5/7/17

¡'PAÑA! ¡PLURI!

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 05/07/2017. Contraportada.

La greguería es el haiku español, una suerte de renovación de la más acendrada filosofía hispana que, asentada en el espíritu de Gracián, concentra en el refrán o en la frase célebre una sabiduría “de cajón” alterada. Decía don Ramón Gómez de la Serna, inventor del género, que se alcanzaba la greguería sumando humorismo más metáfora. Los ramonianos Tip y Coll lo aplicaron a menudo con éxito, como con Carrero Blanco: “de todos mis ascensos, el último fue el más rápido” (Tipycoll-orgía, 1983).
España es palabra ajustada a los españoles por su sonoridad cañí, presta a ser invocada en el combate que, en la presión y empuje del momento, podía ser comprimida a una vigorosa locución mínima ¡’Paña!, de acomodo a la soldadesca perez-revertiana, tan amiga de apañar lo que topa.
En realidad, España es tan real como su negación. Como todos los Estados-nación puede parecerse a su imagen creada tanto como un huevo a una castaña, dada la arbitrariedad de tal construcción —qué se escoge, qué queda dentro, qué fuera…—.
En España, que tanto sabemos sin saber, que tanto conocemos sin leer…, somos bien conscientes de que hay un runrún que recorre la modernidad y que solemos nombrar como el debate sobre “el ser de España”. No deja de ser una jugarreta nominar así el asunto pues a la inseguridad de ese indeterminado “ser”, le acompañamos la rotundidad de su solución: “España”. Pero, ¿qué es España (hoy)?
Son muchos los que han tratado de explicar que es una nación, cómo se la reconoce, qué la define, desde cuándo existe…. Se da con ello por supuesto que tal existencia es real y pretérita, lo que sirve de regalado comodín. Si toda nación tiene pies de barro, España parece aún tibia, demasiado aguada como para levantar figura alguna. Véase esto como ventaja y no como necesidad de mantener casposas definiciones noventayochistas, o peor, franquistas. España es nada, salvo la reunión de todos los que en ella viven. ¿Es plurinacional, multicultural, políglota? Sí…, como la mayoría de los estados del mundo. También es interclasista, neoliberal, deficitaria en derechos sociales y democracia, desigual, corrupta… y nadie discute que esto es cambiable.
Tal vez la única definición posible de España es una greguería que no acabamos de acuñar. Plurinacional ni es mejor, ni es un hecho, como tampoco es peor o del todo falso. Pero si sirve, si acerca o facilita la convivencia respetuosa… pues a ello.



28/6/17

AÚPA FERDINANDO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 28/06/2017. Contraportada.

Cuando era pequeño, mi padre me compraba por un duro una bolsita de pipas que se reconocían por el dibujo de un toro banderilleado y estoqueado que, mientras doblaba las manos y sacaba la lengua, miraba torvo al torero profiriendo: “Siento dejar este mundo sin probar pipas Facundo”. La frase, según la leyenda familiar, se le ocurrió al dueño de la empresa palentina, Facundo Blanco, cierto día en la Maestranza.
Aquel torito daba pena. Buen cuidado tuvo el dibujante de ponerle cara de mala bestia mareada mientras el torero apuntaba maneras infantiles premanga. Por enfoque y temática era inevitable compararle con “The Story of Ferdinand”, librito maravilloso del norteamericano Munro Leaf, publicado en 1936, y que Walt Disney llevó a la pantalla en 1938 bajo el título de “Ferdinand the Bull”. Con aquella peliculita de escasos ocho minutos, Disney ganó el Óscar al mejor cortometraje de animación —dejando para la posteridad plasmada una truculenta confusión de lo hispano y lo mexicano—. Ferdinando era un toro amable y sensible, amante de las flores, que se atreve a contradecir su naturaleza. La mala fortuna de su aspecto imponente y el concurso de un abejorro, le llevarán a la plaza bajo la incomprensible designación como “Toro Ferocio”. Allí, demostrará su mejor arte: la pasión por las flores. Por fortuna para el animal, se le devolverá vivo al campo.
Lo curioso de esta historia es que su éxito infantil internacional tuvo en Europa su tropiezo cuando la Alemania nazi y la España franquista prohibieron el libro. Cada uno con sus mañas, Franco y Hitler entendían a la perfección que aquello era un mensaje en contra de la virilidad —hispana y aria—, en contra de la naturaleza, en definitiva, sin llegar a decirlo, que escondía algo gay…
Algún extremista dirá que el éxito del cuento —traducido a todos los idiomas— habrá tenido que ver en la “explosión LGTB” de nuestros días… A pesar de lo que difunden ciertas sacristías tumefactas y radicalismos iletrados, la homosexualidad ni es antinatural, ni contagiosa, ni curable¡qué barbaridad! —. Ni pecado.
Madrid celebra el World Pride y toda España se regocija en el impulso a la igualdad y la aceptación de las distintas identidades sexuales. Aquí, aún con toros y un clima traicionero, también. ¡A celebrar!


