18/4/18

LA MEDIOCRIDAD

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 18/04/2018. Contraportada.

Cifuentes, otrora mirlo blanco por una calculada ambigüedad personal e ideológica, es una mujer hecha a sí misma… Al menos en lo que tal expresión significa para tan precoz miembro del partido: buscó padrino a cuya sombra medrar. Lo consiguió en la Complutense. Aprendió que la universidad era un medio y no un fin. Y de aquellas lluvias, estos lodos.
Que los comienzos políticos de Cifuentes fueran de la mano de un personaje tan escurridizo como Gustavo Villapalos —y sus adjuntos— debe verse como premonitorio. Bajo el amparo del rector Villapalos (1987-1995), Cristina Cifuentes se convirtió en funcionaria de la universidad (1990) y directora de un colegio mayor (1995-1999). Villapalos (área de Historia del derecho y de las instituciones) daría luego el salto a la Comunidad de Madrid como Consejero de Educación (1995-2001), y con él fueron la camarilla que incluía a Cifuentes y a su marido. En 1996, por mandato de Ruiz-Gallardón, Villapalos creó la Universidad Rey Juan Carlos.
El caso Cifuentes no es solo un escándalo sobre las mentiras e indecencia de la presidenta de Madrid, es también una muestra del desprecio que determinados políticos tienen por el conocimiento y la cualificación real.  Detrás de las muchas falsificaciones curriculares que aparecen estos días se entrevé una casta política que no ha hecho otra cosa en su vida que chupar de lo público merced a sus relaciones de partido. Gentes sin experiencia profesional acreditada, habitualmente con expedientes universitarios arrastrados y lamentables, gobiernan autonomías y ayuntamientos, ocupan permanentemente altos puestos de la administración… Supongo que en algún rincón de su conciencia sentirán vergüenza e inseguridad de sus méritos académicos y esto los ha llevado a inflar sus currículos con supuestos títulos y diplomas que enmascaren su falta de idoneidad y formación. En sí mismo, esto ya es un tipo de corrupción que, además, supone una invitación a su ampliación, como mostró la burbuja de incompetentes al frente de las Cajas de Ahorro —en realidad, estos mismos—.
Todo el caso Cifuentes rezuma falsedad e indignidad. La Universidad Rey Juan Carlos deberá dirimir sus faltas e ilegalidades, pero eso no exculpa a la falsaria Cifuentes. Con cada nuevo paso en su huida, la presidenta amplía penosamente el número de mentiras.  
De fondo, la turbiedad sistémica creada al servicio de estos trepas y sus partidos, vendidos como jóvenes promesas de la política…




4/4/18

ATERRIZA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/05/2018. Contraportada.

El mayor problema de una cierta izquierda —extrema— es su desajuste y desconexión de la realidad. No es que no conozcan la fealdad de la pobreza o su injusticia, es que no aceptan la heterogeneidad social. Pueden tener un cierto discurso analítico de las causas, pero actúan desde un fundamentalismo que les impide acordar, sumar, dialogar, esto es, hacer política. Niegan —o desconocen— el peso de los procesos históricos, el rampante analfabetismo funcional, el peso del tradicionalismo y las viejas lealtades políticas, la manipulación afectivo-religiosa… Puede que manejen nuevas sensibilidades y terminologías, que incluyan cierta mirada coral a los desequilibrios sociales —feminismo, minorías, transversalidad…—, pero, al final, su posesión de verdades absolutas les hacen despreciar el funcionamiento de organizaciones e instituciones, el valor de las normas. O tal vez no, y de ahí ciertas radicalizaciones extremas que suponen arrasar con todo para crear un mundo nuevo —esto es, un totalitarismo—.
La historia de la izquierda es apasionante por la cantidad de meandros, afluentes y corrientes que atesora. Cuanto más radical, cuanto más pura es la ideología, mayor el riesgo de mesianismos sangrientos, de cainismo e, inevitablemente, de desaparición.
Para la izquierda es sustancial el equilibrio entre la utopía y el análisis de la realidad, esto es, un tipo de pragmatismo que no debe ser confundido con posibilismo. La izquierda ha propugnado históricamente el cambio, la libertad y la igualdad, frente a la derechista defensa de los privilegios y la firme insolidaridad del judeocristianismo. El balance de su aportación a la humanidad tiene muchas luces, también sombras. Y el propio juicio sobre ello debe ser exigente, revisionista, honesto.
A la izquierda le saldrán caros muchos errores y ocasiones desperdiciadas estos últimos años: no haber impedido un gobierno de la derecha, haber dado alas irresponsables al independentismo, jugar al tacticismo, el lastre que supone llevar dentro a radicales incontrolables y desleales… Pero de todo se aprende.
Necesitamos compromiso e inteligencia, radicalidad en los principios sin mesías ni vanguardias del pueblo, sin ácratas indomables ni happy flowers desconectados de la realidad. La izquierda que se construya como proyecto transformador no puede asustar a sus propios votantes potenciales ni ser la anti-imagen de un movimiento leal. Debe sumar, sí, y es necesario, pero lo es aún más contar con núcleos firmes sobre los que pivotar una alternativa.



