sabiendo de la inutilidad del acto, salvo para fijar en mis vástagos la idea de nuestro leve paso. Y que aún estoy con ellos, que los velo y protejo… (Aunque ya nadie lo haga por mí).


18/10/17

COSAS QUE NO CUELAN...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
18/10/2017.

Resolver el problema catalán no va a ser fácil, como tampoco lo es mantener la serenidad y el juicio ante tanta manipulación informativa. El movimiento independentista viene marcando con maquiavélica inteligencia el ritmo desinformador con sus alucinantes videos y fake news, aprovechando cualquier oportunidad para deslizar las terribles condiciones de vida y represión incomparable que se sufren en Cataluña —ni Puigdemont se privó en su carta a Rajoy de aprovechar la palestra para deslizar el argumentario a lo Goebbels: miente, que…—. Si no fuera por el peligro que todo ello conlleva casi dan ganas de sonreír al ver sufrir al gobierno del PP con la misma moneda que ellos han aplicado a Venezuela… En fin.
El problema es que se está alcanzando el punto en que la polarización en las actitudes lleva camino de convertir a los partidarios en hordas, mientras da alas para la irrupción pública desvergonzada de la más fea ultraderecha.
Habrá que acercar posturas, imaginar, buscar salidas… pero no caer en la trampa de dos bloques, dos legitimidades, dos iguales. La trampa de la contraposición España vs. Cataluña se asienta, y la unilateral ruptura del marco legal democrático por parte de los independentistas no puede pasar por derecho histórico o libertad alcanzada. Existen límites, y legalidades.
Las trampas no pueden impedirnos ver el bosque, pero es importante conocerlas para hacer un diagnóstico y así poder partir de unas bases de resolución mínimas. Hay que poner un cordón léxico-sanitario sobre lo que se dice y aduce. No me cabe duda de que existe un lícito sentimiento identitario y un malestar que se expresa en la idea de la independencia como panacea, pero también dudo de la espontaneidad reciente del mismo y de su solidez. Como resulta preocupante la depreciación de la ley para la existencia de la democracia, la obsesión por los sujetos colectivos históricos frente a los derechos de los ciudadanos, etc. Lo que algunos llaman “procesos de construcción nacional-popular”, tienen mucho de manipulación, de defensa de intereses vinculados a ciertas élites u oligarquías, disfrazados de voluntad popular merced al uso abusivo de los medios de comunicación.

Defender la idea de una comunidad fraterna sigue siendo posible. No insulten nuestra inteligencia con acusaciones de ser franquistas represores, de cutres leyendas negras. De esa experiencia totalitaria sabemos tanto como el que más.

Imagen falsa y trucada. Hacia la construcción de una épica...

4/10/17

MATAR Y OCULTAR

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
Texto leído en el Teatro Clunia de Burgos, el 20/09/2017, en el Homenaje y presentación de resultados de las exhumaciones en Estépar.