14/6/17

¿2 ESPAÑAS, 2?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/06/2017. Contraportada.

Hablar de las dos Españas parece un cuento viejo representado, dicen, en el duelo a garrotazos de Goya, recogido en los versos de Machado o, a un nivel más pedestre y contemporáneo, en un gif del mochazo de dos carneros. La imagen de las dos Españas suena a proposición irreconciliable, a entendederas anteojadas, a imposible absoluto. A qué negarlo, a interés de clase.
En la moción de censura de ayer algunos han querido ver un claro ejemplo de esas dos Españas, esas que, en su maniqueísmo, encarnarían el PP y Podemos. Lo que, en puridad, no deja de ser un espejismo.
La derecha siempre se ha inventado a España. Por completo. Su sublimación, la altisonante metaforización del paisaje y de sus gentes, está repleta de ecos y vacíos que enmascaran la defensa de intereses de clase, de linaje, el exclusivismo de pensamiento y creencia. Su relato no describía al paisanaje sino que lo ahormaba, lo constreñía en el subrayado de ciertas tradiciones —las que interesen—, lo evocaba fruto de una singularidad paternalista, caciquil. La España de la derecha, la de no sé qué esencias, es exactamente eso: un perfume con el que acicalar sus prebendas e intereses. Nos la han encarnado en individuos intolerantes, en guerreros sanguinarios, en esforzados suicidas que entregaban la vida por su rey, en pretendidas clases medias que no aguantan un mal viento.
Abajo, el pueblo ingrato, inculto y sucio, pobre, necesitado de guía —espiritual y política—. Si éstos se rebelaban, entonces eran o malos o manipulados —no podían tener la razón—, intoxicados por ideologías extranjeras, ajenas a nuestra raíz… Lo que fuera para mantener su privilegio y la explotación.
Ayer, en el discurso de Pablo Iglesias se vio que no es verdad lo de las dos Españas, que España son muchas, son todas, nacen de sus tierras y sus gentes, de su diversidad y su esfuerzo. Una España poco abstracta, formada por aquellos que no temen reconocer su lucha diaria, su precariedad, y que reconocen en la corrupción la viejísima historia de quienes sintiéndose superiores y dueños de lo público, lo han robado entre fandangos y palmeos.
La trampa de las dos Españas…. A otro perro con ese hueso.
La moción no habrá pasado, pero aquí se han visto todas las costuras. Y todas las entendederas.




31/5/17

UN TAL MOIX

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 31/05/2017. Contraportada.

Querido Claudius:
Espero que al recibo de ésta tú y los tuyos os encontréis bien de salud. Yo, gracias a Dios, tirando. Los niños te mandan abrazos y te agradecen los Gummibären que enviaste.
He retrasado esta respuesta porque no sé muy bien qué añadir a los comentarios de tu última carta. Me pareció muy hermoso que calificaras estos tiempos como “desangelados”. También para Alemania. En el caso de mi patria te diré que los últimos ángeles vistos fueron liquidados en una carga policial en la Transición. Se rumorea que sus alas han servido para relleno de cojines de Ágatha Ruiz de la Prada.
En España, amigo mío, vivimos en la permanente perplejidad, sin posibilidad ya de sorpresa. Cuando escribiste que estabas seguro de que tras la detención de Ignacio González, Rajoy iba a dimitir, y que te apostabas una Fürst Wallerstein, disculpa, pero me dio la risa. Comprendo perfectamente que cualquier persona con cierto sentido ético, con conciencia de lo que supone la responsabilidad de encabezar un partido político y un gobierno, piense que existen virtudes cívicas, exigencias éticas… Seguro que en Alemania lo veis así. De momento, te informo de que me debes una birra.
Ayer nos desayunamos con que el fiscal anticorrupción, un tal Moix, el mismo que dificultaba la investigación del presuntamente corruptísimo expresidente de la Comunidad de Madrid, tiene parte de una sociedad en Panamá de la que, al menos, pende un chalet de lujo. Sí, es el mismo que reconvino a los fiscales del caso González y trató de evitar uno de los registros, con gran escándalo de sus subordinados…  Este Moix era esperado como fiscal para sus causas por el propio Ignacio González, quien en conversación telefónica con el exministro Zaplana, le dijo que “Si sale [le nombran fiscal anticorrupción] es cojonudo. Se llama Moix, es un tío... serio y bueno”.
El tal Moix ha sido reprobado por el Congreso de los Diputados, ese sitio que, para lo que el Gobierno quiere, representa a la soberanía nacional, y para lo demás, son una panda de amargados que tienen manía al PP, ahora que ya no tiene la mayoría de la cámara.
Si quieres, sigo aceptándote estas tristes apuestas cerveceras, pero me genera mala conciencia jugar con tanta ventaja…
Cuídate mucho y saluda a tu alcalde de mi parte.
Te mantendré informado de la próxima arcada.


