14/12/16

LAS AUTOPISTAS... (O PARA QUIÉN GOBERNAMOS).

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/12/2016. Contraportada.


Patidifusos y ojipláticos. Así quedamos con la averiguación del destino que han venido dando a nuestros impuestos los tribunos conservadores. La sensación de tomadura de pelo es de tal calibre que uno se asombra de que todo esto haya colado durante tanto tiempo. Pero así es. Algo de culpa tendremos…, sobre todo si perseveramos en las confianzas.
Ahora son las autopistas, antes fueron los bancos y, con ellos, el sin fin de obras públicas innecesarias y grandilocuentes —aeropuertos, palacios de esto y lo otro, ciudades de no sé qué, consorcios, administraciones paralelas, burbujas…—. Hemos permitido que la clase ociosa más dañina se hiciera con el control de lo público para beneficio de propios y abandono de las políticas de nivelación económico-social.
Es una vieja táctica: la invención de falsas necesidades que obligaban a presupuestar inversiones desmedidas que, ¡oh, sorpresa!, quedan en manos de próximos prójimos, y vacían las arcas públicas. Todo queda en casa… Son líos de sagas y apellidos. No es solo que entre sí se protejan y amparen —con qué claridad lo cuentan Bryce Echenique en Un mundo para Julius…, o el gran Rafael Chirbes en sus novelas es que todo eso se diseñó con la conciencia de privar de posibilidades a quienes más apoyo necesitaban. No es un gasto irresponsable, es un diseño ideológico, autocomplaciente, siempre insolidario en sus resultados. Vanitas vanitatis, qué retrato del aznarismo, de sus supuestos milagros económicos y de la catadura de sus ministros —Rato, Álvarez Cascos, Matas, etc.—.
Lo único positivo de tanta mierda emergente es el acelerado máster en gobernanza que andamos recibiendo. Confío en que nos estemos sacudiendo los últimos retazos de sociedad postdictatorial y afiancemos una cultura democrática exigente con la gestión de lo público. Con la certeza de que, más allá de las proposiciones, es a través de los presupuestos que se hacen políticas sociales. De que, a pesar de las apreturas económicas, es cuestión de escuchar y atender, de priorizar, de pensar en la gente. Dicho lo cual..., se me hace muy necesaria la moción de censura en el Ayuntamiento de Burgos. Y dejar atrás tanta presión indecente y juego en tableros ajenos a los intereses de la ciudad. Porque por aquí también andan los intereses de clase más que revueltos…