15/4/15

ESTÉPAR

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/04/2015. Contraportada.

Desde el primer momento había habido violencia, muertos abandonados, voces imperativas, exhibición de músculo y camisa, mucha corneta, fusil y ricino. Inmediatos fueron los cierres de locales, la confiscación de fichas, las capturas en las casas…
El mando militar señaló como objetivos a cualesquiera pertenecientes o simpatizantes de partidos del Frente Popular. Del Gobierno Civil salían las listas de los reos con mandato de ingresar en la prisión. En las calles el matonismo se hizo fuerte: había que gritar los lemas, levantar el brazo y celebrar la vejación pública de las pobres y medio desnudas rapadas. Los mediocres y temerosos, los trepas y los fanáticos aprovechando el río revuelto denunciaban…
Aparecían cadáveres sin enterrar en las cuestas de la Cartuja y otros lugares de las afueras. Un terror sordo se instaló entre grandes capas de la población.
Con la caída del verano comenzó la represión más virulenta y organizada. Siempre todo coordinado por la autoridad militar competente.
Las familias diariamente hacían su camino de hormigas hasta la prisión con mantas y alimentos. Al principio, vírgenes de esperanza: “no os preocupéis, nada hemos hecho, nada puede sucedernos…”. Hasta que empezaron las desapariciones en funestas tandas nocturnas. Entonces, las prisas, la búsqueda de recomendaciones, el toparse con las puertas cerradas… Los viejos vecinos vueltos pedernales.
Se decidió ocultar a la población afecta la metódica limpieza ideológica. Había de evitarse el escándalo morboso para las gentes de orden que ya se saben en una guerra santa: la cruzada. Y el engranaje se puso en marcha. Por la mañana se elaboraban “las libertades” de los que compondrían la saca. A media tarde un pequeño retén de soldados en su camioneta se desplazaba a unos 20 kilómetros de la ciudad. Unas veces hacia Logroño, otras hacia Briviesca, Lerma o Estépar. Elegían el lugar y preparaban el terreno. Por la noche, entre las dos y las cuatro de la madrEsugada, llegaba la camioneta o el autobús con su despavorida carga. En los pueblos cercanos, los primeros en levantarse para acarrear el trigo, oían la funesta fusilería.

Asesinaron a los más comprometidos con el cambio y la modernización. A los más activos política, sindical y culturalmente. A los mejores, como diría Primo Levi. Los perdieron sus desgarradas familias pero también la sociedad entera, desde entonces cojitranca, incompleta. Hoy, por el esfuerzo contracorriente de sus deudos, cada vez menos.

Estépar. Abril, 2015.

1 comentario:

  1. Hermoso articulo. Hermoso por lo que contiene de verdad y hermoso por su forma literaria. Frases cortas que encierran toda una historia. Puntos suspensivos que te llevan a la reflexión. Muñoz Molina en el prólogo a "Si esto es un hombre" dice que Primo Levi, frente al olvido, frente a la mentira, sentía la necesidad, la obligación, el derecho a seguir contando..., Ignacio, gracias y que sigas contando la verdad enterrada en tantas fosas comunes

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