9/5/12

MONSIEUR LE PRÉSIDENT

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 9/5/2012. Contraportada.

Fue confirmarse que François Hollande iba a ser presidente de Francia y percatarse las autoridades europeas (lo que esa cosa sea) que la obsesión por el déficit no tenía que ser la anulación de todas las políticas. Fue, vaya, irrumpir la política sin complejos y arrumbar a los “expertos”. O lo que es lo mismo, que no nos pueden seguir vendiendo la mandanga de que hay que recortar ineludiblemente por donde más se gasta (sanidad, educación...) porque no es posible salir del hoyo de otra forma. De momento todo objetivo de reducción del déficit se retrasa un año y por fin ha emergido el discurso de la estimulación económica (y no su ahogamiento).
Quiero pensar que hay esperanza porque cerca de aquí hay países con presidentes que, sin desligarse de la coyuntura internacional, parecen mandar de verdad. Presidentes que no sueltan cosas como: “Dije que no lo iba a hacer (compromiso electoral), no lo quiero hacer (¿ideología?), pero si lo tengo que hacer (coacción), lo haré (fracaso personal, ideológico y sumisión a “otros poderes”) aunque me duela” (cinismo vil). Esto con relación a la subida de impuestos, pero son legión las declaraciones idénticas con cada uno de los recortes y retrocesos recientes sobre nuestro languideciente estado social (no tocaremos la educación, no habrá copago, no restringiremos el acceso a la sanidad, respetaremos las pensiones...). ¡Ah!, pero para Bankia, 10.000 millones de euros.
¿Cómo puede ser que se mime tanto la codicia bancaria, fuente suicida de la burbuja inmobiliaria que lastra toda nuestra economía? Con llamar “activos tóxicos” a tanta inversión inmobiliaria malbaratada creen convencernos, siguiendo la metáfora higienista, de que hay que “sanear” los bancos, o lo que es lo mismo regalar dinero a quien lo malversó. Todo sin responsabilidad penal alguna, ni cortapisas a las millonarias indemnizaciones por tan excelsa gestión. Anteponen su sentido oligárquico a los principios liberales más básicos y, desde luego, a toda lógica capitalista.
Apoyo y amnistía a los infractores, ahogo de los impositores, precarización del ciudadano, rescate de los especuladores... y todo eso, “sin querer”. Menudo programa. Me imagino a Rato contando los 1,2 millones de monedas de su indemnización partido de risa. El resto, mirando a París.