22/3/17

HOJAS MARCHITAS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 22/03/2017. Contraportada.

Walt Whitman cantaba a América y su democracia en sus eternas Hojas de hierba, celebrando el bullir de un país que ejercía de patria de los nuevos seres y sueños decimonónicos. A través del poeta, América se hacía grande en su desnudar viejas y lacias morales. Whitman describía y hacía el país por encima del exaltado recorrido de sus tierras, ríos y gentes; América se imbuía del poeta gris y en su enumeración feliz de los Estados, la elevaba como parte de sí. América, atalayada y cernida por él, rozó el sueño.
Un siglo breve ha bastado para el olvido del canto y llegarnos al graznido, al despertar abrupto: el desayuno de la presidencia Trumpiana y su “América First”. Este pobre capitán es una terrible inteligencia del sueño, ahora ya roto. Su lema falangistón resuena por las esquinas del imperio en forma un obsceno “nosotros primero” falaz que hunde aún más a los desletrados que le siguen. Lema que retumba en nuestras costas e instituciones confirmando nuestra propia noche, la ausencia de los poetas. Trump no ha inventado el neoliberalismo, es su más evidente producto. Vocinglero, ejerce de heraldo visionario para hacer buena la brutal asfixia de la esperanza. Whitman se autoeditó su poemario y luchó contra la penosa incomprensión de su verso libre y sexualizado: sabía de su reto. Trump blande la maza de su lenguaje en la irracional inmediatez del twitter, solaz de iletrados en 140 caracteres. Y son legión quienes le siguen: las penosas derechas del mundo cacareando “también nosotros tenemos un nosotros primero” (96 caracteres). Europa es ya triste sopa de pringosos archipiélagos de insolidaridad. Un proyecto muerto del que emana el incómodo dulzor de lo podre.
Gobernados por los p. banqueros y las hordas de Caín, el espacio de acción se reduce —se compra, se subasta, se incinera…—. ¿Quedará lugar para los sueños, la poesía, algo del antieconómico humanismo? No nos resignemos….

Un niño preguntó: “¿Qué es la hierba?”, mostrándoseme
con sus manos colmadas;
¿Qué podía responderle? Yo ignoro, como él, qué es la
hierba.
Supongo que debe ser la bandera de mi índole, urdida con
la verde sustancia de la esperanza.

(Walt  Whitman. Hojas de hierba. “Canto a mí mismo”, 6).


15/3/17

COSAS DE PADRES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 15/03/2017. Contraportada.

A lo largo y ancho del mundo se celebra el día del padre en unas treinta fechas diferentes. Los hay que lo hacen invocando a algún Padre de la Patria —pleonasmo obvio—. Muchos, los más, siguen la fecha norteamericana del tercer domingo de junio —unos 80 países—. Está el 19 de marzo, que adoptaron 11 estados —entre ellos Marruecos—, y un cantón suizo —Tesino—. En Alemania, tan formales ellos, lo celebran el día de la Ascensión. El primer día del verano en Próximo Oriente… Hay fechas en todos los meses, salvo enero, que en los viejos menologios aparecía como un viejo pegado al fuego, ergo, más abuelo que padre.
La fiesta del progenitor se acuñó mayoritariamente en el siglo XX y siempre estuvo bajo sospecha de responder a puro interés mercantil —en República Dominicana, por ejemplo, se retrasó al mes de julio para distanciarlo de los ingentes gastos del día de la madre, que allí es el último domingo de mayo—. De pequeño, oía rezongar a un tío mío —algo husmia, todo hay que decirlo— contra esta festividad que achacaba a invento de Galerías Preciados.
Lo peculiar de la celebración del 19 de marzo es hacerlo en nombre de aquel santo José que se representa con el lirio de la pureza en la mano en recuerdo de sus astas palomares. De aquel José, al hipocorístico Pepe, derivado según dicen de las siglas PP, Pater Putativo Christi, da en guasa que la onomástica del casto cornúpeta devenga en modelo de paternidad. Ya se sabe que madre no hay más que una, y también que ahí acaba la frase. Tal vez, lo subliminal del caso sea que da igual el origen de la semilla, que lo importante es que te quieran...
Cabe otra posibilidad. ¿Y si antes que viejuno, el pasaje novotestamentario guardara una modernidad insospechadas? ¿Y si el relato evangélico de Lucas —un ángel anuncia la visita de la paloma a María para concebir al hijo de Dios— fuera el primer caso de gestación subrogada? A lo mejor ahí radica un quid que nos había pasado desapercibido. ¿No decían que Lucas era médico? Igual sabía algo que nosotros no… Cómo puede afectar esto al avance legislativo de la paternidad subrogada, es todo un misterio. En cualquier caso, felicidades a los afectados.



8/3/17

LA ACTIVACIÓN ULTRA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 08/03/2017. Contraportada.

La capacidad crítica es tan importante como poco conveniente a las oligarquías. Es por ello que en el modelo económico actual nos han vendido que la educación debe ser algo práctico, al servicio de las empresas y no de la formación de personas —fuera filosofía, historia, literatura…—. Esta píldora desarmadora del ciudadano en ciernes no llegó sola, forma parte de la oleada neoliberal que ha acabado con el Estado de bienestar, ha impuesto condiciones precarias a los trabajadores —esos que se formaron para la empresa—,  ha generado un inmenso acaparamiento de riqueza en pocas manos mientras traía unos olvidados niveles de pobreza, insolidaridad, tensión, tristeza e intolerancia. Un mundo para unos pocos. En este régimen del egoísmo estructural, protegido por leyes sancionadoras de la crítica, la rebeldía y hasta de la risa, irrumpe como síntoma añadido, la acción ultra.
Ley mordaza mediante, en este país estamos asistiendo al patético espectáculo de la persecución judicial de individuos que escriben chistes, que hacen títeres, que se disfrazan en carnaval… Hemos caído en la paradoja de que quienes no creen en la libertad hacen uso de ella para coartar la de otros. Es el colmo de la desvergüenza: un país que pierde la capacidad de reír, de criticar, de transcender su realidad es, con todos los respetos, un país de mierda.
Los nuevos bunkers de la extrema derecha no han caído del cielo, quienes trajeron la infame reforma laboral y los recortes en sanidad, educación y servicios sociales después de haberse forrado con la burbuja inmobiliaria y las privatizaciones, son los padres putativos del fenómeno ultra. Aquí sí que perro come perro. Los ultras son la parte simplona y más estúpida del neoliberalismo: los que precisan corsés temiendo ahogarse de tanto aire respirable,  los que requieren mantras que les mandaten qué pensar, decir y hacer en su cotidianidad, los que no soportan la risa ajena, los que sufren al ver a alguien feliz sin tapujos.
¿Estamos dispuestos a que también, vía ultras, nos recorten la posibilidad de ironizar, criticar y reír? Pues prepárense, porque ahora resulta que en carnaval uno no puede ser irreverente. Apaga y vámonos. ¿Llamarán en Audiencia de Las Palmas a un antropólogo para que explique al juez qué cosa es el carnaval? Menudo chiste (malo).