17/5/17

EL OCASO DEL VALLE

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 17/05/2017. Contraportada.

El BOE del 2 de abril de 1940 recogió el decreto firmado el día anterior ordenando la construcción de un monumento en la finca de Cuelgamuros “para perpetuar la memoria de los caídos en nuestra Gloriosa Cruzada”. El 1 de abril de 1959, tras años de explotación por parte de las empresas Banús, Agromán y Huarte de miles de presos políticos como obreros, se inauguraba el Valle de los caídos.
El inmenso panteón acoge los restos de decenas de miles de personas, la mayor parte vinculados al bando sublevado, pero también de los vencidos, claro que sin consentimiento alguno de las familias. Junto a estos, las tumbas de José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido fascista Falange Española, y los del propio dictador, Francisco Franco. El recinto, con su arquitectura totalitaria, es una apabullante loa a la dictadura, a sus símbolos y a sus pretensiones providencialistas. Todo él transmite ideología y aliento para nostálgicos del régimen.
Del último gobierno de Zapatero quedó un informe inaplicado recomendando la resignificación del lugar como espacio de reconciliación. Un sinsentido. Franco ya jugó con tal idea en sus ulteriores reinterpretaciones de Cuelgamuros como lugar de encuentro de los dos bandos de la Guerra por la inclusión de los restos robados de los vencidos.
Cuelgamuros no es Auschwitz, no es la Esma, hoy centros de memoria. Los campos de concentración o Escuela Superior de la Armada —centro de detención y tortura de la dictadura argentina—,  no buscaban la exaltación de sus regímenes a través de la arquitectura. El valle, sin embargo, fue creado como ejemplo de edificación monumental para impacto y transmisión del ideario franquista. No es, pues, resignificable. Su destino, en todo caso, debería ser el silencio, la degradación que le aqueja, el paulatino olvido. Antes deberían ser espacios de memoria las miles de fosas comunes de la represión nacionalista.
Las únicas inversiones justificables en el muy deficitario complejo deberían aquellas que atiendan las solicitudes de devolución de restos y la provisión de un espacio para honrar para los muertos allí contenidos. Vuélese la cruz, ciérrense la abadía, la basílica, la hospedería, la escolanía y déjese que la hiedra cubra el monstruo. 


3/5/17

FECAL

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 03/05/2017. Contraportada.

Miro desangelado la patria mía y veo mierda a mansalva. Miro sus muros cubiertos de bosta seca y veo discurrir por ellos, lentos y sin freno, detritos flácidos que ya no hacen reguero o rastro: son mortero ciego. Mierda vieja, habitual, institucionalizada… Mierda cotidiana, naturalizada. Mierda que aturde, que empapa y sobrepasa. Heces sobre majada espesando el río de excrementos. Un país cagado, excretado, deyectado. Un país fecal.
Nadie puede engañarse. Ya no hay excusas. No es cuestión de bandos; desde luego no de principios. Todo ha sido engaño, traición y mentira. La patria saqueada, vendida, enmierdada.
Mueren matando: la dignidad, la confianza, sí, pero también el Estado. Comenzaron con las grandes privatizaciones de empresas que son todas puntales del IBEX 35, o lo que es lo mismo, que aportarían hoy grandes beneficios al Estado para la realización de políticas públicas que redujeran las desigualdades y necesidades de la ciudadanía. A cambio se han forrado los compañeros de pupitre, los amigos, el clan. Siguieron con todos los chiringuitos y  vaciados de lo público… Nos han vendido un patriotismo-humo, de bandera y pulserita mientras sacaban el dinero a Suiza, Panamá, Andorra… Y ni les preocupaba España, ni los españoles a los que han depauperado, ni la religión o la familia, bueno, ésta sí, las famiglias tipo Gambino o los Gotti: Gürtel, Púnica, Lezo, Eólica, Brugal, Bárcenas, etc.
Se ponga como se pongan solo queda una: echarles. No hay excusas posibles sobre cortesías o negociaciones de pasillo previas. No puede invocarse más dignidad que la del amoniaco puro. Con este panorama, hasta la moción de censura se queda corta. Y quien reniega de ésta se convierte en cómplice de la corrupción, en vil coprófago sin posibilidad de matiz. Y si el PSOE no entiende esto, quiere decir que tanta real politik les ha convertido en consumados zombies.
Ahora querrán convencernos de que el enemigo es el independentismo. Y en Cataluña, el españolismo. Y no, el enemigo son ellos: los corruptos que han lapidado el país, lo han evacuado y nos han dejado su mierda (perfectamente protegidos por nauseabundos ministros y fiscales). 


