20/11/13

ASUNTOS MUNDANOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA.
DIARIO DE BURGOS, 20/11/2013. Contraportada.

Habló Rouco y se paró el mundo. Detúvose la historia, se orilló la Modernidad y percibiose el rebrillar del viejo Sacro Orden Hispano. Habló Rouco y supimos que de entre todos los cristianos del mundo sólo el “español” es absoluto católico. Que tan alta gloria es nuestro ser hispano que el réprobo que se revuelve contra este divino designio queda al nivel del sodomita de nefando pecado: terrorista contra el Plan de la Creación al derramar su preciada semilla en cavidad improductiva (¿Cataluña?).  Conclusión: hoguera; que si ser católico es consustancial a español, no es de extrañar que gay sea palabra inglesa... Lo que, mutatis mutandis, sirve como perfecto trampolín para recordar que el matrimonio homosexual ni es matrimonio ni es ná. ¡A él le van explicar lo que es matrimonio!
La constante injerencia de la Iglesia en la vida pública española es su principal fuente de descrédito. Apelan a su “historicidad”, a su aplastante presencia social ocultando que ésta se ha basado en su apego al poder, en la eliminación de toda disidencia, heterodoxia o diferencia. Un poder también inflexible con sus feligreses, a los que sigue percibiendo como rebaño inconstante e incapaz de comprometerse con su creencia y el sostenimiento de su iglesia. De ahí el concordato, la obligación de un Estado cuasiconfesional continuador del diezmo, de un Estado promotor de sus credos y doctrinas en el sistema educativo (teóricamente público y laico).
Allá los obispos católicos y sus juicios mientras queden en la esfera privada de sus parroquianos: que los católicos voluntariamente no se divorcien, no aborten o practiquen el matrimonio homosexual. Lamentablemente, lo que Rouco y adláteres buscan es la represión de derechos  civiles de una población diversa y heterogénea que ni representan ni entienden.  Derechos que, digámoslo claro, no obligan a los católicos a contravenir creencia alguna.
Dos telediarios le quedan al viejo Rouco, representante de una Iglesia oscura y ofendida, promotor de la ira alterada (13tv), del apocalipticismo, de la invisibilidad femenina, de incomprensibles mártires, del más puro cesaropapismo. Al que venga atrás, que arree, que él deja todavía España Una.

El Greco. "Retrato del Cardenal Inquisidor Don Fernando Niño de Guevara " c. 1596-1601.

6/11/13

IRA (COMO EXCUSA)

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA.
DIARIO DE BURGOS, 06/11/2013. Contraportada.

El mundo que la derecha construye es terrible y oscuro. Su egoísmo de clase está sembrando la mayor carga de violencia social que este país ha vivido desde la dictadura. Sus políticas, junto con la permanente (auto)deslegitimación y amoralidad más sulfurosa, suponen el abandono de amplísimas bases sociales a su suerte, amén de alimentar algunos de los peores demonios de nuestra sociedad: un nuevo extremismo de tintes continentales. Ultras de nulo discurso y emotividad pronta se extienden desde los fríos nórdicos hasta la templada Grecia, se apesebran en Centroeuropa, crecen en España y engordan en Francia. Su mensaje  está lleno de culpables: emigrantes, homosexuales, izquierdistas, intelectuales, madres solteras..., causantes de todo mal y conflicto social. Grupos ultras que cobran fuerza ante la percepción real del desorden y el caos originados por las políticas de la propia derecha. Un miedo transmutado en ira dentro de un mensaje raquítico y jibarizado.
Con un rumor de fondo de un Estado que ha dado la espalda a la gente, que parece trabajar contra los ciudadanos precarizando su existencia (caso de una reforma laboral que destruye empleo y condena a infamantes condiciones y sueldos), de rampante insolidaridad sistémica, la gente se organiza... contra el Estado. Y mientras algunos tratan de apoyar a los más desfavorecidos, los principios de solidaridad ciudadana se van tiñendo de un preocupante tono antisistema, un clima de desesperación en el que la ultraderecha está haciendo su particular agosto.
La respuesta del Gobierno: endurecer el código penal, relativizar los excesos de la violencia policial, asumirse agraviados por la disconformidad. A la postre, la derecha asume como propias las propuestas ultras, flirtea con la xenofobia y el radicalismo, manipula el marco legal mostrándose prisionera de los sentimientos viscerales y populistas que le sirven de floreado mantel con el que ocultar su programa neoliberal. Pero este es un pacto diabólico con una hidra cada vez más ingobernable, más insaciable. Y así ha quedado destruida la Europa del bienestar, se está acabando con la Europa de los derechos y las libertades, y a nosotros nos crecen algo más que los enanos.


 George Grosz. "Interrogation". 1936/38.