4/11/15

EMBOSCADOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 04/11/2015. Contraportada.

   El patético papel jugado por Ciudadanos estos días en Calatayud ha permitido que Franco siga ostentando los máximos galardones de la ciudad. La justificación del deseado Rivera a la abstención de su hueste no ha podido ser más ramplona: que no quieren abrir el debate de la memoria histórica, que ellos defienden la Transición. Qué casualidad, lo mismo que dijo el PP en el Congreso cuando se propuso que el 2006 fuera el año de la memoria. Todo un retrato frente a las víctimas del franquismo.
Ahora toca Burgos. En este caso, al inmenso baldón de haber sido la capital de la cruzada —título recibido a través del BOE en octubre de 1961—, se suman los reconocimientos otorgados por el afectísimo ayuntamiento al dictador: la medalla de oro de la ciudad, el título de alcalde honorario y una avenida.
   El Pleno municipal debe retirar estos galardones en una perfecta comprensión de lo que es la historia y el compromiso democrático. El honor de dar nombre a un espacio urbano se debe, por encima de todo, a una pedagogía de principios que hace del callejero fuente de ciudadanía y valores democráticos. Ostentar la medalla de una ciudad supone el reconocimiento a una personalidad que se quiere lleve el nombre de la urbe por el mundo y se asocie con él. ¿Queremos para Burgos perpetuar la identificación con el franquismo como ya recordaron los jueces de la malhadada capital cultural europea 2016?
 Quien ostentó la máxima responsabilidad de una dictadura que asesinó y represalió inmisericordemente a sus conciudadanos durante décadas, que condujo al país al desastre de la guerra civil y acabó con las libertades no merece ser alcalde honorario ni cualquier otro galardón. Eso no supone anular la historia, al contrario. La historia, la buena historia —bien documentada, sopesada, analítica y comprometida con los DD.HH.— queda en manos de los historiadores profesionales que la recogen en sus libros y divulgan convenientemente. Lo demás son zarandajas para ocultar la connivencia con el franquismo.
   Tiempos de soslayo, de miserabilizar todo principio en pos del voto que llaman de centro, ese que parece ser el de la congojilla y el miedito a que algo se menee mucho... Ser demócrata no es algo de derechas o de izquierdas. Pero es un compromiso. Otra cosa es ser franquista (y vivir agazapado).


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