17/5/17

EL OCASO DEL VALLE

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 17/05/2017. Contraportada.

El BOE del 2 de abril de 1940 recogió el decreto firmado el día anterior ordenando la construcción de un monumento en la finca de Cuelgamuros “para perpetuar la memoria de los caídos en nuestra Gloriosa Cruzada”. El 1 de abril de 1959, tras años de explotación por parte de las empresas Banús, Agromán y Huarte de miles de presos políticos como obreros, se inauguraba el Valle de los caídos.
El inmenso panteón acoge los restos de decenas de miles de personas, la mayor parte vinculados al bando sublevado, pero también de los vencidos, claro que sin consentimiento alguno de las familias. Junto a estos, las tumbas de José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido fascista Falange Española, y los del propio dictador, Francisco Franco. El recinto, con su arquitectura totalitaria, es una apabullante loa a la dictadura, a sus símbolos y a sus pretensiones providencialistas. Todo él transmite ideología y aliento para nostálgicos del régimen.
Del último gobierno de Zapatero quedó un informe inaplicado recomendando la resignificación del lugar como espacio de reconciliación. Un sinsentido. Franco ya jugó con tal idea en sus ulteriores reinterpretaciones de Cuelgamuros como lugar de encuentro de los dos bandos de la Guerra por la inclusión de los restos robados de los vencidos.
Cuelgamuros no es Auschwitz, no es la Esma, hoy centros de memoria. Los campos de concentración o Escuela Superior de la Armada —centro de detención y tortura de la dictadura argentina—,  no buscaban la exaltación de sus regímenes a través de la arquitectura. El valle, sin embargo, fue creado como ejemplo de edificación monumental para impacto y transmisión del ideario franquista. No es, pues, resignificable. Su destino, en todo caso, debería ser el silencio, la degradación que le aqueja, el paulatino olvido. Antes deberían ser espacios de memoria las miles de fosas comunes de la represión nacionalista.
Las únicas inversiones justificables en el muy deficitario complejo deberían aquellas que atiendan las solicitudes de devolución de restos y la provisión de un espacio para honrar para los muertos allí contenidos. Vuélese la cruz, ciérrense la abadía, la basílica, la hospedería, la escolanía y déjese que la hiedra cubra el monstruo.