18/11/12

ENTRE LA ESTUPIDEZ Y EL HIJOPUTISMO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA. 18/11/2012.

1. La Estupidez.
 
América Latina ha sido una penosa retórica en boca de los españoles. Ignorantes de nuestra propia historia, todavía siguen enseñándose relatos imperialistas absurdos, alimento de orgullos idiotizados, ayunos de conocimientos. España no ha sabido acercarse a lo americano, pretendiéndose atemporal metrópoli; en realidad, imaginada. Unos pocos hablan del boom literario, de  cierto artista, de algún fenómeno político…, pero sigue perdurando una lamentable y ridícula altisonancia plagada de tópicos sobre lo que es Iberoamérica, sus repúblicas, sus gentes, sus sociedades, sus instituciones, sus historias…
América Latina pasó, no hace mucho, por una de las más deplorables experiencias contemporáneas: la crisis de la deuda externa. Aquella esquilmación de los recursos públicos de sus gobiernos para el pago de intereses, el masivo empobrecimiento de la población, el aumento de las brechas interclasistas, el retraso en desarrollo y oportunidades sociales, etc., de la llamada “década perdida”.
Lamentablemente, este es el mismo proceso por el que pasa ahora Europa del Sur. Pero no interesa que se sepa. No les interesa a los mercados, al capital financiero que ha conseguido (otra vez) alterar las reglas del juego, introducirse en las instituciones para succionar los capitales que deberían alimentar a las sociedades, erigirse en mafiosos intermediarios para captar lo público y revenderlo a precio de oro. Han logrado, con la excusa del euro y de la deficiente arquitectura europea, resucitar aquella pingüe crisis con la que casi mataron a Iberoamérica usando el Fondo Monetario Internacional, para desangrarnos ahora a nosotros con la banca alemana, el BCE y el FMI.
Parece que sólo el presidente Rafael Correa se atreve a llamar las cosas por su nombre. En su discurso en la flatulenta Cumbre de Cádiz, sin aspavientos ni levantar la voz, Correa ha dicho verdades como puños para orgullo de ecuatorianos, pero también de los españoles que estamos hartos de la logomaquia de nuestros malhadados políticos. Ya nos gustaría tener un presidente tan consciente y entregado a la causa de su gente, que eso es lo que es un país, y no a las preocupaciones de los bancos, multinacionales y burocracias internacionales.


2. El inexcusable Hijoputismo del Estado de Israel.

La escalada de muerte y destrucción en Gaza crece pavorosamente. Es terrible ver los efectos de los ataques israelíes sobre Gaza, que son ataques a una población y no a un ejército. Por mucha retórica que le echen, matan a civiles. Exterminan y torturan a inocentes. ¿Qué razones puede aducir en su descargo esta teocracia racista y tecnológica que chantajea a toda la región con su poder nuclear mientras reduce a la total desesperanza y empobrecimiento a millones de seres humanos?
Desde el más flagrante irrespeto a las leyes internacionales, Israel tortura a la población palestina asfixiando su economía, su vida cotidiana, sus opciones para un futuro mejor. Tachan de fanáticos a los seguidores de Hamas con su poderosa propaganda, lobbies y financiación internacional, como si con eso compraran bula santa para el aniquilamiento. Ya sabemos que Hamas es una organización que propugna el fundamentalismo religioso (con la consabida violencia, sexismo, intolerancia, y demás), pero los niños de Gaza no son Hamas. Y por otro lado, ¿cómo hemos de calificar el extremismo de los hijos de Abraham?
En el súmmum de la manipulación nacionalista más vil, Netanyahu ataca a Gaza como táctica electoralista. Muertos por votos, toda una encarnación del espíritu democrático.
Lo único que podemos entender es que los palestinos estorban. Sobran. Los israelíes buscan su exterminio. Se está asesinando a un pueblo.
Así está sucediendo: http://youtu.be/PF3Vp9fbreQ

Guernica. Pablo Picasso. 1937.