14/6/17

¿2 ESPAÑAS, 2?

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/06/2017. Contraportada.

Hablar de las dos Españas parece un cuento viejo representado, dicen, en el duelo a garrotazos de Goya, recogido en los versos de Machado o, a un nivel más pedestre y contemporáneo, en un gif del mochazo de dos carneros. La imagen de las dos Españas suena a proposición irreconciliable, a entendederas anteojadas, a imposible absoluto. A qué negarlo, a interés de clase.
En la moción de censura de ayer algunos han querido ver un claro ejemplo de esas dos Españas, esas que, en su maniqueísmo, encarnarían el PP y Podemos. Lo que, en puridad, no deja de ser un espejismo.
La derecha siempre se ha inventado a España. Por completo. Su sublimación, la altisonante metaforización del paisaje y de sus gentes, está repleta de ecos y vacíos que enmascaran la defensa de intereses de clase, de linaje, el exclusivismo de pensamiento y creencia. Su relato no describía al paisanaje sino que lo ahormaba, lo constreñía en el subrayado de ciertas tradiciones —las que interesen—, lo evocaba fruto de una singularidad paternalista, caciquil. La España de la derecha, la de no sé qué esencias, es exactamente eso: un perfume con el que acicalar sus prebendas e intereses. Nos la han encarnado en individuos intolerantes, en guerreros sanguinarios, en esforzados suicidas que entregaban la vida por su rey, en pretendidas clases medias que no aguantan un mal viento.
Abajo, el pueblo ingrato, inculto y sucio, pobre, necesitado de guía —espiritual y política—. Si éstos se rebelaban, entonces eran o malos o manipulados —no podían tener la razón—, intoxicados por ideologías extranjeras, ajenas a nuestra raíz… Lo que fuera para mantener su privilegio y la explotación.
Ayer, en el discurso de Pablo Iglesias se vio que no es verdad lo de las dos Españas, que España son muchas, son todas, nacen de sus tierras y sus gentes, de su diversidad y su esfuerzo. Una España poco abstracta, formada por aquellos que no temen reconocer su lucha diaria, su precariedad, y que reconocen en la corrupción la viejísima historia de quienes sintiéndose superiores y dueños de lo público, lo han robado entre fandangos y palmeos.
La trampa de las dos Españas…. A otro perro con ese hueso.
La moción no habrá pasado, pero aquí se han visto todas las costuras. Y todas las entendederas.




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