19/4/17

SEÑORÍAS...

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 19/04/2017. Contraportada.

En política, como en tantas otras facetas de la vida social, el significado y valor de los símbolos es sumamente importante. Cuando España recuperó en 1978 la democracia, la vida política se revistió de los mejores ropajes de dignidad, entrega y servicio a la recuperación del país. Había que distinguirse de la generalizada corrupción de la dictadura. No fue algo fácil ni gratuito, la Transición fue bastante más dura y cruenta de lo que recogen los mitificadores manuales escolares (entre 1975 y 1983 se registraron 591 muertes por violencia política, de ellas, 188 tenían que ver con estructuras estatales y paraestatales vinculadas al franquismo). Aquellos años del primer PSOE en el gobierno, con un brío que recordará a la posterior revolución de terciopelo checoeslovaca, dejó su espíritu de virginal entrega plasmado en los carteles del gran José Ramón Sánchez, de un exultante estilo naif, muy consciente del valor simbólico de las instituciones para servicio del pueblo. Ser político le hacía a uno receptor de epítetos loables, menciones dignificantes en las que no eran extrañas las evocaciones a las magistraturas romanas. Los diputados del 82 eran “padres de la patria”, extraña novedad en un país que no ha llegado a acuñar próceres heroicos de la nación como sucede en tantas otras repúblicas.
Después, la indignidad y la podredumbre. El Estado concebido como gran nodriza ordeñable. Perdido el horizonte del servicio y el valor de la equidad, los recursos públicos volvieron a las viejas mañas de una corrupción a la manera que la institucionalizó la dictadura: para el servicio de propios. El interés egoísta de las culturas de partido alentadas por las dinámicas y modas privatizadoras generó el subsiguiente marco para la barra libre, el enriquecimiento ilícito y el engaño como estrategia permanente. Y así, hasta que ayer, por primera vez en nuestra democracia, un tribunal decreta que el Presidente del Gobierno tendrá que comparecer en sede judicial para aclarar las ya constatadas praxis corruptas de su partido.
Hemos de recuperar el valor de las instituciones y su simbolismo, su sentido de servicio y representación de nuestra sociedad, no por huero estilismo o por cuestión protocolaria, sino por la dignidad que nos debemos a todos. Y por la necesidad de un ejercicio político de servicio, transformación y mejora del país.





5/4/17

TAO TE KING

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 05/04/2017. Contraportada.


