10/2/16

EL SISTEMA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 10/02/2016. Contraportada.

En Spotlight, el equipo de investigación del Boston Globe se ocupa de los abusos pedófilos protagonizados por curas de la archidiócesis de Boston apostando por la información más difícil y arriesgada pero la más necesaria: desvelar el sistema creado por la Iglesia para proteger a los pederastas a base de negar los crímenes, taparlos extrajudicialmente y reubicar en nuevos destinos a los abusadores. Este caso real obligó a la renuncia del cardenal Law acusado de encubrir a 250 religiosos pederastas —hoy acogido en el Vaticano—. El Boston Globe recibió por esta información el premio Pulitzer en 2003.

La premisa periodística fue que existía un patrón institucional de autoprotección, o lo que es lo mismo, que no eran unas simples “manzanas podridas”, era algo sistémico. Y acertaron.

El discurso frutal es bien conocido por estos lares, y no solo para los abusos de eclesiásticos. El hedor que llega de la Comunidad Valenciana por la corrupción protagonizada por cargos y militantes del Partido Popular alcanza unas insoportables cotas de escándalo que no deben quedar a nivel de anécdota. La acumulación de casos de corrupción vinculados al PP que recorren toda la geografía española parece habernos insensibilizado, haber normalizado estas prácticas que corrompen nuestra democracia. El acto de blindaje de la Sra. Rita Barberá haciéndole miembro de la Diputación Permanente del Senado — como hicieron con Gómez de la Serna, aforamiento contra viento y marea—, es un dato más en la necesidad de considerar algo sistémico la corrupción en el Partido Popular. Ha ya mucho que dejó de ser posible hablar de manzanas —¡todos los tesoreros nacionales imputados!, tantas tramas…—. ¿Hablamos de un partido político o de la Ndrangheta calabresa?

Entretanto insultan a todos los españoles con el desprecio escandaloso de nuestra inteligencia y libertades levantando humos al encarcelar a unos titiriteros, amenazando la libertad de opinión, de creación y sátira —que es lo que era la susodicha obra—, acosando a los sindicalistas... ¿En qué han convertido nuestro sistema, nuestro país? ¿Cómo podemos aceptar semejante rebaja de la ética y menosprecio de los valores democráticos? ¿Hasta cuándo vamos a jugar a ser bostonianos que no quieren ver el alcance del sistema? ¿Qué les avala para decir que el resto es caos…?