30/1/13

SANA, SANA...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 30/01/2013. Contraportada.

Son legión las metáforas médicas cuando describimos los males de la corrupción: cáncer, tumor, gangrena, epidemia..., todos vocablos manidos pero, por lo que se ve, insuficientes o alicortos. La febril imaginación galena parece agotarse prontamente y el símil sanitario colapsa sin mucho efecto. ¿Qué hay de pasar del diagnóstico al tratamiento curativo? ¿Qué de la profilaxis preventiva que impida su surgimiento?
1. Definición: hablamos de corrupción política cuando cargos políticos, generalmente en connivencia con personas sin escrúpulos, pervierten sus funciones y responsabilidades para lucrarse personal o colectivamente tomando decisiones injustas e ilegales.
2. Medio: ¿Dónde surge y se da con mayor asiduidad la corrupción? ¿Cuál es su caldo de cultivo? Parece que los ámbitos municipal, provincial y autonómico, en connivencia con las cúpulas de los partidos más establecidos, son pródigos en ejemplos: recalificaciones, pelotazos, concesiones, favoritismos...
3. Efectos: el ciudadano recibirá servicios, obras y edificios de peor calidad por un mayor precio. Todo se encarece necesariamente para que el corruptor pueda obtener plusvalías por encima de las cantidades empleadas en sobornar. Claro, así lo público “no funciona”... Fiebre. Habitual erupción de ideólogos y think-tanks demandando jugosas privatizaciones.
La corrupción surge a la sombra de la relajación moral. Por encima de solitarias manzanas podridas, los partidos producen corrupción (corruptores y corrompibles). Gentes “de confianza” son puestas en puestos clave para producir beneficios “necesarios” para la “supervivencia” del Partido: miles de sueldos orgánicos generosísimos, un aparato interminable, un tren de vida acorde a su “calidad”, más las consabidas campañas electorales... En fin, todo eso que sosamente se viene llamando “la financiación del partido”, órgano elefantiásico.
4. Tratamiento y posología: con un fondo de la cuestión de imposible abordamiento (el partido es corrupción), las medidas de autocontrol son absurdas e ineficaces. Las medidas de choque son de tal calibre (extirpación y amputación), que el órgano peligra completamente. Advertencia: El paciente/democracia no debe confundirse con el órgano/partido. Aplíquese, pues, amplia dosis de justicia ordinaria, y someta a un régimen de adelgazamiento y purificación tan poblados órganos si pretende su salvación. Nada de sal, nada de grasas. Mucho ejercicio.

Francisco de Goya. "Goya atendido por el doctor Arrieta". 1820.