11/4/12

CIUDADANOS EN EXTINCIÓN

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 11/04/2012. Contraportada.


Tal vez sea demasiado tarde. Tal vez, llevados por una falsa convicción de seguridad, del convencimiento de haber alcanzado logros irrenunciables, condiciones “incuestionables”, nuestra reacción llegue demasiado tarde. Aún así, lancemos la alarma: constatamos la desaparición de una especie que tardó siglos en brotar tras generaciones explotadas, sometidas, manipuladas y engañadas; sujetos que han significado la esperanza de nuestras sociedades durante la última centuria y media por sus demandas, su lucha por los derechos individuales, su defensa de los valores públicos y demás avances democratizadores. El ciudadano (consciente) se extingue…
Si hoy el poder político instala como únicos mensajes que los derechos que disfrutamos son muy caros y debemos recortarlos, que no hay otra posibilidad que podar y podar servicios, y no lo discutimos, ya hemos caído en la trampa: aceptar como incuestionables las prioridades que se nos fijan (amén de la distorsión de la realidad que va pareja). Ojito con la pretensión de tecnocracia entre quienes han de ser políticos con verdaderas prioridades sociales.
Los modelos sociales sólo son válidos si su cometido es la mejora de la vida de los individuos, y no si se dirigen al beneficio (=privilegio) de sectores externos como los mercados financieros. Si una sociedad no es capaz de avanzar conjuntamente, certifica su inexistencia como colectivo. La ruptura de sus solidaridades internas como grupo, aquellas que nos unen emocionalmente y nos hacen reconocibles y responsables, convierten a las personas en “usuarios”, en “consumidores”, despersonalizados y enajenados de su capacidad de crítica, decisión y reivindicación, competidores entre sí. La extinción del ciudadano.
Un ciudadano es sujeto de derechos, actor social, compañero y necesario cómplice para sostener la vida de nuestras complejas sociedades. Es muy significativo que la primera “reforma” educativa haya sido renunciar a enseñar “ciudadanía”, la promoción de los derechos y deberes ciudadanos. Si se legisla en contra de los ciudadanos, entonces todo está perdido. Y si se desmantela la conciencia de ciudadanía, ¿a quién se apelará para que cumpla sus responsabilidades (el pago de sus impuestos, la conducta cívica, el respeto a las leyes)? ¿A quién, cuando habrá solo lobos… y corderos?

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