“Échame trigo y llámame gorrión”, decía mi padre, buen conocedor de la sabiduría oriental, habida cuenta de su luenga educación en una satrapía. Gorrión, votante, telespectador… llámale H. Del mismo taoísmo que bebiera mi padre lo han hecho en este país infinidad de españoles devenidos con el tiempo —ignorantemente y sin faltarles— en ciudadanos, a pesar del desuso, mal uso o incomprensión de tal condición.
El partido popular gestiona esta bicoca de educación político-sentimental de florido pensil. Sus maneras beben profusamente de aquellas fuentes de firmeza imperial, ajustándose a concentrados aforismos como el “ladran, luego cabalgamos”, o el “sostenella y no enmendalla”. Y así el abracadabrante espectáculo ofrecido en Murcia: penoso, ruin, insultante. La agónica dimisión de Pedro Antonio Sánchez muestra cómo para esta gente “más vale pájaro en mano que ciento volando”, y que éste o el que pongan seguirá siendo gorrión, que del mismo trigo pica. Porque por muchos golpes de pecho que haya dado este Sánchez en su comparecencia de despedida, el soniquete antisistema ha dominado por encima de todo: nadie más que su PP puede gobernar Murcia. ¡Tripartitos a mí! ¿Qué se han creído esos partidos, que los votos de sus electores valen tanto como los del PP?
Pero como “a rey muerto, rey puesto”, no alcanzaremos a ver si es verdad que existen monstruos octópodos, dado el reforzamiento sutil de la derecha en torno a las opciones naranja y rosa palosusanista. Los primeros porque parecen haber nacido con el solo destino de apuntalar las quiebras del PP —que bien lo hemos visto en Burgos—, y los segundos por el pacto secreto de legislatura alcanzado para sostener al PP —entre fintas y amagos— mientras éste permite que se recompongan para tratar de reconducir la cosa hacia el viejo bipartidismo.
La distorsión de realidad hecha en España es, como también diría mi progenitor, de Tonetti. Se anda denunciando y condenando a quien hace chistes o se disfraza en carnaval, que es asunto de gravedad terrorista. Pero las chacinas en este país ni colesterol producen, de tanto trigo que aventan. (Convencidos están de que gorrionaremos gorrinamente la gorria de la nación. Amén).


22/3/17

HOJAS MARCHITAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 22/03/2017. Contraportada.

Walt Whitman cantaba a América y su democracia en sus eternas Hojas de hierba, celebrando el bullir de un país que ejercía de patria de los nuevos seres y sueños decimonónicos. A través del poeta, América se hacía grande en su desnudar viejas y lacias morales. Whitman describía y hacía el país por encima del exaltado recorrido de sus tierras, ríos y gentes; América se imbuía del poeta gris y en su enumeración feliz de los Estados, la elevaba como parte de sí. América, atalayada y cernida por él, rozó el sueño.
Un siglo breve ha bastado para el olvido del canto y llegarnos al graznido, al despertar abrupto: el desayuno de la presidencia Trumpiana y su “América First”. Este pobre capitán es una terrible inteligencia del sueño, ahora ya roto. Su lema falangistón resuena por las esquinas del imperio en forma un obsceno “nosotros primero” falaz que hunde aún más a los desletrados que le siguen. Lema que retumba en nuestras costas e instituciones confirmando nuestra propia noche, la ausencia de los poetas. Trump no ha inventado el neoliberalismo, es su más evidente producto. Vocinglero, ejerce de heraldo visionario para hacer buena la brutal asfixia de la esperanza. Whitman se autoeditó su poemario y luchó contra la penosa incomprensión de su verso libre y sexualizado: sabía de su reto. Trump blande la maza de su lenguaje en la irracional inmediatez del twitter, solaz de iletrados en 140 caracteres. Y son legión quienes le siguen: las penosas derechas del mundo cacareando “también nosotros tenemos un nosotros primero” (96 caracteres). Europa es ya triste sopa de pringosos archipiélagos de insolidaridad. Un proyecto muerto del que emana el incómodo dulzor de lo podre.
Gobernados por los p. banqueros y las hordas de Caín, el espacio de acción se reduce —se compra, se subasta, se incinera…—. ¿Quedará lugar para los sueños, la poesía, algo del antieconómico humanismo? No nos resignemos….

Un niño preguntó: “¿Qué es la hierba?”, mostrándoseme
con sus manos colmadas;
¿Qué podía responderle? Yo ignoro, como él, qué es la
hierba.
Supongo que debe ser la bandera de mi índole, urdida con
la verde sustancia de la esperanza.

(Walt  Whitman. Hojas de hierba. “Canto a mí mismo”, 6).


15/3/17

COSAS DE PADRES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/03/2017. Contraportada.

