15/10/12

MALALA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA. 15/10/2012.


Malala Yousafzai simboliza todo el mal, toda la absurdez, toda la irracionalidad que encierra la religión. Una valiente niña de 14 años que defendía su derecho a leer, a estudiar, conocer, jugar y participar en la escuela como cualquier crío de su edad, fue ejecutada por la suma imbecilidad de unos extremistas islámicos. No está muerta, pero está sufriendo terriblemente. Desde los 11 años, Malala es una activista bloguera contra el fanático Talibán que quiere a las niñas sumisas, esclavas, incultas. ¡Qué poderoso símbolo contra el extremismo religioso! ¡Qué terrible peligro: una niña que quiere estudiar!
Cuanto más pobre mentalmente es el sujeto, más precisa del dogma, de la cerrazón catequética. La incapacidad para aceptar la diferencia y diversidad, la imposibilidad de respetar otras opciones y sensibilidades, la incomprensión del azar y la voluntad individual son señas de identidad de todo fanatismo. Un fanatismo, recuérdese, sin fronteras.
Malala es pakistaní. En la Argentina fanáticos ultracatólicos sacaron este fin de semana a una mujer del quirófano cuando le iban a practicar un aborto después de haber sido violada y víctima de trata de blancas. En Estados Unidos cristianos radicales promueven la intolerancia máxima y la manipulación del conocimiento. Sin olvidar los miles de abusos de eclesiásticos contra menores en todo el mundo. Y tantas otras cosas en Irán, en el teocrático Israel, en Mali...
En España... para qué contar.
Cada vez me es más insoportable la idea de la religión.

Francisco de Goya. "No hubo remedio". 1799.