30/12/15

DEMOCRACIA 4.0

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 30/12/2015. Contraportada.

   Indubitablemente las elecciones del 20-D han cerrado un ciclo político de España. Encaramos un tiempo que no solo ha traído nuevos protagonistas sino, principalmente, nuevas formas de hacer política. Una parte del análisis periodístico y político está centrado en los viejos clichés de las sumas y restas, coaliciones oníricas y sentencias de café. Creen que puede volverse a lo acostumbrado, al turnismo que confiere esa añorada estabilidad. O lo que es lo mismo, al estado de ánimo de un tiempo Gómez de la Serna: de corrupción.
   Proclama el Presidente en funciones que él sabe qué quiere “la mayoría de españoles”. Se le olvida a Rajoy que para entender a la mayoría no se ha de contar únicamente con los ineludibles escaños, resultado alterado de la aplicación de la perversa ley electoral. Si sumamos los votos, única expresión auténtica de los deseos de los españoles, vemos cómo hasta sus viejas cuentas dicen otra cosa: PP + C’s = 10.715.976 votos; PSOE + Podemos = 10.720.026 votos, + los de IU-UP = 11.643.131. Y todavía quedan cerca de 3 millones de votos emitidos más. Sí, los escaños mandan, pero nada de arrogarse una mayoría popular que no le corresponde. A buen seguro este nuevo tiempo traerá, entre otras cosas, el cambio de la ley electoral.
   El otro foco de patetismo es el del PSOE, con la inefable Susana Díaz al frente de la desestabilización, preparando una marmita en la que cocinar a Sánchez… Y, posiblemente, a otro tercio de los votantes socialistas, a punto de emigrar “a donde se les entienda”. El jueguecito verbal sobre la unidad de España y el referéndum en Cataluña sirve para mostrar: 1) la falta de compromiso del PSOE con su ideario federalista y, 2) el profundo poso que dejó en las mientes de estos provectos padres y madres de la patria los discursos de la dictadura franquista. Resulta escandaloso que la propuesta de celebrar una consulta sea descrita como un intento de “romper España”, cuando de lo que se trata es de resolver un encaje que siempre tendrá detractores pero que precisa de la fuerza de la participación ciudadana y la negociación. Con soflamas españolistas no hacemos patria, se hace patrioterismo.

   Son tiempos de fértil alteración. Lo de la estabilidad, sentido de Estado y la unidad de España es un puro cuento. El miedo ha cambiado de lado. Nada está ya atado y bien atado. 

Giuseppe Pellizza da Volpedo. Il quarto stato, 1901.

16/12/15

LA PERPLEJIDAD

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 16/12/2015. Contraportada.

   Tal día como hoy, 16 de diciembre, en 1997, 685 niños fueron hospitalizados en Japón presos de convulsiones tras haber visto en la televisión el episodio Dennō Senshi Porygon, de la serie Pókemon. La culpa no fue del peculiar argumento del capítulo sino de los efectos especiales que incluían, particularmente en el minuto 20, rápidas e intensas oscilaciones entre el rojo y el azul. Aquellos bombardeos de color provocaron ataques de epilepsia fotosensitiva.
   Ignoro si en la noche del lunes hubo algún pico en las urgencias relacionados con el debate a deux. Todo pudiera ser. Desde luego no por los efectos especiales —aunque lo del rojo y azul tiene su aquel— o la decoración y diseño del anodino set televisivo, menos por la sinsorga actitud del moderador. Tampoco sé si de camino a la Moncloa el coche oficial paró en una farmacia necesitado de trankimacin…
   Lo que le pasó a Rajoy, la perpleja indignación que le provocó el pimpampun de Sánchez, resume el fin de fiesta en que andamos. Al del PSOE no le quedaba otra que ponerse el puñal en la boca y lanzarse a retener lo poco que resta de bipartidismo. Mientras el PP reaccionaba como el antaño poderoso al que le mueven la silla los nuevos impertinentes carentes de pedigrí —¡Oiga Ud.! ¿Quién se ha creído?—. El Presidente no acaba de comprender que su tiempo ya ha pasado. Su partido tampoco parece darse por enterado, al menos a tenor de las declaraciones que hacen sobre el desafecto Pedro Gómez de la Serna resumidas en “que hace daño al partido” —esto es, que daña las cifras, las expectativas de voto—, en ningún caso por compromiso ético del propio PP. Igual de perplejo debe estar Gómez de la Serna al entender que si dimite se le acaba el chiringuito montado en torno a las relaciones políticas y el manejo de información privilegiada. Un ejemplo más de la independencia del ejercicio profesional de algunos diputados, cuya valía es directamente proporcional al disfrute del cargo público.
   “Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde” decía el, a su pesar, tan bien emparentado Gil de Biedma. ¿Sería de ese verso de donde tomaron lo del eslogan electoral? De ser así, tiene más sentido…

Miriam Puente. La evidencia del gesto.

2/12/15

CASI DEBATE

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 2/12/2015. Contraportada.

   El debate del lunes en la UBU fue un acontecimiento celebrado que muestra un claro cambio de nuestra cultura democrática global y local.
   Reconozcamos, sin embargo, que el debate tuvo poco de tal. Sobró la confusa presentación del Delegado y, sobre todo, faltó coordinación y claridad. El acto estuvo regido por un reloj digital de absoluta e innecesaria presencia. Un debate funciona con el ritmo que imprime quien lo coordine y las interacciones de los participantes: nada de lo primero y poco de lo otro. Al no haber planteamientos temáticos las primeras intervenciones fueron los consabidos resúmenes de programas, bastante al tun tun. Las siguientes respuestas no llevaron a diálogo alguno. Algunas pullas y poco más. Que los contendientes estuvieran sentados fue otro error. Se debate de pie, con un atril que permita tener notas —y así no desperdigarlas por el suelo—, eso permite centrar el discurso y evitar que el cuerpo grite los nervios o inseguridades.
   Desde luego nunca un candidato debe pedir perdón por participar —M. Alonso, UA-IU—. Se debe ser preciso y saber dónde se está —“universidad de Derecho” espetó Vila, Podemos, en la facultad—. El papelón lo tuvo Mateu, PP, contando el mundo de Yupi-Rajoy o que el hospital de Burgos es público —ahí le dio duro Peña con buenas cifras—. Ibeas, de C’s, se hundió con su timorata postura ante este tema y sobre todo cuando le espetó al candidato y parado Manuel Alonso que, a diferencia de él, solo pudo estar en parte de las ponencias sobre el fracking en Villarcayo ya que “él trabajaba”.
   ¿Por qué solo hubo tres preguntas del público? Era la oportunidad de cierto debate real. ¿Y con qué criterio se decidía quién preguntaba? Resultó del peor tono que la primera cuestión —larga y adornada— fuera del propio Delegado de Derecho que peroró al principio…
   Las tablas se notaron. Por soltura, solidez en los datos y desparpajo ganó la representante del PSOE, Esther Peña. El toque de autenticidad lo aportó Manuel Alonso, quien a pesar de su inseguridad supo relacionar la lacra de la violencia de género con la injusticia laboral. La correcta frialdad, Miguel Vila, obsesivamente ceñido a las notas recibidas de Madrid.

   Como debate, justito. Pero el río suena... Hay hambre de política.