13/5/15

SALIR DEL NIDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 13/05/2015. Contraportada.


El último Salvados de Jordi Évole es una de las mejores —y más difíciles— propuestas para enfrentar la violencia. Huyendo de maniqueísmos facilones, la intensa entrevista al ex-etarra Iñaki Rekarte supuso mirar cara a cara al mal, a nuestros peores demonios y constatar la bajeza moral que subyace en todo esto. El profundo arrepentimiento de Rekarte me pareció el mayor acto de valentía de toda su vida. Oírle hablar de su terrible equivocación vital, de asumirse un mierda manipulado con 18 años que no supo negarse a convertirse en un gudari, el reconocimiento del fanatismo e ignorancia existente en ETA —las ovejas—, de la bochornosa catadura de los jefes, del gobierno del odio… Fue, como proponía el título del programa, como mirar ETA desde dentro.
Decía Hannah Arendt en sus comentarios al juicio del nazi Eichmann en Jerusalén, lo desconcertante que era contemplar “la banalidad del mal”, el aspecto de pobre hombrecillo de aquel que debía encarnar la perversión absoluta del nazismo. Lo hemos visto en otros casos, como en los torturadores argentinos, carniceros de 8:00 a 15:00 y después amantes padres… En Salvados oímos hablar de cuán necios eran en la cúpula etarra, qué grado de improvisación manejaban, qué poca preparación real tenían los comandos, de su nulo interés por la política o la sacrosanta historia de Euskadi. Toda una desmitificación de la serpiente.
Cuán importantes han sido medidas como la vía Nanclares para la reinserción de los presos o los difíciles encuentros entre etarras y víctimas. Enfrentar al asesino con sus consecuencias, con el dolor de otros, es una terapia de sufrimiento pero también de madurez y superación para una sociedad que ha sufrido la lacra del terrorismo. Una lucha que solo se vence con la convicción de que la vida de cualquier persona está por encima de toda idea y todo fin político. Sin demagogias irresponsables.

ETA quedó retratada como un inmenso e injustificable error. Por el camino, también hemos de enfrentar otras responsabilidades, como la práctica de torturas de las fuerzas del orden, constatadas por organismos como Amnistía Internacional, Naciones Unidas y muchos médicos forenses españoles. Y que continúan, como sabe el Gobierno por el informe encargado al catedrático de Valladolid, Fernando Rey. Seamos también exigentes en esto. Se trata de nuestra convivencia. Y de nuestra humanidad.