21/3/18

LA NEGACIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 21/03/2018. Contraportada.

La condición humana moderna se basa antes en el individuo que en el grupo. Por fortuna. Llegar a esto ha costado ríos de sufrimiento y un larguísimo proceso, tanto que podemos remontarnos al propio origen de la especie.
Sin grupo no hay individuo(s), y viceversa. Es la interacción con otros lo que despierta y despereza definitivamente nuestro cerebro mediante la capacidad de transmisión y comprensión del lenguaje. Nos volvemos parladores y, así, pensadores.
El cerebro funciona mediante el establecimiento de relaciones —sinapsis— y el almacenamiento de información. Es el órgano del yo, de la personalidad, que, paradójicamente, ha de percibirse a sí mismo. Es decir, nuestro ser no es evidente. Y ahí empiezan no pocos conflictos. Parte de esos problemas y paradojas se arrastran por el efecto de la tradición del grupo —v. gr., el campo de los mitos y las creencias—, también por la particular configuración del lenguaje.
Los mitos religiosos se esforzaron en fijar el temor al desorden, el miedo al otro e inventaron principios espirituales para soslayar la muerte con algún tipo de eternidad.  Desaparecido el cuerpo, se alcanzaba el paraíso —lugar de imposible orden absoluto— en una suerte de devolución del ánima a su origen divino. El yo era el alma. O lo que es lo mismo, era un inauténtico yo, pues por mucho que se invocara un supuesto libre albedrío, el alma resultaba ser una suerte de préstamo surgido de la mente de Dios, finalmente, único Yo. En ese ámbito de la negación religiosa de la individuación iba implícito el rechazo de la sexualidad, uno de los principios del ser de todo sujeto. Asumido el sexo como algo externo al alma pura, a la propia razón divina, el ser humano lleva siglos luchando contra su natural instinto —hetero u homo—provocando así el ofuscamiento y la incomprensión de sí mismo, su negación, cuando no su trastorno.
Los simios bonobos —antiguamente llamados chimpancés pigmeos— practican permanentemente un sexo desprejuiciado y variado. El 75% de sus prácticas sexuales nada tienen que ver con la reproducción. Su sociedad, a diferencia de los chimpancés, gorilas, orangutanes y humanos, apenas muestra trazas de violencia y agresividad. Su jerarquía es de base matriarcal. Y tienen un sentido muy laxo de la territorialidad. De nacionalismo, ni hablamos. Tampoco creen en dios. Ni en cuaresmas…



7/3/18

PARRICIDAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 07/03/2018. Contraportada.

