1/4/16

…DE AVISOS Y NOTICIAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/04/2016. Dossier 125 aniversario, pág. 166.

La utilidad de un periódico está fuera de toda duda para quien atesora algunas décadas y ha conocido las pescaderías de otros tiempos y los grasientos talleres de automóviles, ha pagado entrada de sol en los toros, se ha sentado en un banco, ha limpiado cristales, recogido tomates demasiado verdes o se le han mojado los zapatos. Cuántos servicios da ese papel…, más allá del propio y fundamental: informar y crear opinión.
Bromas aparte, la historia del periodismo es la de nuestra contemporaneidad, el cambio de las estructuras políticas y económicas de un mundo agonizante a finales del siglo XIX —momento de nacimiento de este decano de la prensa burgalesa—  y la irrupción de un tipo de publicaciones que acompañarían el nacimiento de las ulteriores sociedades democráticas. No era raro que en aquellas décadas finales del diecinueve los directores de prensa dieran con sus huesos en un calabozo o se les secuestraran números de su publicación.  La prensa, especialmente a partir de la Ley de Imprenta —o Ley Gullón— impulsada en  1883 por el gobierno de Sagasta, nacía pletórica de compromiso: liberales, republicanos, carlistas, anarquistas, monárquicos, conservadores, católicos, socialistas, esperantistas… Muchos de aquellos papeles incipientes tenían más de boletín parroquiano —dirigido a propios y convencidos— que auténtica voluntad de información. Sátiras, comentarios y muchas soflamas ocupaban bastante más espacio que el dedicado a las noticias, compitiendo con avisos institucionales, precios agrícola-ganaderos y, lentamente, irrumpiendo la publicidad de industrias, casas comerciales e innovaciones que buscaban distribuidor.
La definitiva llegada de la modernidad científica, las nuevas ideologías políticas, las clases concienciadas… todo ello produjo una demanda de más y mejor prensa, una mayor apuesta por la información. El mundo se transformó urbanizándose y los ciudadanos cobraron peso y voluntad transformadora. El despegue del nuevo siglo trajo a los intelectuales, nueva conciencia social crítica, que alcanzaron máxima notoriedad gracias a su participación en revistas y periódicos, especialmente tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera —nunca hay buena prensa bajo las dictaduras—. Propietarios e inversores, especialmente de los diarios de la capital, manejaban su propia agenda avalando o dinamitando gobiernos —cuarto poder—, o catapultaban a una corista prometedora…
¡Qué no han visto estas páginas en 125 años! ¡Qué inagotable filón para nuestra memoria e historia!