A lo largo y ancho del mundo se celebra el día del padre en unas treinta fechas diferentes. Los hay que lo hacen invocando a algún Padre de la Patria —pleonasmo obvio—. Muchos, los más, siguen la fecha norteamericana del tercer domingo de junio —unos 80 países—. Está el 19 de marzo, que adoptaron 11 estados —entre ellos Marruecos—, y un cantón suizo —Tesino—. En Alemania, tan formales ellos, lo celebran el día de la Ascensión. El primer día del verano en Próximo Oriente… Hay fechas en todos los meses, salvo enero, que en los viejos menologios aparecía como un viejo pegado al fuego, ergo, más abuelo que padre.
La fiesta del progenitor se acuñó mayoritariamente en el siglo XX y siempre estuvo bajo sospecha de responder a puro interés mercantil —en República Dominicana, por ejemplo, se retrasó al mes de julio para distanciarlo de los ingentes gastos del día de la madre, que allí es el último domingo de mayo—. De pequeño, oía rezongar a un tío mío —algo husmia, todo hay que decirlo— contra esta festividad que achacaba a invento de Galerías Preciados.
Lo peculiar de la celebración del 19 de marzo es hacerlo en nombre de aquel santo José que se representa con el lirio de la pureza en la mano en recuerdo de sus astas palomares. De aquel José, al hipocorístico Pepe, derivado según dicen de las siglas PP, Pater Putativo Christi, da en guasa que la onomástica del casto cornúpeta devenga en modelo de paternidad. Ya se sabe que madre no hay más que una, y también que ahí acaba la frase. Tal vez, lo subliminal del caso sea que da igual el origen de la semilla, que lo importante es que te quieran...
Cabe otra posibilidad. ¿Y si antes que viejuno, el pasaje novotestamentario guardara una modernidad insospechadas? ¿Y si el relato evangélico de Lucas —un ángel anuncia la visita de la paloma a María para concebir al hijo de Dios— fuera el primer caso de gestación subrogada? A lo mejor ahí radica un quid que nos había pasado desapercibido. ¿No decían que Lucas era médico? Igual sabía algo que nosotros no… Cómo puede afectar esto al avance legislativo de la paternidad subrogada, es todo un misterio. En cualquier caso, felicidades a los afectados.



8/3/17

LA ACTIVACIÓN ULTRA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 08/03/2017. Contraportada.

La capacidad crítica es tan importante como poco conveniente a las oligarquías. Es por ello que en el modelo económico actual nos han vendido que la educación debe ser algo práctico, al servicio de las empresas y no de la formación de personas —fuera filosofía, historia, literatura…—. Esta píldora desarmadora del ciudadano en ciernes no llegó sola, forma parte de la oleada neoliberal que ha acabado con el Estado de bienestar, ha impuesto condiciones precarias a los trabajadores —esos que se formaron para la empresa—,  ha generado un inmenso acaparamiento de riqueza en pocas manos mientras traía unos olvidados niveles de pobreza, insolidaridad, tensión, tristeza e intolerancia. Un mundo para unos pocos. En este régimen del egoísmo estructural, protegido por leyes sancionadoras de la crítica, la rebeldía y hasta de la risa, irrumpe como síntoma añadido, la acción ultra.
Ley mordaza mediante, en este país estamos asistiendo al patético espectáculo de la persecución judicial de individuos que escriben chistes, que hacen títeres, que se disfrazan en carnaval… Hemos caído en la paradoja de que quienes no creen en la libertad hacen uso de ella para coartar la de otros. Es el colmo de la desvergüenza: un país que pierde la capacidad de reír, de criticar, de transcender su realidad es, con todos los respetos, un país de mierda.
Los nuevos bunkers de la extrema derecha no han caído del cielo, quienes trajeron la infame reforma laboral y los recortes en sanidad, educación y servicios sociales después de haberse forrado con la burbuja inmobiliaria y las privatizaciones, son los padres putativos del fenómeno ultra. Aquí sí que perro come perro. Los ultras son la parte simplona y más estúpida del neoliberalismo: los que precisan corsés temiendo ahogarse de tanto aire respirable,  los que requieren mantras que les mandaten qué pensar, decir y hacer en su cotidianidad, los que no soportan la risa ajena, los que sufren al ver a alguien feliz sin tapujos.
¿Estamos dispuestos a que también, vía ultras, nos recorten la posibilidad de ironizar, criticar y reír? Pues prepárense, porque ahora resulta que en carnaval uno no puede ser irreverente. Apaga y vámonos. ¿Llamarán en Audiencia de Las Palmas a un antropólogo para que explique al juez qué cosa es el carnaval? Menudo chiste (malo).


22/2/17

LA NOSTALGIA DEL FRANQUISMO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 22/02/2017. Contraportada.

