15/5/13

VOLUNTADES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/05/2013. Contraportada.

Una de las cosas más apasionantes del estudio de la cultura humana es el análisis de los discursos que construyen poder y control. Toda sociedad ha ido configurando relatos explicativos de carácter mítico con los que resolver dudas y angustias (el origen de las cosas, la ansiedad ante la muerte, el azar incontrolable, la razón de la enfermedad…), relatos que tradicionalmente llevaban aparejado la exaltación del grupo propio frente a otros, y que reproducían en la esfera celeste un mundo análogo de los modelos de poder y gobierno “terrestres”. Como muy bien señaló Durkheim, cada sociedad genera dioses acordes a su estilo de vida, a su economía y sistema político. No es casual, v.gr., que la paulatina construcción del cielo católico haya ido paralela de la de los sistemas de poder feudal y absolutista: de ahí el dios-monarca supremo, la familia real (el Hijo, la diosa madre/madre de Dios), la nobleza de sangre por grados (arcángeles, ángeles, principados, virtudes, potestades...), altos funcionarios y nobleza menor (santos, beatos, vírgenes, mártires...), pueblo llano (justos), y proscritos (infierno). La construcción del orden humano traía el celeste.
Interpretar la “voluntad de Dios” ha sido cosa del poder establecido. “Dios lo quiere” ha sido el justificante de las persecuciones de la heterodoxia, la disidencia y todo librepensamiento. En nombre de tal interpretación humana llegaron las expulsiones y pogroms, las cruzadas, los autos de fe, las guerras de religión... Una “voluntad” secuestrada y que ha ido cambiando conforme iba cambiando el mundo. Y así, lo que en el pasado fue un “error de la naturaleza”, un feto malformado y maltrecho que tras nacer moría (y “estaba de Dios” que así fuera), ahora, cuando el desarrollo tecnológico humano podría evitar pesadumbres y malvivencia, es “voluntad de Dios” ahondar en el sufrimiento.
En una sociedad democrática el gobierno legisla interpretando la voluntad de la ciudadanía, no la de ningún dios. De otra forma sería un gobierno de ayatolás. Claro que, contemplando el ataque contra los homosexuales, las mujeres, los pobres y desasistidos, a lo mejor yerro en mi percepción del consejo de ministros... ¡Dios no lo quiera!

 Frida Kahlo. "El venadito". 1946.