6/4/11

ESQUELAS (DE PERSONAS) DE LA GUERRA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 06/04/2011


El pasado 29 de marzo, Badajoz amaneció cubierto de esquelas. El colectivo artístico español Left Hand Rotation (http://www.lefthandrotation.com) inundó la ciudad con carteles-esquelas de la Guerra Civil. Para muchos, una provocación; para otros, un intento de normalización del pasado. Las esquelas incluían los nombres de los asesinados por el teniente coronel Juan Yagüe, pero también otros de combatientes regulares africanos, legionarios y falangistas. El periódico extremeño Hoy, del grupo Vocento, señalaba en su crónica (31/03/2011) que “este detalle [muertos de ambos bandos] le otorga aún más misterio”. Para los promotores de la acción artística, se trataba de anunciar, “con 75 años de retraso, la muerte de personas. (…) rescatar del ruido mediático un hecho histórico objetivo: la pérdida de vidas humanas (…)”.
En Badajoz, la entrada de las tropas comandadas por Yagüe, el 14 de agosto de 1936, fue seguida por una de las mayores matanzas de población civil de toda la Guerra. Han corrido ríos de tinta tratando de ocultar los de sangre y lágrimas que se vertieron en esos días, acusando a periodistas presentes de tendenciosos y aún de mentirosos. Idéntica estrategia negacionista a la seguida en torno al bombardeo de Guernica. De los varios miles de asesinados por las tropas franquistas, el historiador Francisco Espinosa ha conseguido documentar las incontestables identidades de al menos 1518 personas (La columna de la muerte. Barcelona: Crítica, 2003).
En 2006 irrumpió en España un fenómeno conocido como “la guerra de las Esquelas”. Familiares de asesinados por el ejercicio represivo de los sublevados, publicaron, 70 años después de su muerte, las esquelas que no tuvieron entonces. Trataron de atender a través de éstas el duelo inconcluso y conflictivo que partía de la ausencia de los cuerpos, desaparecidos en fosas comunes, y que continuaba con la imposibilidad de celebrar los ritos funerarios y culminar así un proceso de duelo que les permitiera asimilar las pérdidas. Estigmatizados durante todo el franquismo como parias vencidos, miles de familias han vivido un drama íntimo al que la sociedad ha permanecido ajena e insensible. Las esquelas les permitieron hacer público el fallecimiento de sus deudos silenciados y honrarlos a través de la palabra escrita.
La clave del misterio, para nuestros amigos de Hoy: la dignidad de las personas por encima de las cifras, las ideologías y la manipulación. En definitiva, que puedan descansar en paz.