8/2/17

EL MUNDO QUE ENFRENTAMOS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS. 08/02/2017. Contraportada.

He vuelto a ver Farenheit 9/11, de Michael Moore. Necesitaba una dosis de inteligencia crítica para entender lo que pasa en EE.UU. y, en general, en Europa. Lo frágil que es esta democracia que parece tan asediada por los extremistas de derecha…. Y me sigue resultando increíble ver cómo George W. Bush, con el concurso de una selecta camarilla —su hermano Jeb, su jefa de gabinete, la Fox…—, robó las elecciones a Al Gore.  Es escandaloso comprobar lo irresponsable e incompentente que era el 43 presidente de los EE.UU., un auténtico niño de papá viviendo a la sombra de su progenitor —único expresidente que hizo uso de la prerrogativa de acceder diariamente  a los informes de la CIA para favorecer sus negocios— y del dinero de… ¡vaya por Dios!, la familia Bin Laden, luego de los consorcios armamentísticos., Bush Jr. fue incapaz de encarar resolutivamente los atentados del 11-S, y con sus intervenciones y decisiones provocó la terrible situación que contemplamos hoy en Oriente Próximo.
Con Bush llegó la América post 11-S, caracterizada por abrazar el miedo, la obsesión por la seguridad perdida, la desconfianza de todo y un sobrecogedor pánico al enemigo interior, cada vez más identificado como un maldito otro cultural —muy de los tiempos de J.E. Hoover— que rechazaba las bases cristianas y liberales de la nación. Un discurso crecientemente nacionalista, un relativo aire de cruzada entre los cristianos más fundamentalistas —Tea Party—, la exaltación de los héroes armados, la revalidación de las esencias y viejos principios —“One nation under God”—, la vuelta de los superhéroes del cómic… Por ahí iban arrancando las bases ideológicas que han favorecido la irrupción de Trump. La crisis económica, después, hizo también su parte. La América post 11-S ha renunciado al maquillaje para en su desesperada lucha contra el caos abrazar el desprecio racista, revalidar el sueño del blanco americano, volver al aislacionismo, y parecerse más a la teocracia israelí que a una verdadera democracia. No se equivoca Trump al ver este espíritu en sus aliados británicos del Brexit, o en la camarilla de filofascistas como Marie Le Pen, Geert Wilders, Frauke Petry, y tanta derecha emergente en Europa. Ellos conforman un nuevo neoliberalismo de contradicciones económicas y sentimentales, de respuestas fáciles y límites evidentes, de monolíticos muros… Vamos, el sueño de todo imbécil. He ahí el mundo que enfrentamos.