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EL BUEN PASTOR

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 01/06/2016. Contraportada.

   Cómo he extrañado estos días a don Vicente Blasco Ibáñez luego de oír al archipámpano cardenal Cañizares despotricar contra el “imperio gay” y la “ideología de género”. De no ser por ese cráneo privilegiado no hubiéramos sabido que tal postulado es el "más insidioso que ha habido en toda la historia de la humanidad". Díjolo Antonio, punto redondo.
   Parece que ideología de género y familia cristiana son incompatibles. Negarse a ver lo que ha supuesto históricamente la construcción de los roles de género solo puede ser entendido como condena directa a las mujeres, obligadas a perpetuar su condición de sometidas y ninguneadas. Y eso lo dice en un país que se desayuna diariamente con muertes y maltratos por violencia machista. En este contexto, el buen prelado usa de su púlpito ¡para llamar al incumplimiento de las leyes!
   Cualquier estudiante de antropología sabe que el tipo de familia propiamente humana es tan diversa como lo son las culturas. Hay familias monógamas, poligámicas —tanto poligínicas, como poliándricas—, hay familias extensas, grupos étnicos que educan a los hijos de una manera colectiva, familias matricéntricas, androcéntricas, mujeres-marido —sin lesbianismo—, culturas en las que se da con naturalidad el reconocimiento de un tercer género como los berdaches amerindios… Y todas son naturales, o mejor, humanas. La familia que la iglesia define como cristiana, la nuclear heterosexual, no hace mejores ni peores a los humanos, es una opción respetabilísima contra la que, paradójicamente, nadie atenta. ¿Se ha pedido su abolición? ¿Existe alguna campaña contra ella?
   En su insistente actitud inhumanitaria, el cardenal que dijo que los refugiados no eran trigo limpio, también quiere negar el pan y la sal a lo que la sociedad vive ya con naturalidad: que la orientación sexual no define la condición de ser humano, y sí la capacidad de amar. ¿A qué tanto temor a que se reconozca a los gais y sus derechos? ¿Creen que se es homosexual por contagio? ¿Son acaso subseres sin principios, sin afectos, sin capacidad para formar familias? Antisocial, en todo caso y siguiendo los razonamientos y preocupaciones del bisbe, sería promover el celibato.
   Lo que es indudable es que, entre tristes exabruptos e intolerancias, este hombre hace un impagable servicio a la causa del laicismo.