18/3/15

BELIEVERS OR CITIZENS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 18703/2015. Contraportada.

Parecía un debate superado, una sociedad que por fin había llegado a la Modernidad definidora de un espacio público diverso, democrático y laico. Pero he aquí que de nuevo, cual bucle temporal, nos topamos con la cuestión de la religión en la vida pública del país por vía política.
El escandaloso currículo publicado por la jerarquía católica en el BOE –rechazado por todos los grupos de la oposición en el Congreso y científicos–, nos devuelve a los tiempos en que la Iglesia se consideraba dueña de la moral y del destino de los españoles. Tiempos de integrismo, de intolerancia y nacionalcatolicismo, de monopolio.
El asunto es especialmente grave cuando estamos encarando algunos de los problemas que genera la presencia de la religión en la política –terrorismo islámico, sionismo recalcitrante, etc.–. Con todo lo relativo al aborto, eutanasia o derechos de los gays, hemos vivido broncos debates desde una moral religiosa restrictiva e invasora de la privacidad ajena. Nuestras sociedades se basan en el concepto ciudadano, sujeto de derechos, libertades y obligaciones, de carácter neutro en su ideología y definido únicamente para la mejor convivencia social. Si sustituyéramos éste por el de creyente, serían terceros –sus guías o pastores– los que asumirían la capacidad de elegir y de definir la vida pública. Ya no seríamos sumas de ciudadanos, seríamos rebaños, grey.  Y así lo define el currículo de religión cuando señala que se ha de asumir “la incapacidad de la persona para alcanzar por sí misma la felicidad”, o para comprender la vida que, remarcan, no procede de otra cosa que “del origen divino del cosmos”. Con esto y un poco de tiempo, los cambios buscados por la Institución, llegarán.

Se acaba de publicar un estudio en Reino Unido –Huffington Post UK– que señala que los británicos perciben a quienes se definen ateos como mejores personas y más morales que a los creyentes. Según el estudio, más de la mitad de los encuestados creen que la religión hace más daño que bien. En España el descenso imparable de alumnos que cursan voluntariamente religión en colegios e institutos evidencia la distancia con la Iglesia, con sus planteamientos restrictivos y, sobre todo, con los escándalos que protagoniza –abusos, exorcismos, corrupción–. Pero aquí, el Gobierno, todo lo soluciona.

Paul Gauguin. "Visión después del sermón", 1888.