18/5/11

22 DE M.

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 18/05/2011

La ceguera de los políticos es proverbial. Los jóvenes toman la calle reclamando “democracia real” ante un sistema electoral y político que la procura cada vez menos y, mientras, los políticos juegan al veo-veo, aparentando que la protesta es poco más que un calentón resolvible con una paradójica llamada al voto.
Ojo a este grito, que envuelve mucho más que el resultado de una descorazonadora tasa de paro juvenil (43,5%). La cifra en sí ya debería ser un aviso suficiente, pero lo que no perciben los integrantes de nuestra partitocracia es que tales números dan noticia de un mundo en el que resultan insostenibles más eufemismos y engaños.
“Democracia real” es una expresión casi ingenua y, por ello mismo, de difícil evitación. Les han tachado de anti-sistemas (Esperanza Aguirre), como si con eso se clarificara el hecho de su protesta. Claro que son anti-sistema, porque este sistema democrático nuestro es, propiamente dicho, una mierda pinchada en un palo.
No es sólo que no valgan lo mismo los votos de todos los ciudadanos; que ciertos grupos (los nacionalistas) estén hiperrepresentados y otros, más universales, casi invisibilizados; que se brinden mayores espacios y tiempos para hacer campaña al que más cosechó en la elección anterior; es que, además, asumido el votante como borrego, las listas están trufadas de corruptos en estado de presunción, y parece que en lo único en que pretenden distinguirse los grupos mayoritarios es en si usan más o menos el twitter o el facebook.
Obama dijo al estallar la crisis que era culpa de la codicia y la irresponsabilidad. A Zapatero también le oímos decir que había que desarrollar un capitalismo ético, y hete aquí que lo que hemos cosechado hasta ahora es el paulatino desmantelamiento del Estado Social, la desaparición (por la codicia de sus gestores) de un sistema financiero de cierto peso social como eran las difuntas Cajas, y lo que se avecina tras el 22-M no es otra cosa que la irrupción del neoliberalismo más rampante. Y la oposición, en feliz arrebato, sólo sirve para recordarle al gobierno que las políticas de derecha son suyas (y ya vemos para qué sirven…).
Yo también quiero democracia real, con políticos cualificados, con ideologías comprometidas, con un sistema que vele por el interés general y no el de unos pocos. Qué paradoja querer votar y aún no encontrar a quién.

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