13/6/13

¿ALLONS ENFANTS...?


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA 
DIARIO DE BURGOS, 12/06/2013. Contraportada.  

¡Ah, la France! ¡Qué país! La tierra de la liberté, egalité y fraternité alcanzada tras romper con el viejo mundo de los privilegios y hacer rodar algunas cabezas. El sueño de la construcción nacional centralista, del surgimiento de los citoyens a través de su école nationale y del servicio militar universal... El país de la enciclopedia, de la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, de Napoleón, de Roland Garros, los patés y los croissants. El eterno modelo de la acomplejada España.
Sí, España ha venido cultivando su fealdad frente a Francia, incluso con los gabachos invadiendo la Península. Nuestro modelo territorial y político no parecía comparable con el potente estado francés, ni las contribuciones a la historia del arte, ni su peso político internacional, o su alta cocina... Bueno esto último ha ido cambiando. Pero, como dirían los viejos Goscinny y Uderzo, ¿sólo esto?
La española ha sido en los últimos 30 años una sociedad de consensos gracias a la cesión de todos. Siempre ha habido intolerantes y arribistas pero nunca, hasta ahora, en primera línea institucional. Los de hoy pretenden hacernos creer que la solidaridad es un bien de pago, que el equilibrio y la lucha contra la desigualdad es una quimera de la época de Saint-Simon. Pero no ha sido la solidaridad la que ha llevado a este país a la situación que está: ni la educación y sanidad públicas, ni la ley de igualdad, ni lo invertido en I+D, ni el apoyo a las ONGs, ni el micro-iva del sector de la cultura. En todo caso, y sí a semejanza de los galos, eso era lo que hacía que España fuera un país en el compensaba vivir a pesar de sus sueldos de mierda.
Lo que son las cosas, mejor haría Francia hoy en mirarse en el espejo de la sociedad española y aprender de cómo se alcanzan (y como se combaten) ciertas libertades como el matrimonio homosexual: sin palos, ni muertos, ni incendios. Basta con el juego, a veces perverso, de la democracia bipartidista: por ejemplo, renovando un tribunal constitucional... ¡Ah la démocratie!


Eugène Delacroix. " La liberté guidant le peuple". 1830.