26/9/12

ENTREGUERRAS [2012]


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 26/09/2012. Contraportada.

Hubo un tiempo en Europa, lo que se conoce como el periodo de entreguerras, en el que la democracia se devaluó de tal manera que sólo el nuevo modelo totalitario parecía marcar el devenir y ser dueño del futuro. El culto al colectivo inventado (la nación), a la máquina, a la productividad, a la violencia y a un Estado Orgánico controlador y jerárquico eran sus señas de identidad. Fue el tiempo de las pesadillas y quimeras alumbradoras de la oscuridad y los desastres más terribles. Los ríos de tinta sobre cómo se llegó a la sinrazón fascista insisten en las condiciones humillantes del tratado de Versalles, los efectos de la crisis económica del 29, la conflictividad social, la absoluta depreciación de la vieja clase política y su retórica, la suicida conversión de las ansiedades individuales en la solución colectiva del hipernacionalismo... En no poca medida, el fascismo/nazismo se alzó con el poder absoluto por la terrible gestión de la crisis de sus sistemas (y en España, además, por una guerra fratricida).
Los tiempos presentes no son reescritura de ningún pasado, pero muestran actitudes y tendencias que deben tomarse muy en cuenta a la luz de lo sabido. El contexto (la crisis) sirve para el desmantelamiento último de un Estado que era la contención a la insolidaridad (social y territorial), al capitalismo feroz, al clasismo más injusto... La rampante crisis en que vivimos ha sido originada por políticos tramposos, sus padrinos y apadrinados, que sin producir valor han ido vaciando las instituciones políticas y financieras del Estado, las cajas de ahorro, etc., y ahora ellos mismos le están dando su última vuelta de tuerca con privatizaciones, recortes, externalizaciones y otras sangrías que dicen son la medicina para el depauperado enfermo, cada vez más débil.
Los discursos se extreman y hay quien se sorprende mojigatamente de la desfachatez nacionalista. Pero es que esos son los productos de las crisis. Y hoy, por de pronto, los discursos nacionalistas triunfan en todas las esquinas (y centros) de este país.
Con la excusa de Europa se han cargando lo poco decente que nos quedaba: la sanidad universal y la escuela pública. No es casual. La aparente paradoja es que lo hacen con un discurso de fortalecimiento del Estado, con tics muy a los años 30. Lo que están incubando... ni se lo imaginan.

George Grosz. "Metrópolis". 1916-1917.


1 comentario:

  1. Para comentario de texto. ¿Se sabrá interpretar? Y Grosz, excelente.

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