La ley 52/2007, de 26 de diciembre, conocida como Ley de Memoria Histórica, forma parte de nuestro ordenamiento jurídico y, por lo tanto, es de obligado cumplimiento. El primer objetivo de esta norma es reconocer y apoyar a las víctimas del franquismo, eternos olvidados de nuestra democracia. Para ello se han de “adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre los ciudadanos, todo ello con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales” (art. 1).
Hubo, ciertamente, muchos españoles que vivieron confortablemente al amparo del franquismo, conniventes con la ideología nacionalcatólica, o simplemente sin pensamiento crítico. Desde luego, su situación fue muy distinta de aquellos que sufrieron asesinato, represión, cárcel, vejaciones, multas, expropiaciones, persecución… El franquismo jamás desarrolló políticas de reconciliación. Como todo régimen totalitario, controló la educación, los medios de comunicación, los libros… Educó en el odio, el exclusivismo y en la defensa de sus principios de intolerancia y persecución del contrario. Ese férreo control de la información sirvió también para edulcorar las biografías de numerosos prebostes de la dictadura. Muchos de quienes alcanzaron puestos relevantes en la administración y el gobierno lo hicieron como pago a su participación en la conspiración, sublevación, represión y guerra. Un currículo sangriento que duró la totalidad del régimen.
No se puede, por ejemplo, homenajear a Antonio José, dolernos por su suerte, y mantener los nombres de calles y honores de quienes fueron conniventes con su muerte y la de tantos otros miles de burgaleses. Es una cuestión de respeto, de humanidad, de coherencia. ¿Cómo puede tener más peso la nostalgia de algunos que el dolor, el permanente oprobio, que tales nombres ocasionan a los familiares de las víctimas asesinadas o represaliadas? No podemos hacernos cómplices de la injusticia y de la manipulación que la Dictadura usó para perpetuarse. No, no se puede ser demócrata para el presente, defensor de la Constitución, y a la vez franquista con relación al pasado. Esa es una trampa sentimental que se maneja arteramente. Entiendo que puede ser difícil, incluso doloroso, pero hemos de encarar el pasado no para negarlo u olvidarlo sino para reevaluarlo, analizarlo desde el conocimiento y el compromiso con los Derechos Humanos.
Una dictadura no es un recuerdo amable de infancia.


8/2/17

EL MUNDO QUE ENFRENTAMOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 08/02/2017. Contraportada.

He vuelto a ver Farenheit 9/11, de Michael Moore. Necesitaba una dosis de inteligencia crítica para entender lo que pasa en EE.UU. y, en general, en Europa. Lo frágil que es esta democracia que parece tan asediada por los extremistas de derecha…. Y me sigue resultando increíble ver cómo George W. Bush, con el concurso de una selecta camarilla —su hermano Jeb, su jefa de gabinete, la Fox…—, robó las elecciones a Al Gore.  Es escandaloso comprobar lo irresponsable e incompentente que era el 43 presidente de los EE.UU., un auténtico niño de papá viviendo a la sombra de su progenitor —único expresidente que hizo uso de la prerrogativa de acceder diariamente  a los informes de la CIA para favorecer sus negocios— y del dinero de… ¡vaya por Dios!, la familia Bin Laden, luego de los consorcios armamentísticos., Bush Jr. fue incapaz de encarar resolutivamente los atentados del 11-S, y con sus intervenciones y decisiones provocó la terrible situación que contemplamos hoy en Oriente Próximo.
Con Bush llegó la América post 11-S, caracterizada por abrazar el miedo, la obsesión por la seguridad perdida, la desconfianza de todo y un sobrecogedor pánico al enemigo interior, cada vez más identificado como un maldito otro cultural —muy de los tiempos de J.E. Hoover— que rechazaba las bases cristianas y liberales de la nación. Un discurso crecientemente nacionalista, un relativo aire de cruzada entre los cristianos más fundamentalistas —Tea Party—, la exaltación de los héroes armados, la revalidación de las esencias y viejos principios —“One nation under God”—, la vuelta de los superhéroes del cómic… Por ahí iban arrancando las bases ideológicas que han favorecido la irrupción de Trump. La crisis económica, después, hizo también su parte. La América post 11-S ha renunciado al maquillaje para en su desesperada lucha contra el caos abrazar el desprecio racista, revalidar el sueño del blanco americano, volver al aislacionismo, y parecerse más a la teocracia israelí que a una verdadera democracia. No se equivoca Trump al ver este espíritu en sus aliados británicos del Brexit, o en la camarilla de filofascistas como Marie Le Pen, Geert Wilders, Frauke Petry, y tanta derecha emergente en Europa. Ellos conforman un nuevo neoliberalismo de contradicciones económicas y sentimentales, de respuestas fáciles y límites evidentes, de monolíticos muros… Vamos, el sueño de todo imbécil. He ahí el mundo que enfrentamos.


25/1/17

NO MÁS IMPUNIDAD

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 25/01/2017. Contraportada.

