15/10/14

¿EN QUÉ MANOS ESTAMOS?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/10/2014. Contraportada.

El contagio de ébola de una auxiliar de enfermería ha supuesto un desolador ejercicio de vergüenza nacional, incompetencia y desprecio por la ciudadanía. Cuando el gobierno decidió traer de África a dos personas infectadas —varones, blancos, religiosos—, ¿en qué pensaba?, ¿en una foto, en un titular patriótico, en presumir de operación aérea? Trasladado a la Península el letal virus, el gobierno del PP, en vez de asumir con seriedad la responsabilidad y riesgos autoimpuestos —necesidad de centros especializados, profesionales formados, previsión de tratamientos, protocolos de actuación y coordinación, etc. —, en una vuelta más a su permanente desprecio por los servicios para la ciudadanía, la calidad de la sanidad, la situación de los profesionales, ha seguido a lo suyo, a su particular enroque y desmantelamiento del país. Desmantelamiento, sí. Esta crisis ha mostrado la falta de sentido de Estado y de política nacional del partido del gobierno: el que fuera único centro de referencia nacional para patologías infecciosas y tropicales, el hospital Carlos III de Madrid, responsable de coordinar las actuaciones ante cualquier crisis por este tipo de enfermedades, ha sido desmantelado por el gobierno de Esperanza Aguirre/Ignacio González (PP) sin información alguna al resto del sistema sanitario nacional. Un país de 47 millones de habitantes, con flujos constantes de población de/a zonas tropicales —turistas, migrantes sin seguridad social, cooperantes, etc.—, no tiene un centro de referencia médica para enfermedades infecciosas. Ni siquiera estaba preparado para recibir a los misioneros. La causa no es la crisis, sino la mala política. Recordemos que si la sanidad madrileña sigue siendo mayoritariamente pública lo es porque los ciudadanos se han echado a la calle en su defensa.
Es igualmente inexplicable que el Consejero de Sanidad de Madrid y la Ministra Ana Mato no hayan sido destituidos. A la prepotente insensibilidad del primero —que en su culpar a la enfermera ratifica el desprecio por lo público y sus profesionales, esos que en EE.UU. llaman públicamente héroes—, se suma la flagrante incompetencia e ignorancia de Mato. Rajoy prefiere mostrarse granítico con su ministra antes que Presidente de todos los españoles… Y así nos va. ¿En qué manos estamos?

El Bosco. "Extracción de la piedra de locura"1500 - 1510