23/3/16

TO KILL...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 23/03/2016. Contraportada.


   Tom Robinson murió por ser negro y pobre. Le condenó el racismo clasista y la profunda incultura de quienes temen cuanto ignoran. Fue a causa de aquella escoria llamada Bob Ewell: sin mucho esfuerzo consiguió el apoyo del cristiano orden de Maycomb a su falsa acusación de violación. Ni un argumento veraz, ni una sola prueba y aun así derrotó la sólida defensa de Atticus Finch. Insultó a diestra y siniestra. Todos los blancos se ensuciaron…, y solo alguno fue capaz de avergonzarse.
   Tom murió inocente, injustamente, como lo haría un ruiseñor.
   Todas las sociedades guardan infiernos capaces de los mayores horrores. El difícil equilibrio entre el conjunto y el individuo es la única salida para evitar las tinieblas: personas formadas, críticas y solidarias dentro de grupos heterogéneos y generosos. Ética, educación y compromiso son claves, pero además, hace falta equidad. Cuando imperan la desigualdad, restricción de derechos y precariedad, volvemos a estar en manos interesadas. Nos volvemos más manipulables.
   En Estados Unidos Bob Ewell cabalga de nuevo y es candidato a la presidencia. El  despreciable actual se llama Donald Trump. Puede sorprender su éxito tras vanos intentos previos, pero ahora, como en el Maycomb de 1935, EE.UU. enfrenta los efectos de una crisis desarboladora de la conciencia. El burdo eslogan de campaña Make America Great Again, no busca sutileza alguna ni habla de las condiciones personales de aquellos que peor lo pasan… y que más le apoyan. La frase podría estar sacada de un cartel de Alemania en marzo de 1933.
   El perfil mayoritario de los votantes de Trump lo conforman personas predominantemente mayores —prácticamente un tercio supera los 65 años; menos de un 2% son menores de 30—, poco educadas y de bajos ingresos (Fuente: “Decoding Trump’s supporters” Brady, D.-Rivers, D. 2015. Hoover Institution). Es decir, un heterogéneo grupo de desencantados y pesimistas, muchos vapuleados por la crisis, en especial aquellos con menos recursos intelectuales para hacer un diagnóstico del sistema. La solución que les ofrecen: sumirse en la marea de la nación-empresa…
   ¿Son casuales el auge de Trump y la crisis de los refugiados en Europa? También aquí cocemos habas y conciencias; la inmensa vergüenza del pacto con Turquía, nuevo patrio trasero de nuestra inhumanidad, lo demuestra.
   Entre tanto siguen muriendo ruiseñores…