14/3/12

LA DESPRECIABLE MANIPULACIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/03/2012. [Contraportada]

   La instrumentalización del dolor ajeno es una de las acciones más viles del poder (político, mediático, religioso, etc.). Lo han hecho todos los regímenes, desde el absolutismo regio/papal, a las dictaduras y, lamentablemente, las democracias. Mártires de la fe, caídos, víctimas del terrorismo… La proyección interesada de una agenda política sobre las víctimas vacía públicamente su íntimo sufrimiento para convertirlas en elemento útil a los intereses del poder. Esta manipulación inflige sobre ellas un mayor sufrimiento al estancarlas en su dolor so capa de prestarles apoyo, obligándoles a que continúen representando públicamente el papel asignado. El caso de los “Caídos por Dios y por España”, como ejemplo de “vida política de los muertos” (K. Verdery) es paradigmático.
   Lo que viene sucediendo con las víctimas del 11-M es terrible. Por un lado, el linchamiento público de Pilar Manjón muestra uno de los ejercicios de vesania ideológica más vergonzantes de nuestra deficiente democracia. Una actitud, sin lugar a dudas, fascista. Se persigue a esta mujer, junto a la mayoría de las víctimas del 11-M integradas en la “Asociación 11-M Afectados del Terrorismo”, porque no permite que se manipule su dolor por la pérdida de un hijo. Por el otro, ultras y grupos mediáticos sin ética han tejido una idea conspirativa con la que nos bombardeán incansablemente, denigrando de paso el sistema policial y judicial español al ignorar el juicio celebrado en la Audiencia Nacional.
   La invención del complot responde a sus oscuros intereses, entre los que está anular el shock social provocado por los atentados islamistas de 2004. Pero lo peor sigue siendo la manipulación torticera de las víctimas, con asociaciones impulsadas por la Comunidad de Madrid que aceptan las teorías conspiranoicas, o la enésima utilización de la AVT, que en sus listas de víctimas no atribuye la autoría de los atentados del 11-M al terrorismo islámista. En un caso en el que se podría pasar página—los culpables han sido sentenciados, se ha establecido la verdad de los hechos, las víctimas son honradas y recordadas— esta gente prefiere jugar con el sufrimiento de quienes deberían recibir todo apoyo y consuelo, enfrentando dolientes contra dolientes. Despreciable.

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