1. Estépar, símbolo del horror.

Todas las ciudades y pueblos de España tienen una geografía del horror relacionada con la guerra civil de 1936, lugares de muerte y terror cuyos nombres condensan todo el sentido de inhumanidad, crueldad… y vergüenza histórica. En estos espacios, a pesar de las décadas transcurridas y del esfuerzo negacionista de la dictadura, parecen seguir escuchándose los últimos ecos de las detenciones y torturas, de los paseos vejatorios, del motor de los camiones asesinos, de las descargas de fusilería…
Estépar, como La Brújula, La Pedraja, Villamayor de los Montes… forman parte de la macabra lista de espacios vinculados al exterminio en Burgos. Un exterminio que, como sabemos hoy gracias al desarrollo de tantos estudios de ámbito local a lo largo y ancho de toda España, estaba diseñado con toda frialdad y voluntad.
La sublevación del 17 y 18 de julio de 1936 tuvo por objetivo inmediato acabar con los contrarios ideológicos, con todos aquellos que, desde el conservadurismo y clasismo más intolerante, desde el militarismo y fascismo, desde la Iglesia más integrista, eran vistos como una amenaza a sus privilegios y formas de vida. El frustrado golpe de Estado cumplió a rajatabla las directrices secretas del general Mola: la eliminación de todos los que habían mostrado militancia, compromiso o simpatía con ideologías de izquierdas, tanto a nivel político como sindical. Esos son quienes fueron inmediatamente detenidos en todos los pueblos y ciudades, torturados, paseados y sacados, asesinados, siempre bajo la meticulosa autoridad militar, especialmente, durante el terrible verano de 1936. La elección de aquellas personas no fue casual, ni se debió a rencillas entre vecinos. Fue una auténtica limpieza ideológica.
A poco que se analicen los datos, encontramos una perfecta organización logística de tipo militar que ha calculado sobre el mapa la distancia y tiempo necesarios para salir de madrugada del penal con las camionetas cargadas de personas, llegar hasta lugares relativamente remotos y escondidos, asesinar y enterrar a quienes llevaban presos, y volver a la ciudad antes de que amaneciera. Estépar, La Brújula, La Pedraja, Villamayor de los Montes… todos ellos se encuentran situados en un radio de +/- 30 km de distancia de la Prisión, lo que permitía llevar a cabo las tareas asesinas según el programa prefijado: matar y negar que aquello estuviera sucediendo. Matar y borrar los rastros documentales falsificando los expedientes carcelarios con supuestos traslados o puestas en libertad… Matar y ocultar.
Por la conjunción de datos recopilados, tanto de fuentes documentales como orales, sabemos que, previamente, solía desplazarse un retén del ejército a estas zonas apartadas para trazar las fosas que serían utilizadas más tarde. Así nos lo han relatado vecinos ancianos de la comarca que veían pasar los camiones a media tarde y cavar, para volver de nuevo de madrugada, cuando se levantaban los jornaleros para segar y acarrear el trigo. Entonces era cuando veían los fogonazos y oían los disparos asesinos. Así a lo largo de todo el mes de agosto y septiembre.
El ancho y largo regular de las fosas de Estépar, su ubicación y distribución, no fueron casuales sino fruto de una perfecta planificación militar.
El nombre de Estépar ha sido en Burgos el que expresaba de forma más rotunda el horror de la represión franquista, de la impotencia y terror de la población declarada “no afecta”. A pesar de la pretensión de los militares, la tarea de matar a miles de seres humanos no puede ser ejecutada sin dejar rastro. Las familias, los amigos, las comunidades sabían de la desaparición de estas personas, vivieron con horror el conocimiento de su repentina ausencia y precarización de sus vidas mientras experimentaban el desprecio e insolidaridad de muchos de sus vecinos y conocidos.
En Burgos se ha oído durante décadas frases como “el padre/abuelo de fulanito, está en Estépar”. Una frase simple, neutra, engañosa… que en el uso del presente verbal —ese “está”— congela y condensa toda la experiencia del horror, la violencia y la muerte desencadenada por los sublevados en 1936. Un “estar” inmutable, congelado, como si se tratara de una maldición mitológica, permanente. Y que, en parte se ha cumplido, pues aquella violencia y oprobios desatados en 1936 han durado, en muchos casos, hasta el presente. Estépar, destino de cientos de personas de la ciudad y de la provincia, ha sido en el caso de Burgos, el símbolo potente de aquella injusticia, de la carnicería más terrible y traumática que hemos vivido como sociedad. A través de frases como aquella se ha dicho todo: que era una familia bajo sospecha, que cuidado con estos, que no son de los nuestros… Muchas personas no solo sufrieron unas condiciones de vida injustas y terribles, sino además una sombra permanente que duró, al menos, lo que la dictadura.
A pesar de los esfuerzos hechos por el régimen franquista y sus convencidos seguidores, en la memoria colectiva burgalesa existe la convicción de que espacios como el de Estépar, acogen a los mejores de una época, a los miles de personas comprometidas en su tiempo con la reforma y modernización de su país —tantos alcaldes y concejales—, de las condiciones laborales —caso de los sindicalistas, de los miembros de las Casas del Pueblo—, comprometidos con el desarrollo cultural, la alfabetización y educación —tantos maestros y maestras, escritores, artistas, músicos, periodistas…—. Del nombre de Estépar emana un capital simbólico del país que pudo ser aquella España frustrada por la guerra, de los anhelos y deseos que hemos podido recuperar solo tras la muerte del dictador.


2. La condición de las víctimas.

Me gustaría llamar la atención, brevemente, sobre la condición de las víctimas, que no son únicamente aquellos que han sido exhumados, sino, especialmente, de sus familias.
En un país aún pendiente de encarar los legados y pervivencias de la dictadura, necesitado de una profunda desfranquistización, la condición de víctima para quienes sufrieron muerte, persecución y represión por parte del régimen, ha venido siendo injustamente negada y discutida.
Las familias afectadas por estas terribles pérdidas humanas, por la estigmatización de ser rojos, enemigos, perdedores de la guerra, encararon unas miserables condiciones de vida en sus comunidades y pueblos, en sus barrios. Sufrieron un fortísimo empobrecimiento con la eliminación de tantos cabeza de familia —sin certificados de defunción, con lo que las no-viudas no tenían capacidad para gestionar ningún bien a nombre de sus difuntos— ; situación de indefensión agravada por las multas, incautaciones y robos de sus propiedades; a lo que se sumó la limitación permanente de su supervivencia al ser declarados “no afectos”, o lo que es lo mismo, privados de apoyos o avales oficiales que les permitiera acceder a ciertos trabajos o destinos o mínimos beneficios.
Esto solo es, por así decirlo, la parte más superficial de su drama. Lo peor fue la negación completa de su desolación, prohibiéndoseles expresar su dolor —ni de luto podían vestir—, negándoseles cualquier consuelo simbólico y espiritual, la posibilidad de visitar los enterramientos, más todos los conflictos derivados de la inconclusión de ritos y cierres de duelos.
En razón de tales angustias y conflictos, muchas de estas gentes desaparecieron de sus comunidades, se desplazaron a otras ciudades buscando un mínimo alivio a sus condiciones de vida y a su pesar. Esa diáspora del sufrimiento complica a veces las exhumaciones de sitios como Estépar, donde puede resultar muy difícil localizar a algunas de estas familias…


3.- Un trabajo no solo para las familias, sino para la sociedad.

