17/11/10

LA IGNORANCIA ES ATREVIDA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 17/11/2010

Siento vergüenza y repulsa cuando oigo al alcalde de Salamanca -y a otros opinadores subalternos- soltar sus jeremiadas absurdas por la salida de papeles del Centro Documental de la Memoria Histórica. Este señor crea un estado de desinformación y juega con no sé qué costuras de España para, so capa de defender el patrimonio de la ciudad, tener un minuto de fama tipo telebasura.
Durante la Guerra Civil, en Salamanca, Cuartel General de Franco, se reunió una buena parte de la documentación que constituye hoy los fondos del Centro Documental de la Memoria Histórica. Diferentes organismos represores, como la Oficina de Investigación y Propaganda (OIPA) o la Delegación Nacional de Servicios Documentales, incautaron estos documentos para con ellos organizar la contrapropaganda y la represión de los desafectos al régimen de Franco. De cada población conquistada se enviaban a Salamanca camiones de papeles requisados que, una vez allí, pasaban a integrar el minucioso archivo. En 1979, este fondo pasa a integrar la «Sección Guerra Civil», del Archivo Histórico Nacional. Ese fue el origen de lo que luego fue llamado Archivo General de la Guerra Civil Española y unos años más tarde el Centro de Estudios y Documentación sobre la Guerra Civil Española. Así pues, el origen del primer material del actual Centro está en los documentos incautados a particulares, empresas, instituciones y partidos para la persecución de sus integrantes. Paradójicamente, su valor hoy está en que se preservaron documentos que de otra manera habría acabado en las hogueras de la guerra; útiles, a su vez, para emitir los certificados que necesitan los beneficiarios de las distintas leyes reparadoras.
¿Ha perdido el Centro documentación que lo deje inhábil o incompleto? Ninguna, pues existe copia de todo informe o documento que allí estuvo. ¿Se han devuelto originales a las instituciones a las que pertenecía esa documentación robada? Efectivamente; tales papeles no estaban en Salamanca en virtud de ninguna ley de protección documental o de gestión de archivos.
Las palabras gruesas del alcalde salmantino demuestran tanto su insensibilidad como su demagogia e ignorancia de lo que es, entre otras cosas, la investigación histórica. Al señor Lanzarote debió calarle profundamente la famosa frase de Torrente Ballester proclamando que aquellos papeles eran «botín de guerra». Para algunos, la victoria no cesa, y como diría Walter Benjamin, ni los muertos están a salvo de ella. 

3/11/10

FE Y RAZÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS 3/11/2010

   Viene el Papa y conviene tentarnos la ropa ante un asunto que todavía hoy continúa, para muchos, como cuestión irresuelta: qué rol juega la Iglesia en nuestra sociedad. El papel que las religiones han tenido históricamente estaba justificado en la situación de desigualdad social permanente: la intermediación con el más allá era la escusa para el establecimiento de los principios morales/civiles que gobernaban las vidas de los sujetos a través de sus conciencias. La Iglesia se ha reservado siempre el papel del privilegio: ellos, su burocracia, son los únicamente habilitados para relacionar a los fieles con su dios. El manejo de los terrores colectivos, la angustia ante la muerte, la desazón por el caos y aleatoriedad del mundo, la vejez y enfermedad, etc. han conformado un fértil terreno para la siembra de seguridades, promesas, paraísos y certidumbres.
Pero lo que pudo valer para una época raramente puede revalidarse para otras. El Papa lo sabe, de ahí su nuevo Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, o lo que es lo mismo, la re-evangelización de las tierras de más viejo catolicismo. ¿Es esto lo que España necesita? ¿Más Iglesia, más doctrina, más conductismo por terceros de los ciudadanos? Qué rápido consumimos ese título de ciudadanos..., qué poco nos paramos a pensar en el significado de esa invocación de derechos y deberes ganados con sangre frente al fanatismo y dirigismo de quienes querían la perpetuidad de la sociedad de súbditos... Somos ciudadanos, sumas de voluntades libres que aúnan decisiones por el bien colectivo. Somos sujetos independientes y con criterios personales, con valores, decididos a buscar y construir una sociedad más equitativa y tolerante.
   El exceso de obsesión sobre el ser colectivo, el afán por reunir elementos que expresen la identidad ha construido la especie de que para ser español hay que ser católico, cuando lo único que de verdad nos convierte en españoles es vivir en España y cooperar por el bien común. Que durante siglos los tonsurados dominaran las empobrecidas vidas ajenas no convierte a la tradición religiosa en garante de nada. Demasiadas pruebas ha dado ya la Iglesia de su inhumanidad y carnalidad como para pensar que la moral y el bien solo pueden darse en su divino seno. A lo mejor es al contrario. Por si las moscas, recordemos la definición de Fe que da Ambrose Bierce: «creencia sin evidencia en lo que dice alguien sin conocimiento sobre cosas sin parangón».