En las sociedades antiguas, el peor crimen que podía cometerse era el de parricidio. Atentar contra los mayores era ir contra el núcleo de una sociedad, contra la identidad del grupo, el ser colectivo. El respeto a los progenitores, en general, a los ancianos, es uno de los rasgos sobresalientes de la condición humana, junto con la compasión y la solidaridad. Los viejos podía ser fuente de conocimiento y experiencia, claro, pero ante todo eran espejos de cada destino individual. Solo la solidaridad intergeneracional puede dar cohesión a un grupo.
Las imágenes de los pensionistas ocupando calles y plazas de este país de nuestros pesares, encogen el corazón y, espero, remueven nuestras conciencias. Nos hemos convertido en una sociedad hostil y maltratadora de sus ancianos. Sus quejas son inapelables: llevan toda una vida trabajando, han sacado este país adelante —¡han soportado sobre sus hombros la crisis!— y lo que ahora reciben es humillante, injusto y, sobre todo, insuficiente.
Hablamos de política, que nadie se engañe. El falaz discurso que esto es pura economía no es sino artificio consciente y descarnado. La economía no es nada: ni es ciencia ni es autónoma ni neutra ni, sobre todo, justa. Todo contable sabe que las cuentas cuadran según se fijen las prioridades y modalidades del gasto. Las pensiones son perfectamente sostenibles… si el Gobierno quiere. Lo que está claro es que no se puede sostener el gasto social sobre la base de la caprichosa reducción de impuestos, el vaciamiento de competencias del Estado, las privatizaciones y la corrupción.
Nos han llamado tontos. Había que ser —decían— modernos, neoliberales, apoyar el emprendimiento, ir con el mercado… Bueno, pues ya hemos visto en qué ha dado la privatización de la sanidad, los intereses creados de las externalizaciones… Todo a peor. ¿Y las pensiones? ¿Tienen que seguir ligadas a la basura de contratos que se han inventado ahora? La mayoría de los países del norte europeo apoyan las pensiones con sus presupuestos generales, desarrollan algún impuesto que equilibre ingresos o asumen todo posible déficit. Esto es, anteponen el bienestar de los ciudadanos a otras contabilidades o nichos de negocio.
Veo a Rajoy y oigo a Franco diciendo aquella ignominia de “haga como yo, que no me meto en política”. Claro que es política. Pura y dura. Y se apoya en nuestros votos.



21/2/18

ALLONS ENFANTS...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 21/02/2018. Contraportada.

Un himno es un símbolo poderoso, más, si cabe, que una bandera —que representa, pero en su naturaleza simbólica, es fría—. El himno se entiende como expresión oral y musical que celebra una condición colectiva concreta. La conjunción música y, sobre todo, texto, permite la participación de todos en su expresión. Aúna. Un himno solamente musical puede emocionar, pero si además es cantado, enardece.
La vida de los seres humanos está basada en el asociacionismo permanente. Pertenecemos a todo tipo de grupos y colectivos: familiares, de edad, deportivos, de ocio, religiosos, de género, políticos… Inevitablemente, muchas de estas identidades son referenciales: se es de un barrio/pueblo/ciudad/región y no de otro… Estas incorporaciones y exclusiones se combinan complejamente dada la superposición de identidades que todos atesoramos, lo que permite integrar espacios y colectivos hasta niveles de extraordinaria amplitud. Una misma persona logra sumar no pocos himnos que le hagan vibrar según qué contexto —el himno del colegio, el de la santa patrona, el de la ciudad, el equipo deportivo, el grupo excursionista, el partido político… Y, también, el del país, en este caso desde la sublimación de la idea de comunidad, que no puede ser sino imaginada más que real, siendo lo importante la voluntad, el deseo de pertenecer a ella.
Independientemente de ser de izquierdas o de derechas, bajo el marco de los estados nacionales, es perfectamente lícito desear tener un himno que exprese la pertenencia —ergo, querencia, pasión, entrega— a un país. Podemos discutir si la letra de Marta Sánchez debe mencionar o no a Dios, su escasa calidad estética, etc., pero de lo que no cabe duda es que, como comunidad de españoles, nos falta algo. Y aunque el debate sobre el himno nos pueda parecer oportunista, inevitablemente estimulado por la actualidad catalana, lo que me parece absurdo es dejárselo al choque PP-C’s. ¿Cuándo vamos a abandonar esa actitud flagelante de tener que pedir contritamente perdón por sentirnos españoles? ¿Sólo los de derechas pueden ser españoles? ¿Para poder ser español de izquierdas hay que negar ser español? Si queremos hacer país, habrá que nombrarlo, y que pelearlo. De esa pasión nace también la fuerza para transformar y mejorar el país. Y desear cantarlo.



7/2/18

DECRETANDO ¿MEMORIA?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 07/02/2018. Contraportada.

