13/8/15

ACLAREMOS LAS COSAS...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
13/08/2015

   Penoso el espectáculo de greña y riña porteril de Ciudadanos en Burgos. Un partido que, desde postulados conservadores, podría ser percibido como una interesante alternativa a la corrupción y desconexión con el votante, en Burgos muestra la peor cara de la ambición más turbia, del afán por encabezar y medrar.
   La actitud irresponsable y el juego sucio practicado por Bañeres en las negociaciones previas a la constitución del ayuntamiento, su repentina e injustificada artimaña de pedir el voto para sí in extremis, no son razones para castigar a Álvarez de Eulate, a la postre la única que en verdad se ajustó a lo que parecían ser los principios de su partido.
   Lo sucedido en Burgos demuestra, una vez más, el carácter de periferia que tiene nuestra ciudad al no recibir la atención y apoyos de la cabeza de C’s para alcanzar pactos o compromisos reales. Aquí se dejó hacer a quien sin otro pedigrí político que haber desembarcado oportunamente en un partido localmente desnortado y con aluviones poco claros, consiguió hacerse en tiempo récord con la lista.
   A Álvarez de Eulate le colgarán ahora el sambenito del tránsfuga, pero lo cierto es que en el caso de esta concejala no parece ser de tan clara aplicación el término. Ni ella, como dice el DRAE, se ha pasado a otra ideología o colectividad —no quisieron inscribirla en el grupo municipal de C’s—, ni se ha separado del partido, pues en todo caso le han separado. A ella y otros 25 más, al parecer.  ¿Qué ocurre con una representante que, además, accede a la lista de votaciones a través de unas primarias que indican su apoyo directo y, por lo tanto, el voto a la persona y no solo a las siglas? ¿Qué concepto de democracia interna maneja Ciudadanos Burgos? ¿El de una organización militarizada o abertzale?
   En boca de la coordinadora de la agrupación local todo suena a jerga de picapleitos, a retorcimiento de los términos y las normas para forzar una realidad que parece mucho más clara de lo que se esfuerzan en transmitirnos.
   La dirección nacional de C’s debería plantearse si tiene tres o un concejal en Burgos. El afán de Albert Rivera por mostrar dominio y disciplina en una organización que ha crecido descontroladamente, absorbiendo partidos preexistentes —a veces de ideologías poco coincidentes con C’s— y dando salida a tanto neófito de poco fuste, puede llevarle a cometer una seria injusticia en Burgos. Uno de esos casos en los que “pagan justos por pecadores”.




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