26/6/13

SER Y ESTAR (TREVIÑÉS)

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA 
DIARIO DE BURGOS, 26/06/2013. Contraportada.

La distinción que marcan los verbos ‘ser’ y ‘estar’ es uno de los asuntos más complejos de la lengua española, caballo de batalla para extranjeros y, según se ve, fuente de dificultades para propios. Esta casi anomalía lingüística afecta a cómo pensamos asuntos claves de nuestra vida que, enmarañados en la exigencia del matiz esencia/estado, generan cierta esquizofrenia existencial. El tema de la identidad es uno de ellos, tanto para la personal, como en la colectiva. ‘Estar’, por ejemplo, no implica pertenecer.
La identidad colectiva es un asunto lábil, de firmezas sólo aparentes, basadas en consensos y negociaciones que, inevitablemente, son cambiantes como lo es todo conjunto social. Implica, pues, un ser cambiante (en el tiempo) y no un estado. En un sentido social, amén de consensos y negociaciones, otras condiciones externas inciden en la identidad para su beneficio, transformación o frustración. Vincularla a ‘estar’, implica, de alguna manera, territorializar la identidad, vincularse a un espacio, aunque, como es sabido, hay casos de identidades desarraigadas, en perpetuo exilio. Sin embargo, es clave entender que los territorios sólo lo son en función de sus naturales, quienes los viven, los sienten y los definen como propios.
En el caso del Condado de Treviño, no hay duda de que estar está en Álava. Pero ¿qué los treviñeses son? Las recientes discusiones sobre su posible segregación han sido puro absurdo. Henchidos de obtusa retórica nacionalista, los opositores a su integración alavesa han seguido la condición del perro del hortelano: seguir financiando un territorio desgajado y disconforme que quiere pertenecer a su provincia, como sus pueblos vecinos. Sólo una voz razonó con sentido, la de la diputada provincial de UPyD, Rosario Pérez: “son los ciudadanos quienes tienen los derechos, ni la historia, ni los territorios”. Dejemos ridículas altisonancias, los treviñeses están en Álava y se sienten (son) alaveses. Invocar razones jurídicas viejas, nos mete en una absurda rueda antidemocrática y preconstitucional. También el derecho de pernada es histórico... En democracia, sólo caben ciertas partes del pasado, al menos como pasados reivindicable en el presente. Lo demás es historia, para aprender y leer, pero no para oprimir a los ciudadanos.


René Magritte. "Le modèle rouge". 1937.