21/12/11

COREA "FRANQUISTA"

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA

DIARIO DE BURGOS, 21/12/2011

La historia de ese misterio llamado Corea del Norte constituye una fascinante materia para el guión de un thriller de primera. Desde su creación en 1945 con la partición de la península coreana por el paralelo 38, la República Popular Democrática de Corea ha sido una mezcla de enigma y ardor guerrero dentro de las más puras coordenadas de la Guerra Fría, de la que es hoy su más inaudito resto.
Corea del Norte viene siendo gobernada por la única dinastía marxista del mundo desde 1948. Su peculiar comprensión del marxismo-leninismo, la llamada ideología Juche, está obsesionada con la defensa de lo nacional frente a lo extranjero, la autarquía y aislamiento, la exaltación de ciertos valores tradicionales teñidos de militarismo y el papel protagónico de las masas nacionales.
Las imágenes de estos días de miles de coreanos llorando públicamente por la muerte del Querido Líder han suscitado increíbles comentarios entre los tertulianos de ocasión. No sólo han demostrado su osadía al proclamar que todo era un mero fingimiento colectivo (y no niego que algunos fingieran), que nadie podía llorar públicamente así a un dictador, olvidando, sin embargo, que este es el único sistema que han conocido varias generaciones de coreanos, quitando el imperialismo japonés de infausto recuerdo. No he oído, sin embargo, comparar estas muestras con las inmensas colas de españoles que quisieron despedir el féretro de Franco, Vigía de Occidente, en el Palacio Real. Aquellas imágenes mostraban a miles de ciudadanos referirse entre lloros a la muerte del dictador como la pérdida de un padre. Muchos de ellos conformaban eso que ha sido definido como franquismo sociológico, una gran masa social de escasas convicciones políticas, necesitada del amparo y sentido de orden que le creaba su gobernante. Desde luego las cosas son muy distintas entre ambos regímenes, con evoluciones muy diferentes, pero bajo el concepto “dictadura militar”, otras muchas son parecidas, como son los profundos efectos del brain washing ideológico. Lamentablemente Corea del Norte no tiene a la Unión Europea invitándole a la Modernidad. Y, por lo que se ve, nosotros, con los profundos efectos de la E.S.O., ya no recordamos ni de donde venimos.