25/3/11

EL TISANA PARTY

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 25/03/2011

El conglomerado de siglas que conforma la versión local del Tisana Party convoca a manifestaciones “contra la cultura de la muerte que se está imponiendo en España”. Fue leer la frase e invadirme repentinamente la sensación de haberme perdido algo, de vivir en otro mundo... ¿de qué hablan?
Cansa ver estos grupos que han hecho de la demagogia su bandera, invadir la esfera pública con mensajes apocalípticos sobre la corrupción de unos valores que, al parecer, sólo ellos representan, viven y promueven. Como su hermano mayor, el Tea Party, el Partido de la Tisana hierve a fuego lento una ira alimentada por lemas de rima fácil y efectiva, ideologías simplistas llenas de irritación e intolerancia, mucha intolerancia. Con medios de comunicación de dogmatismo irascible, intentan confundir a la población afirmando que el Gobierno de España anima a abortar y otras lindezas por el estilo. Manipulan a los más crédulos con que cualquier posible medida encaminada a una muerte digna es un asesinato, cuando no usan palabras más gruesas como genocidio. El nivel de generalizaciones reduccionistas que aplican no les permite comprender que cualquier decisión sobre la interrupción de un embarazo o de finalización del sufrimiento innecesario de un enfermo terminal se hace a partir de experiencias muy duras, cargas personales intransferibles, de muy hondo pesar para el que las toma.
El “provida” Tea Party muestra todas las incongruencias posibles a un intolerante crónico: son beligerantemente antiabortistas, pero a favor de la pena de muerte; son antiinmigrantes, a pesar de que muchos de éstos estarían abocados a la muerte si se quedaran en sus países de origen. Persiguen y machacan toda diferencia, toda novedad. Acusan falsamente a instituciones y gobiernos de promover el aborto exprés (sí, ellos inventaron la expresión) mientras piden la abolición de los subsidios y ayudas a las madres solteras o a las familias pobres con más de dos hijos, ¡por irresponsables! Vamos, lo normal en cualquier fundamentalismo.
Estamos ante los mismos grupos que objetan la educación para la ciudadanía, o lo que es lo mismo: la enseñanza de la tolerancia y el respeto al otro, la importancia de la diversidad y el desarrollo de la propia responsabilidad ante la vida y la sexualidad. ¿Pro-vida? Tal vez, pero desde la cultura de la ira y el rechazo. Mejor tómense una tila y quédense en casa.

9/3/11

EL "MODELO" ISRAELÍ


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 9/03/2011


Las recientes revoluciones populares en países musulmanes han agitado entre ciertos sectores el fantasma del islamismo y su pretensión de incorporar a la vida política sus principios religiosos. Supongo que los asustados no serán los mismos que apoyan al Tea Party, Rouco Varela, Foro de la Familia y demás confesionalistas pro-crucifijo en las escuelas... Lo curioso es que quienes ven con más desconfianza las demandas populares del Magreb, suelen poner como contraejemplo la que llaman “única democracia de medio Oriente”: Israel. Pero, ¿qué es, en verdad, Israel?
En primer lugar, un Estado definido por su confesionalidad: primero es “judío” y luego “democrático”, fijando jurídicamente un principio legal de supremacía religiosa. Y sobre esta base se configura un modelo apartheid: existen unos ciudadanos de primera, los judíos; y otros de segunda, los árabes. Dígase la paradoja con todas las letras: un estado judío racista, que facilita la llegada y adquisición de nacionalidad a todos los judíos del mundo en virtud de la llamada “Ley de Retorno”, pero que no permite el retorno de los miles de refugiados palestinos que salieron con cada una de las guerras habidas.
El 20% de la población del Estado de Israel es árabe, bien musulmana, bien cristiana, con sus derechos en clara recesión. Con más de 35 leyes discriminatorias vigentes hoy en día contra los árabes, sus derechos de representación política, de residencia, comercio, propiedad, educación, etc., están cada vez más limitados. El apartheid iluminista de Israel se basa en los principios exaltados de un sionismo que cree receptores de todo derecho sobre la tierra de Palestina a los judíos, dando uso legal a un término de origen mágico: tierra redimida. Todo espacio poseído por judíos, independientemente de su catadura moral o religiosa, es tierra redimida. La poseída por los árabes es impura, no-redimida. Su obsesión homogeneizadora lleva a planteamientos de limpieza étnica como la propuesta de traslado contra su voluntad de los árabes-israelíes al futuro Estado Palestino a cambio de nuevas colonias judías en Cisjordania (Liberman dixit).
Con complejas relaciones político-económicas con EE.UU. y Europa, y una historia de trágico sufrimiento manipulado y patrimonializado por el Estado, Israel es una excepción en demasiadas cosas como para asumirlo sin problemas. Para definirse “democrático” se han cultivar, al menos, dos principios básicos: el de la igualdad y el de libertad. De la fraternidad, en este caso, ni hablamos.