La pirueta dada por De Santiago-Juárez en torno a la memoria histórica hace parecer cojitranca a Pinito del Oro. Quiere el vicepresidente de la Junta resolver la hasta ahora institucionalmente inexistente cuestión con un decreto que, por de pronto, sustrae a las Cortes todo debate posible. En Castilla y León, o no hay memoria histórica, o la hay por decreto.
Este borrador permite ver cómo en Valladolid el PP torea al PSOE —o cómo ambos partidos acuerdan sobre sus propios intereses y no los generales—. Ha bastado con que los populares digan con la boca pequeña que reconocen la importancia de la Ley 52/2007, legado de Rodríguez Zapatero, para que el PSOE renuncie a lo que ha llevado a cabo en otros parlamentos regionales: una ley autonómica.
El texto permite a la Junta clasificar, privilegiar o ningunear a algunos de los colectivos memorialistas. La sibilina redacción solo se ocupa de asumir ciertos costes de algunas exhumaciones —100.000 € para 9 provincias plagadas de fosas—. ¿Cómo plantear análisis de ADN o intervenciones memorialistas completas?
 El borrador establece como vinculantes para exhumar el informe favorable de un Comité Técnico que no es sino un comité político —de 7 miembros solo 2 representarían a las asociaciones—. Suman, además, otras obligaciones legislativas sin sentido, y se regula innecesariamente el ya existente derecho a los documentos. Habría también un Consejo Asesor, órgano fiscalizador del destino de parte de las ayudas y líneas de trabajo, cuya composición vuelve a asegurar casi la mitad de los puestos a políticos, con un máximo de 4 académicos —entre los que, por cierto, no se encuentran los antropólogos sociales, posiblemente quienes más han trabajado desde la academia en el conocimiento del sufrimiento y experiencia de las víctimas.
Este proyecto de decreto no trabaja para las víctimas ni afianza memoria democrática alguna —que ni define ni entiende—. Antes bien, usa a las víctimas para anular su capacidad de reivindicación de una memoria pública —en la enseñanza, en los lugares donde sucedieron los crímenes, etc.—, y evitar un encaramiento social de la verdad histórica y de los legados de la dictadura. Un decreto huero con el que sortear la elaboración de una auténtica ley regional de memoria histórica y democrática. Vamos, una estafa. Y por lo que se ha visto hasta ahora, con cómplices…


24/1/18

CURSO (ON-LINE) DE CORRUPCIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 24/01/2018. Contraportada.

Requisitos: ausencia de escrúpulos, ambición desmedida y fijación por el enriquecimiento. El alumno habrá de contar con un capital inicial (no es necesario especificar su origen).
El objetivo de esta formación es enseñar a conseguir ingentes cantidades de dinero público ilícitamente. Se trata, pues, de una materia con un único fin al que se subordinan todos los medios, no importa cuáles. Obviamente, toda ideología propensa a la equidad social, la solidaridad interclasista o la mejora de los servicios públicos es incompatible con esta cualificación.
La metodología de aprendizaje se basa en la comprensión de la benéfica relación empresario-político, a un nivel básico. Para grandes o continuadas operaciones se puede ampliar la relación fabril al conjunto del partido político.
El empresario, (denomínesele emprendedor si se prefiere), es el primer elemento necesario. Puede ser un titular único y acaparador de los beneficios de su empresa o bien un alto cargo de una multinacional, especialmente del sector obra pública y servicios. El empresario, en adelante el corruptor, pondrá en marcha la operación mediante la compra de voluntades ajenas para la alteración de condiciones legales y manipulación de la libre competencia en servicios y contratas públicas.  
La parte comprada suele ser un político local, a lo sumo regional. Esta condición es importante dada la tendencia al clientelismo de la administración municipal, provincial y regional. La condición clientelar tiene que ver con el secular acaparamiento por parte de ciertos grupos sociales de los puestos políticos inmediatos, control extendido a la provisión de buena parte de los puestos de funcionario. Esto permite percibir a la institución como propia, (léase, de cierto cuerpo/clase social o partido político). Derivado de ello, el político se sentirá impune en su vaciamiento de las arcas públicas.
Obviamente, corresponde al empresario el papel más interesante en esta relación. Amén de obtener el beneficio mayor mediante el acceso a licitaciones y contratos amañados, sus servicios quedarán fuera de enojosos controles incrementando aún más sus ganancias al emplear materiales o servicios de inferior calidad a la que hubiera exigido un concurso limpio. Dado que los ciudadanos perjudicados ignoran que lo son, esto permite al corruptor atesorar crédito social.
Otras ventajas añadidas: la justicia española tiende a dejar libre de encausamiento al empresario corruptor. Las posibles multas quedan muy por debajo de los beneficios obtenidos.
Abierto plazo de matrícula. 1200 € (solo ahora, -20%).


10/1/18

¡MEHR LICHT!

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/01/2018. Contraportada.

