28/12/16

UN MUNDO PARA AITANA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 28/12/2016. Contraportada.

Cada vez que se produce el asesinato de una mujer por violencia machista —como Benita Núñez Peña—, pienso en mi hija Aitana y en qué suerte le deparará la vida. A ella y a sus amiguitas. A todas las niñas…
La devastadora noticia de la muerte de la periodista Yolanda Pascual en noviembre de este año me heló el corazón. Qué terrible resulta la muerte cuando es cercana. ¿Y cómo no sentimos así —terrible, incomprensible, injustificable— la violencia contra tantas compañeras, hijas, amigas, esposas? Todos los actos de violencia cotidiana contra las mujeres nos definen como una sociedad enferma, rota, estúpida. Y cruel.
Son muchos los elementos históricos que vienen invocándose para justificar el dominio masculino —biológicos, evolutivos, culturales…—. Dadas las fechas en las que estamos, no puedo dejar pasar la enorme importancia de la religión judeocristiana, rotunda legitimadora de la desigualdad y explotación de las mujeres. Su revelación convierte a la mujer en artículo secundario desde la creación, reservada a la servidumbre al hombre. Niega la plenitud femenina en el control de su sexualidad, lo que en el caso de la enaltecida María se convierte en contradictoria virginidad pues se trata de una mujer que inmediatamente sufre la violencia impuesta de un dios que decide por su cuenta y riesgo hacerla madre. Ante tal situación a ella solo le cabe responder “he aquí la esclava del señor…”. No era, desde luego, algo nuevo: muchas religiones contienen permanentes invocaciones a forzamientos/violaciones divinas de mujeres que, al parecer, quedan encantadas de portar un hijo de un dios —Shiva, Zeus, Júpiter, Marte…—. O lo que es lo mismo, a someterse a la voluntad masculina que, por su bien, las insemina con su gracia. Ese nacimiento —y exaltación machista— es la ventura que celebramos en la festividad usurpada al Dies Natalis Solis Invicti.
¿Qué tiene que hacer esta sociedad para acabar con la lacra del machismo? La profesora de Aitana nos dio un pequeño consuelo cuando nos contó que al final de un cuento de esos en los que el príncipe se casaba con la princesa rescatada, mi hija —que no va a religión—, con cinco años, levantó la mano y apostilló a su profesora: “Bueno, se casará si ella quiere, ¿no?”.

Fuente consultada: http://www.salon.com/2014/12/21/why_rape_is_so_intrinsic_to_religion_partner/ *



* En la columna publicada en el DB, incomprensiblemente no incluyeron la referencia de la fuente consultada tal y figuraba en el texto enviado.

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