8/1/15

LOS BUENOS PROPÓSITOS...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 07/01/2015, Contraportada.

A menudo les digo a mis estudiantes que es en la incoherencia, la contradicción y en la hipocresía donde radica la posibilidad de una vida cotidiana menos infeliz. Solo desde la afirmación de estos aparentes contravalores veo posible asentar una sociedad basada en individuos con derechos.
Veamos. La incoherencia posibilita ser flexible con las normas y los principios que, de otra forma, convertirían nuestro mundo en una turbamulta de fanatismo y estupidez reiterada. Solo la inteligencia es elástica y, a la postre, empática, o lo que es lo mismo, capaz de anteponer las personas a las normas, a los mandamientos o, por ejemplo, a los acuerdos hipotecarios.
La contradicción, sustentada en el mismo principio permite el juego del respeto y la paradoja haciendo posible la diversidad y la heterogeneidad: que uno quiera mucho lo propio pero que no vea conflicto en apreciar o simplemente respetar lo ajeno. Lo que vendría a reconocer que en Valladolid o en ciertas fundaciones también puede haber vida inteligente, que bien puede un republicano celebrar el día de reyes como el de la ilusión de sus hijos o que un ateo informado pueda sobrevivir a las navidades sin atentar contra vidas o bienes ajenos.
La hipocresía es el fundamento mismo de esas otras cosas que reciben nombres como urbanidad, educación y corrección política. Una adecuada dosis somete al látigo de la prudencia las reacciones instintivas, los pensamientos de innecesaria sinceridad brutal que conlleva la ofensa, el agravio, el desprecio y el insulto. ¡Tantos chistes casposos y malsonantes, ridiculizadores de minorías o vergonzantes con colectivos subrepresentados que nos ahorraríamos! Un buen hipócrita se cruza con el alcalde saliente y le desea educadamente un feliz año y ambos, por distintas razones, se despiden sonrientes.

En el nuevo año que comienza hoy con el amargor de los roscos, la puesta al día de las tarjetas humeantes y la deslealtad del cinturón les deseo, de corazón, toda la incoherencia, contradicción e hipocresía de que sean capaces. Así quiero yo a los buenos vecinos.

René Magritte, "Hijo de hombre", 1964.

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