16/1/13

POLÍTICOS Y PARTIDOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 16/01/2013. Contraportada.

¿Se puede hacer política como si nada pasara? ¿Pueden los partidos políticos seguir con sus modos e inercias? ¿Están todas las fórmulas y modelos descubiertos y sin cabida para nada más?
Una vez tras otra las encuestas trasladan el hartazgo de la ciudadanía al sordo continuismo de maneras y abusos. Hartura que es continuamente alimentada por la propia clase ejerciente: la corrupción en primer plano, la inmoralidad de sueldos, sobresueldos y complementos, incapaces sin titulación ocupando jugosas canonjías, tremendas “puertas giratorias” entre lo público y lo privado...
Existe una percepción degradada de la política basada en la insostenibilidad del modelo: ¿ha de mantener el Estado a los partidos con subvenciones? ¿Son necesarias las estructuras macrocefálicas que éstos han desarrollado y que generan la necesidad de acaparar más y más fondos (= corrupción)? ¿Deben ser los partidos máquinas de colocación de gente sin currículo? Todo esto tiene, lamentablemente, una respuesta en forma de titulares: Gürtel, ERE, Palma Arena, Pallerols, Pujol, Baltar, etc.; Cospedal dejando sin sueldo a los diputados de Castilla-La Mancha mientras ella cobra 160.000 euros; Ángel Carromero..., sin título, experiencia ni valía probada, ocupando el cargo de “asesor” en el ayuntamiento de Madrid, en su caso, 50.500 del ala... (¡qué encontraríamos en nuestro ayuntamiento y diputación!); privatización de lo público para coger la giratoria rumbo a la empresa (Rato, Güemes...). En fin, a qué seguir.
Para defender lo público, el concepto de servicio, las prioridades sociales, hemos de hacer un ejercicio de lucidez y honradez. Por chupar pasillo y poner muchos cafés no se alcanzan merecimientos para ser concejal o cualquier otro cargo. Necesitamos inteligencia e ideas, compromisos, nuevos modelos. Porque necesitamos la política y a los políticos, pero no a recaderos ni trepas iletrados en busca de su negociete, su confluencia de intereses, su pura promoción. Necesitamos servidores, abandonar lo orgánico en pos del compromiso y alentar nuevas maneras de relación con el ciudadano, de racionalización del gasto, de justificación de los puestos. Necesitamos defender la política para que ésta regule y no que sea regulada. Seguir como hasta ahora es una tomadura de pelo.