12/2/14

RAJOYISTÁN

Ignacio Fernández de Mata
Diario de Burgos, 12/02/2014, Contraportada.

Hay un país en el que los derechos de los inexistentes, los fetos, prevalecen por encima de las personas reales. Un país que oculta bajo términos pomposos como “el no-nacido”, que un embrión no puede ser objeto de derechos si no ha pasado por el acto básico del nacimiento, irrupción en el mundo, en la natio, que procede del también latino nascio, nacer.
Hay un país en el que se está afirmando que una mujer no es una persona cabal y dueña de sí. Una mujer, sepámoslo, es una incubadora que se sueña absurdamente autónoma. Sin embargo, su capacidad reproductiva, puro determinismo biológico, la posee e inunda, y el exacto cumplimiento de esta función ha de ser vigilado por los varones-amos que, por machos, están libres de malos instintos y pulsiones.
Tal país aduce que los fetos, un proyecto seguramente maravilloso pero proyecto al fin, son sagrados porque hay una divinidad judía que lo dice sin haberlo dicho. Y esa creencia particular y particularista decide, legisla tan singulares concepciones en contra de lo que piensa la mayoría de los integrantes (nacidos) de la sociedad. Ítem más, lo que paradójicamente se define como protección de la infancia para el caso de un embrión, choca con el ocultamiento y protección institucional de miles de pederastas que han destrozado la vida de niños reales (nacidos).
En ese país, por cierto, se enseña que las cantantes, las ministras e infantas son bobas  funcionales, eso sí, enamoradas, que no preguntan de dónde salen los coches, los sobres, las vacaciones, los palacios, las fiestas... pagadas con dinero negro y corrupto. (Aclaración importante por si todavía alguno seguía concibiendo a las mujeres como seres pensantes...).
En tal lugar, siguiendo con su exigente coherencia de pensamiento, el Gobierno ha decidido dejarse de bobadas y arrumbar definitivamente la justicia universal que permitía defender a los inocentes más inermes y desprotegidos frente a dictaduras, mafias y grandes criminales. Cuando digo “inocentes” ha de entenderse personas tanto extranjeras como nacionales que, sin embargo, han cometido el error de nacer y pedir protección y justicia al Estado, como si éste estuviera para proteger a los ciudadanos (nacidos)...
Vivir para ver.