27/5/15

MUNICIPALIA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 27/05/2015. Contraportada.

Querido Diario: ¿Qué han entendido los candidatos a tenor de los resultados? Javier Lacalle, a pesar de la cara de circunstancias con la que sale en las fotos, no parece que mucho. Su torpe explicación a la pérdida de un 30,7% del voto diciendo que se ha debido a una proyección de la política nacional y no a motivos locales, es una huida hacia delante, con el implícito reconocimiento de saberse un lastre para el PP. El problema de Lacalle es que representa lo que la ciudadanía detesta: la ambigüedad moral, la vieja política de baldosas y aparcamientos, el gusto por la fanfarria y, sobre todo, el abandono de los habitantes de los barrios. Demasiadas veces se nos olvida que las ciudades no son escenarios o parques temáticos. Las ciudades son vecindarios llenos de gentes a las que atender, cuidar y dar oportunidades. En el contexto de una crisis terrible, el ayuntamiento ha sido sordo a las necesidades y parco en los gestos.
Vayamos con la nueva política. Si C’s es una protesta de un centro-derecha que reclama ética lo que no puede hacer es apoyar a quienes han significado los problemas, la distancia del electorado y la insensibilidad social. C’s sobrevivirá sobre su independencia y no el sucursalismo. En Burgos no hay mejor cura ética que bajar del pedestal al PP y hacerle pasar por un regenerante período de oposición.
La posibilidad de acuerdos debería pasar por encajes con las prioridades ciudadanas, negociaciones de medidas, no de sillones. Dejémonos de bobadas del estilo de “lista más votada” cuando ésta solo representa el 31,44% de los votos. Más valor tendrá, en ratio democrática, la conjunción del PSOE, Imagina y C’s, fuerzas que representan el 57,37% de los votos emitidos. Imagina, nuevo actor que representa el futuro, debería encabezar tales esfuerzos transformadores.

La Europa que más admiramos, la más sólida en valores democráticos, la más dinámica en políticas sociales y la económicamente más sostenible y estable se gobierna sobre minorías, gobiernos multicolor, negociaciones permanentes. A mayor participación, menor riesgo de corrupción, inseguridad jurídica y volatilidad económica. Todos hemos entendido que lo que ha pasado es que ha brotado la democracia, la genuina, la incardinada en la vida de las gentes. Lo de antes… está caducado.


13/5/15

SALIR DEL NIDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/05/2015. Contraportada.


El último Salvados de Jordi Évole es una de las mejores —y más difíciles— propuestas para enfrentar la violencia. Huyendo de maniqueísmos facilones, la intensa entrevista al ex-etarra Iñaki Rekarte supuso mirar cara a cara al mal, a nuestros peores demonios y constatar la bajeza moral que subyace en todo esto. El profundo arrepentimiento de Rekarte me pareció el mayor acto de valentía de toda su vida. Oírle hablar de su terrible equivocación vital, de asumirse un mierda manipulado con 18 años que no supo negarse a convertirse en un gudari, el reconocimiento del fanatismo e ignorancia existente en ETA —las ovejas—, de la bochornosa catadura de los jefes, del gobierno del odio… Fue, como proponía el título del programa, como mirar ETA desde dentro.
Decía Hannah Arendt en sus comentarios al juicio del nazi Eichmann en Jerusalén, lo desconcertante que era contemplar “la banalidad del mal”, el aspecto de pobre hombrecillo de aquel que debía encarnar la perversión absoluta del nazismo. Lo hemos visto en otros casos, como en los torturadores argentinos, carniceros de 8:00 a 15:00 y después amantes padres… En Salvados oímos hablar de cuán necios eran en la cúpula etarra, qué grado de improvisación manejaban, qué poca preparación real tenían los comandos, de su nulo interés por la política o la sacrosanta historia de Euskadi. Toda una desmitificación de la serpiente.
Cuán importantes han sido medidas como la vía Nanclares para la reinserción de los presos o los difíciles encuentros entre etarras y víctimas. Enfrentar al asesino con sus consecuencias, con el dolor de otros, es una terapia de sufrimiento pero también de madurez y superación para una sociedad que ha sufrido la lacra del terrorismo. Una lucha que solo se vence con la convicción de que la vida de cualquier persona está por encima de toda idea y todo fin político. Sin demagogias irresponsables.

ETA quedó retratada como un inmenso e injustificable error. Por el camino, también hemos de enfrentar otras responsabilidades, como la práctica de torturas de las fuerzas del orden, constatadas por organismos como Amnistía Internacional, Naciones Unidas y muchos médicos forenses españoles. Y que continúan, como sabe el Gobierno por el informe encargado al catedrático de Valladolid, Fernando Rey. Seamos también exigentes en esto. Se trata de nuestra convivencia. Y de nuestra humanidad.