9/2/11

GAME OVER

IGNACIO FERNÁNDEZ DE  MATA

DIARIO DE BURGOS,  09/02/2011

Game Over, fin de la partida. Este lema es repetido en las pancartas de la plaza de Tahrir, en El Cairo. La población civil egipcia, manifestándose por la libertad y el pluralismo, pide el fin de un juego en el que nuestros gobiernos son cómplices. Demandan una democracia real frente a las apariencias de tal cosa, predominantes en las repúblicas árabes. Y no sólo en ellas.
Los patéticos recelos de los gobiernos occidentales, con sus dubitativos apoyos a las reivindicaciones de cambio, temerosos de dar alas “al enemigo”, muestran el egotismo de nuestro sentido democrático. La vigilancia y defensa de los valores occidentales han sido la gran escusa para apoyar a los autócratas de las repúblicas árabes como rompeolas de revoluciones marxistas primero, de huestes islamistas después. El efecto, a la postre, ha sido el contrario. A costa de beneficiar a una élite gobernante y de privilegiar a los represores miembros de las fuerzas armadas y policiales, la población quedó excluida y atrapada en el discurso de contentamiento a Occidente. Para amplias capas empobrecidas, sus escasas opciones pasan, ciertamente, por abrazar la causa del islamismo organizado, conferidor (como hacen todos los grupos y congregaciones religiosas del mundo) de horizontes simplistas junto con importantes redes de apoyo social y económico. Para otros muchos, jóvenes y no tan jóvenes, formados, cultos, desde hace años hábiles exploradores y comunicadores a través de internet, creyentes o no, el futuro pasa por intervenir en el diseño y gestión de su Gobierno desde sus propias bases culturales; y no por adscribirse a los trasnochados postulados del colonialismo occidental. Nada hay más irónico que ver a los más recelosos a apoyar el laicismo en nuestras sociedades, acusar a los países musulmanes de atrasados o fundamentalistas por incluir a su dios en su vida política.
Las nuestras son sociedades pánicas: vertebran su política exterior en función de esquemas de miedo-amenaza-enemigo. Para ello se ha reverdecido el apolillado arsenal retórico de la guerra fría, mixturado con el mucho más antiguo argumento de la fe, dividiendo el mundo a partir de las grandes ensoñaciones religiosas, también llamadas civilizaciones... Por supuesto, irreconciliables.
Europa, que es falso que sea un continente, ha de cambiar el chip. Aúpa, egipcios, tenéis todo el derecho a definir vuestra sociedad. Los demócratas del mundo os apoyamos, mal que le pese a Israel. A nuestros gobiernos, también les pedimos: Game Over.