16/12/15

LA PERPLEJIDAD

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 16/12/2015. Contraportada.

   Tal día como hoy, 16 de diciembre, en 1997, 685 niños fueron hospitalizados en Japón presos de convulsiones tras haber visto en la televisión el episodio Dennō Senshi Porygon, de la serie Pókemon. La culpa no fue del peculiar argumento del capítulo sino de los efectos especiales que incluían, particularmente en el minuto 20, rápidas e intensas oscilaciones entre el rojo y el azul. Aquellos bombardeos de color provocaron ataques de epilepsia fotosensitiva.
   Ignoro si en la noche del lunes hubo algún pico en las urgencias relacionados con el debate a deux. Todo pudiera ser. Desde luego no por los efectos especiales —aunque lo del rojo y azul tiene su aquel— o la decoración y diseño del anodino set televisivo, menos por la sinsorga actitud del moderador. Tampoco sé si de camino a la Moncloa el coche oficial paró en una farmacia necesitado de trankimacin…
   Lo que le pasó a Rajoy, la perpleja indignación que le provocó el pimpampun de Sánchez, resume el fin de fiesta en que andamos. Al del PSOE no le quedaba otra que ponerse el puñal en la boca y lanzarse a retener lo poco que resta de bipartidismo. Mientras el PP reaccionaba como el antaño poderoso al que le mueven la silla los nuevos impertinentes carentes de pedigrí —¡Oiga Ud.! ¿Quién se ha creído?—. El Presidente no acaba de comprender que su tiempo ya ha pasado. Su partido tampoco parece darse por enterado, al menos a tenor de las declaraciones que hacen sobre el desafecto Pedro Gómez de la Serna resumidas en “que hace daño al partido” —esto es, que daña las cifras, las expectativas de voto—, en ningún caso por compromiso ético del propio PP. Igual de perplejo debe estar Gómez de la Serna al entender que si dimite se le acaba el chiringuito montado en torno a las relaciones políticas y el manejo de información privilegiada. Un ejemplo más de la independencia del ejercicio profesional de algunos diputados, cuya valía es directamente proporcional al disfrute del cargo público.
   “Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde” decía el, a su pesar, tan bien emparentado Gil de Biedma. ¿Sería de ese verso de donde tomaron lo del eslogan electoral? De ser así, tiene más sentido…

Miriam Puente. La evidencia del gesto.

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