Estas navidades recibí por whatsapp una felicitación de una joven de 20 años. Se trataba de un panegírico sobre la bandera, con el águila imperial como fondo, deseándome felices fiestas y despidiéndose con un casposo ¡Arriba España! En realidad, la felicitación venía rebotada por su madre, orgullosa del patriotismo de su hija, perteneciente a nuevas generaciones. Contesté al mensaje con un “así, no”. Porque así no se es patriota sino sectario —además de inculto e insensible—. Como es de suponer, no sirvió de mucho. Por supuesto, fui tachado de mal español.
Se han hecho muchas cosas mal con relación a la memoria de la Guerra Civil y el Franquismo. Una de las peores es su banalización, su abandono como objeto de reflexión y rechazo para la construcción de una sociedad convencidamente democrática. Podemos entender que en la dificultad de los oscuros tiempos transicionales, lo que se denominó consenso, negociación, pacto, era el resultado de tensiones y posturas muy desiguales en cuanto a su capacidad de presión y acuerdo. Quien más cedió fue, sin lugar a dudas, la izquierda, lo que nos conduce a los inevitables legados del franquismo, conflictos y cierres en falso que lastran el régimen del 78. Pero ya han pasados 40 años, y hemos de aclarar de una vez qué queremos ser, en qué queremos reconocernos. Y no es una cuestión de sentimentalización de la historia. Se trata de una declaración de principios. O en misa, o repicando. O demócratas, o lo otro.
España nunca se desfranquistizó. Y eso se nota. Ciertos medios de comunicación, ciertos partidos, no han roto con el pasado dictatorial. Siguen con sus mantras y sosteniendo visiones totalizadoras de la historia y de las bases de convivencia entre españoles. Esa falta de hiato, de distancia con la falta de libertades, es lo que afean los organismos internacionales a España.
Por eso, la única reacción posible a la campaña lanzada ayer por Izquierda Unida es la del pleno apoyo: derogar la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, una norma preconstitucional que, a decir de muchos juristas, es incompatible con el derecho internacional y los acuerdos firmados por España. Son muchos los crímenes por juzgar, no pocos de lesa humanidad. Basta ya de impunidad. Repiquemos, oigan.


11/1/17

VÍCTIMAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 11/01/2016. Contraportada.


Las muchas víctimas que jalonan la historia de España engarzan un triste rosario de sufrimiento e incomprensión que no cesa. En este país sabemos mucho de manipular la información para favorecer o desfavorecer a ciertos colectivos, para patrimonializarlos o demonizarlos, convertirlos en guardianes de las esencias o en parias olvidables.
Ha sucedido con las víctimas de la violencia política de la Guerra Civil, a las que una parte de la población les niega su condición sufriente —y no así a los que bautizaron como Caídos por Dios y por España—. Sucedió con las víctimas del terrorismo etarra, marginadas socialmente —léase la imprescindible Patria, de Fernando Aramburu— y manipuladas para juego de ciertos partidos y sus políticas. Se ha negado la existencia de víctimas del terrorismo de Estado y sus cuerpos de seguridad —ahí queda el debate electoral entre Alfonso Alonso y Pili Zabala—. Algo semejante les pasó a las víctimas del metro de Valencia, devenidas en tóxicas ante la visita del Papa amigo. Les pasó a las víctimas del 11-M, a las que la ofensiva del gobierno de Esperanza Aguirre, trató de dividir constituyendo una asociación que recogiera la patética tesis de que lo de los trenes había sido un atentado etarra… Y también ha pasado con las víctimas del Yak 42.
Toda España, todo Burgos, debería pedir perdón por no haber estado desde el primer día al lado de estas familias que sufrieron el desprecio del infame Federico Trillo, de la cúpula del ministerio de Defensa y el maltrato de medios que antepusieron su ideología pro-PP a la solidaridad con las familias y su dolor, abandonando a leales servidores de España.
Casi 14 años después del accidente, el Gobierno sigue sin mostrar el firme apoyo a los afectados —desde el 20 de octubre han tenido guardado el informe del Consejo de Estado—. Solo al verse con el agua al cuello por los negocios del marido de la ministra Cospedal —esa que ahora es tan empática con las víctimas que va a ¡buscar! la documentación del Yak— se ha filtrado el dossier.
Este es un país ingrato con sus gentes, especialmente con los inocentes y generosos. Al menos lo son sus gobiernos. Los 62 militares del Yak no “murieron por su patria”, sino por las miserias de algunos que siguen escudándose en su pedigrí de fontaneros para no reconocer su culpa y responsabilidad. Para las familias, todo nuestro apoyo y comprensión.