11/1/17

VÍCTIMAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 11/01/2016. Contraportada.


Las muchas víctimas que jalonan la historia de España engarzan un triste rosario de sufrimiento e incomprensión que no cesa. En este país sabemos mucho de manipular la información para favorecer o desfavorecer a ciertos colectivos, para patrimonializarlos o demonizarlos, convertirlos en guardianes de las esencias o en parias olvidables.
Ha sucedido con las víctimas de la violencia política de la Guerra Civil, a las que una parte de la población les niega su condición sufriente —y no así a los que bautizaron como Caídos por Dios y por España—. Sucedió con las víctimas del terrorismo etarra, marginadas socialmente —léase la imprescindible Patria, de Fernando Aramburu— y manipuladas para juego de ciertos partidos y sus políticas. Se ha negado la existencia de víctimas del terrorismo de Estado y sus cuerpos de seguridad —ahí queda el debate electoral entre Alfonso Alonso y Pili Zabala—. Algo semejante les pasó a las víctimas del metro de Valencia, devenidas en tóxicas ante la visita del Papa amigo. Les pasó a las víctimas del 11-M, a las que la ofensiva del gobierno de Esperanza Aguirre, trató de dividir constituyendo una asociación que recogiera la patética tesis de que lo de los trenes había sido un atentado etarra… Y también ha pasado con las víctimas del Yak 42.
Toda España, todo Burgos, debería pedir perdón por no haber estado desde el primer día al lado de estas familias que sufrieron el desprecio del infame Federico Trillo, de la cúpula del ministerio de Defensa y el maltrato de medios que antepusieron su ideología pro-PP a la solidaridad con las familias y su dolor, abandonando a leales servidores de España.
Casi 14 años después del accidente, el Gobierno sigue sin mostrar el firme apoyo a los afectados —desde el 20 de octubre han tenido guardado el informe del Consejo de Estado—. Solo al verse con el agua al cuello por los negocios del marido de la ministra Cospedal —esa que ahora es tan empática con las víctimas que va a ¡buscar! la documentación del Yak— se ha filtrado el dossier.
Este es un país ingrato con sus gentes, especialmente con los inocentes y generosos. Al menos lo son sus gobiernos. Los 62 militares del Yak no “murieron por su patria”, sino por las miserias de algunos que siguen escudándose en su pedigrí de fontaneros para no reconocer su culpa y responsabilidad. Para las familias, todo nuestro apoyo y comprensión.