Tareas como las exhumaciones atienden, en primer lugar, al drama y sufrimiento de las familias de las víctimas, a quienes se trata de ayudar recuperando los restos para su reinhumación, a cerrar sus duelos y los conflictos que han arrastrado durante décadas. Pero no debemos equivocarnos, estas tareas son también una inversión social necesaria. A través del conocimiento de estas exhumaciones, de las biografías e historia de quienes fueron asesinados, de las condiciones de vida y dramas de las familias de los asesinados, nos vemos obligados como sociedad a encarar la fealdad y vergüenza de nuestra historia. Solo así podemos madurar como sociedad. Solo así podremos ser una auténtica comunidad integradora de todos. Solo así los perseguidos, los perdedores y derrotados volverán a estar entre nosotros, en nuestra memoria. Eso servirá para que valoremos lo que significa la libertad, el valor de la vida, el derecho a pensar como cada uno quiera, la importancia de reconocer y apreciar la diversidad y la diferencia, el auténtico sentido de la convivencia democrática.
Exhumar, recuperar la llamada memoria histórica, es un deber que tenemos como sociedad para construir la tan necesaria memoria democrática. Cuidar de las víctimas, acompañarlas y resolver sus conflictos es un deber de todos, de nuestras instituciones y ciudadanos. Este de hoy es un paso más en esa dirección, pero debe seguir siendo una exigencia ética y política. Con los actos de esta tarde en Estépar, en el monte y en el cementerio, se produce un cierre a medias de este problema, en algunos casos nada menor si sirve para que las familias concluyas sus duelos inconclusos. Pero esto no debe generar ningún tipo de olvido social. Los espacios de las fosas, los distintos lugares vinculados a la represión y horror vividos durante la guerra civil y el franquismo deben quedar como espacios públicos de memorización, como lugares de memoria, un patrimonio nacional que nos obligue a asumir nuestro compromiso y responsabilidad con un pasado todavía vivo entre nosotros. Solo así creceremos como sociedad comprometida con la libertad y los derechos humanos.
Esto debemos hacerlo de la mano de las víctimas, de sus familias, y del conocimiento fiel de lo sucedido. La sociedad sigue en deuda con todas las familias de los desaparecidos, asesinados y perseguidos por el franquismo. Les debemos la reparación de su sufrimiento, justicia por los crímenes, y el reconocimiento de su experiencia como recordatorio de lo suponen las políticas del odio y la intolerancia.

Muchas gracias.


CUANTO PEOR...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/10/2017. Contraportada.

Estoy en contra de las banderas en las ventanas. El irredentismo nos lleva a un cierto histerismo colectivo. No se blanden las banderas con un sentido integrador, se está haciendo como marcaje de la tribu, como señal de reconocimiento frente a otros.
El gobierno del PP está llevando el conflicto catalán por la peor vía posible y con escaso sentido de Estado. En primer lugar, porque no está defendiendo ninguna idea de España válida e integradora, sino una versión propia, patrimonializada, buscando réditos electoralistas, principalmente contra C’s —la lucha por el centro derecha—. El precedente de esta actitud está en la consulta del 9-N de 2014, en la que no trataron de impedir por vía policial la igualmente ilegal —y por tranquila, intrascendente— consulta. El resultado de las elecciones autonómicas del 2015 en Cataluña fue que el PP pasó de tener 19 diputados (2012) a 11. Ciudadanos, que se bregó denodadamente contra la consulta cosechó un espectacular aumento: de 9 diputados (2012) subió hasta 25 convirtiéndose en la primera fuerza de la oposición.
El Gobierno ha jugado al doble juego de la firmeza y la falta de culpa. La ausencia de imparcialidad e independencia del Tribunal Constitucional —¡qué decir de la Fiscalía general!— han servido al gobierno de Rajoy para que las decisiones no parecieran ser políticas sino jurídicas. El bochornoso espectáculo de las cargas policiales del domingo, nos dicen, responde a decisión judicial al haber declarado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ilegal el referéndum. ¿Ordenó el tribunal vaciar toda España de policías y guardias civiles para que se trasladaran a Cataluña? ¿Paga el TSJC los barcos y hoteles que los alojan?
En el amplio espectro de mentiras y manipulaciones servidas por el Govern y el Gobierno, hay una diferencia sobre la que va a pivotar toda posible solución. Ambas partes jalean a los propios en pos de un enfrentamiento de intereses. El PP llama a la indignación, a la insolidaridad con la diferencia, al viejo centralismo. El Govern, con su manipulación terminológica —qué es, verdaderamente, libertad, democracia o votar—, ofrece una realidad alterada lisérgicamente que provoca excitación, entusiasmo, la sensación de protagonizar la historia… Contra eso, las porras de la policía no hacen sino reforzar tal ambiente.
Unos ofrecen amargura hortelana y otros un paraíso en la tierra. Los demás no nos podemos quedar de brazos cruzados.