Una vez contestada como corresponde la arremetida de Sarmiento (http://bit.ly/2mlNbCi), volvamos a la abracadabrante actualidad.
Sin aliento nos deja Oriol Junqueras en su insistencia de merecer la excarcelación porque es creyente, ergo, no violento. La pretendida correlación entre pacífico y creyente mueve a risa a cualquiera que sepa algo de historia o simplemente abra un periódico de vez en cuando. Las matanzas que ofrecen los anales de toda época y sociedad en nombre de sus dioses no parecen los mejores atenuantes para el líder de ERC. Además, como es sabido, todos los nacionalistas son fervientes creyentes, lo que habrá hecho pensar al juez que lo de este hombre es contumacia.
La cristiana o pacífica conculcación de las leyes no puede ocultar el hecho fundamental de su atropello. Que el PP ha sido torpe en extremo al esperar que se pudra el problema catalán no oculta que los independentistas han atentado contra el ordenamiento jurídico con clara voluntad de hacerlo. Luego uno escucha a Ada Colau lamentándose de que se prive de libertad a Junqueras dado que no ha cometido ningún acto violento y se comprende el descalabro de En Comú Podem. El argumento de la alcaldesa se las trae. Vamos, que de un plumazo soluciona todos los juicios por corrupción, doble contabilidad, amaño de contratas, Bankia, tarjetas black… delitos que perfectamente se practican silbando (pacíficamente).
Así está la política, rebosante de confusión y descrédito. No es que los conceptos estén superados —derecha, izquierda…—, es que sus ocupantes se pudren en vida. El lío independentista ha asolado las lógicas políticas por compromisos sagrados que han desdibujado los idearios. Los indepes viven de una fantasía en technicolor. El resto quiere pescar en aguas ajenas y solo cosechan desencanto y distancia. A C’s, sin embargo, le sale bien la carambola. Enmascarado con el simple y contundente No al independentismo, ha recibido el voto de quienes en otras circunstancias no apoyarían su neoliberalismo de pijos. Su mies crece mientras asistimos a la descomposición Popular y su miríada de juicios por corrupción. Qué espectáculo el de Rato ayer en el Congreso. Casi abronca como Pujol. Al PP no le salvan ya ni expertos en tanatopraxia. Mientras, Oriol reza al mismo dios que Rajoy, y parece que con el mismo caso.


3/1/18

LAS HOJAS DEL RÁBANO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA


Desbarra mi querido Alejandro Sarmiento en su columna del DB del domingo 31 de diciembre cuando dice que arremetí contra Antonio José Mencía por recordar al Cid literario. Y vuelve a hacerlo al afirmar que califiqué al Mio Cid de abracadabrante felón. Lo que recoge toda su columna no llega a media verdad. Es, simplemente, falaz. Como lo es atribuirme intención de zaherir al Sr. Mencía. Me confunde. Yo atiendo a los argumentos, no hago crítica ad hominem.

Mi texto, “Embudos vendo” (Diario de Burgos, 13/12/2017, también recogida en este blog), mostraba cómo solemos ver la paja en el ojo ajeno cuando se trata de las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán, mientras sostenemos inmensas tragaderas de lo nuestro. Mencía no hablaba exactamente del Cantar sino del Cid que aprendió en EGB, que es cosa distinta. (Que de una columna que trata sobre las mentiras nacionalistas, Sarmiento quede preocupado por el Cid de la infancia de Mencía es un maravilloso ejemplo de los distintos planos de lectura que un texto llega a tener).

La posición sostenida en aquella columna por tan avezado director de medios era la de la nostalgia, algo no exento de riesgos, especialmente cuando los datos de su recuerdo proceden de programas elaborados por la dictadura. La responsabilidad que se ejerce cuando uno opina en prensa obliga a revisar argumentos y bagajes para, desprejuiciado de voluntades ajenas, poder emitir juicios lo más sólidos posibles. Así, sostener la validez de la compra de una espada que le dicen Tizona —y no lo es— por 1,6 millones de euros —600.000 de dinero de la Junta—, necesita más argumentos que cierto tipo de nostalgia —el Ministerio de Cultura rechazó su adquisición—. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera, pero hacerlo a través de un medio de comunicación conlleva aceptar la posibilidad de la réplica, por supuesto, argumentada. Escribir no es un arte al alcance de todos. Ni muchas citas se vuelven razones, ni pobres sarcasmos horadan murallas.

