3/9/14

EL ELEGIDO (THE CHOSEN)


IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 03/09/2014

Amigo conductor, si la desconexión veraniega le tiene aún con el paso cambiado, le informo que el desmantelamiento no ha cesado. Isóptero pertinaz, Rajoy continúa con su transformación de la vida institucional española rubricando con mano firme decretos para la devastación de nuestro sistema democrático.
A nadie se le oculta que las bases históricas españolas (siglos XIX y XX) no son los mejores cimientos para una democracia moderna. El terrible peso de redentorismo que ha teñido la política nacional, la nefasta identificación de política y religión aún presentes, la persistencia del totalitarismo ideológico… alejan la posibilidad real de una convivencia basada en principios liberales, en el respeto a la diversidad y heterodoxia. En España, hoy por hoy, se trata de escoger entre un proyecto de país (integrador, heterogéneo, social), o un proyecto de clase (excluyente, selectivo, ortodoxo), por más que a este último le doten de toda la fraseología propia del nacionalismo.
Gobernar a partir de la lista más votada no es exactamente democracia. Negar la posibilidad de acuerdos y compromisos entre formaciones sí supone ejercer un talante antidemocrático al despreciar la validez de otras opciones. Parece que el PP entiende el concepto «elección» a la manera divina: les vale con ser los elegidos, que no los meramente electos.
La pluralidad de voces cimenta la tolerancia y el ejercicio de consensos. Pretender gobernar a partir de pírricas victorias (la lista más votada), puede conllevar más exaltación, descontento y alejamiento del sistema. No es sino barrenar la democracia. Por de pronto, estos postulados invalidan la posibilidad de que el PP pueda resolver el conflicto con el nacionalismo catalán, el subsiguiente vasco y las emergentes formas de contestación al modelo partitocrático. Antes al contrario, tal actitud será el principal acicate de todos estos problemas.  Génova quiere una Cataluña sin catalanes, unas vascongadas sin vascos... y, a lo que se intuye, una España de a lo sumo 9 ó 10 millones de españoles (los votantes del PP). Todos los demás, sobran. A esto lo llaman internamente Demoscopia constitucional y dicen que lo Inventó Junger Habermas (¡Já!). Como diría mi madre, reímos por no llorar.