15/6/16

A 4

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/06/2016. Contraportada.

El soporífero debate del lunes denotaba pánico. Encorsetado hasta su asfixia, aquello de debate tuvo muy poco: ni en su formato, ni en las interacciones espontáneas. Todo bajo la desacertada fórmula de tres periodistas incómodos en su papel y atribuciones. Como si la realidad pudiera pactarse… La obsesión por el control que preludia toda transformación produce estos engendros.
Las imágenes televisivas eran apocalípticas: “El primer viviente, semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía semblante como de hombre y el cuarto parecía un águila voladora” (Ap. 4, 7). Helos ahí. Cuatro especies incomunicadas, un tetramorfos de percepciones y visiones de un mundo —nuestro país— contrapuestas y contradictorias.
El viejo león, desdentado y lleno de mataduras, gruñía frasecillas de mi infancia, entonces “décima potencia mundial”, ahora “cuarta economía europea”, mientras falseaba las cifras de la pobreza. Rajoy miraba a un español acartonado y viejo, asustado, clasista, que sigue creyéndose que la pobreza es cosa de otros, preso de una prensa alterada que diariamente desinforma y construye su realidad paralela, ucrónica, fuera del tiempo.
El torito bravo, torito guapo, avanza sonado hacia el ring de su definitivo knock out. Sánchez busca sin éxito la fórmula del reenganche. El PSOE se ha convertido en un zombie de Cuéntame. Nada les queda salvo la nostalgia y a ella se agarran con fuerza para que cuarentones y cincuentones no les den la puntilla. Pura naftalina. (Silbando, los barones van enfundándose los guantes).
Rivera quiere ser el hombre del momento…, pero ese estilo de repelente niño Vicente no cuaja. Su dialéctica Billy the Kid, sin avergonzarse de la demagogia más soez, le resta crédito. Nada entre demasiadas aguas para encontrar su espacio. Y cuando dispara sin control deja entrever el más desalmado neoliberalismo.
Queda el águila voladora. Su mensaje sigue siendo la gente y la reversión de las prioridades económicas. El lunes, Iglesias, en su afán propositivo, voló aburrido y sin sonrisa. Pero, mientras los de Podemos sigan pegados a la realidad, recibirán el apoyo de quienes se han sacudido el miedo, la caspa, la ñoñería bobalicona del recuerdo y la banalidad telecinco.
11 días. Llegará el 26 de junio y en España, como en la Inglaterra de las novelas de Scott o Stevenson, reinará la paz y volverá a lucir el sol… Pero, la verdad, ya nada será igual.


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