Retomando el fondo, es obvio que el Cantar del Mío Cid es una de las grandes obras de la épica europea. Y también, que tales obras —como Beowulf, Roldán, los Nibelungos, etc.— pertenecen al mundo de la ficción, y como tales son apreciadas. Pero, supongo, todos sabemos distinguir lo literario de lo histórico. De tales distinciones, de la costosa irrupción de la ciencia, la humanidad ha ido construyendo su camino a la libertad. Y así, por ejemplo, convenimos en que la biblia no explica científicamente el origen de la vida ni el de las especies; o que las leyendas no son historia —aun cuando puedan tener un interés histórico.
El aprecio a una obra literaria no depende de una ideología, sino de formación y sensibilidad. (Qué obviedad señalar que los exiliados españoles gustaban del Mio Cid). La manipulación de una leyenda con fines propagandísticos ya es otra cosa. A Franco el Cantar del Mio Cid le importaba una higa, no así el uso de la figura cidiana en beneficio propio. No es casual, una vez más, que el caudillo inaugurara la estatua del otro caudillo que, casualmente, se rebeló contra su rey…

Sarmiento pierde la perspectiva de la polémica: la pretensión de Lacalle, verdadera alcaldada, de que en el llamado Solar del Cid había históricamente unas casas de propiedad del guerrero, lo que justificaría la pretensión de tematizar Burgos como parque cidiano.

La literatura tiene difícil asiento y corresponde al mundo de las emociones. No así la historia que, ante todo, vive del rigor. El turismo tiene otros intereses —como el nacionalismo—. Pero, digo yo, no será a costa de degradar o depreciar a nuestros investigadores..., ¿verdad, querido gestor cultural?

(Podría citar a Mairena —para lo del rábano—, pero yo creo que se entiende por sí solo…).





[Contesto aquí lo que debiera haberse recogido en otro lugar, 
en paridad extensiva al ocasionador de esta respuesta]


27/12/17

INOCENTES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 27/12/2017. Contraportada.

 Escribe Mateo —solo él— que en alguna de las inmarcesibles brumas del judeocristianismo hubo una fea matanza: todo varoncito menor de dos años, en Belén, fue pasado por la espada. ¿Registros históricos? Los habituales en estas narraciones: ninguno.
Parece de muy mal gusto celebrar tal fake event con las bromas que caracterizan al día de los inocentes. Su origen está en la obsesión de la Iglesia por poseer y resignificar toda fiesta romana y prerromana. De esta forma, cristianizó las saturnalia, un casi carnaval en diciembre, convirtiendo lo del día 28 en una marcianada.
Luego, algún padre de la Iglesia interpretó que la matanza era un signo para el Cristo a la manera de Moisés, que también tuvo su matanza de primogénitos egipcios. ¡Acabáramos! No hay barreras para la conquista de significados o profecías. Lástima que Moisés tampoco existiera —a pesar de la esplendidez física de Charlon Heston—. Qué magnífico Prometeo este falso príncipe egipcio que prácticamente convirtió a unos pastores marginales en reino…
Hace una semana murió el cardenal Bernard Law, el encubridor de los abusos sexuales de más de 130 niños en su diócesis de Boston. Para que este otro príncipe pudiera eludir la justicia norteamericana, el papa Juan Pablo II le dio asilo e inmunidad en el Vaticano. Y allí se ha muerto. La historia de esta complicidad institucional con los abusos y violaciones cometidos por los sacerdotes fue narrada en una investigación periodística del Boston Globe que obtuvo el premio Pulitzer y, más tarde, en la oscarizada película, Spotlight. Más recientemente la soberbia serie de Netflix The Keepers ha contado lo sucedido en otro feudo católico, Baltimore. Lamentablemente, se trata de un mal endémico. Tras comisiones de investigación en Irlanda, Estados Unidos, Australia y cientos de juicios por todo el mundo, más el análisis de expertos independientes, se ha estimado que entre el 7 y el 9% del clero católico comete abusos sexuales sobre niños —cifras mayores en ciertas órdenes, según determinaron las comisiones irlandesa y australiana—.
Conceptualmente, el sufrimiento de los niños abusados se acerca mucho más al inconsolable dolor de la historia de la matanza evangélica. Y, aunque entre nosotros sigamos haciendo bromas, nuestro total apoyo y exigencia de plena justicia debe ser para las víctimas, los inocentes; nunca para los Herodes.