23/6/26

THE BROCHURE

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 23/06/22026. Página 5.   

En el Ayuntamiento creen que todavía no corre por las calles la criatura que, como en el cuento, grita “la alcaldesa está desnuda” al contemplar y repasar su acción de gobierno. O tal vez sí. Pero ellos, gente seria, son más del Platón del mito de la caverna, en lo que se vislumbra su profunda formación clásica ―o clasista, que ya saben lo fácil que es confundir ciertos términos―.

En una jugada que ya quisiera haber imaginado el propio Maquiavelo, nuestros munícipes han decidido a acabar con cualquier atisbo de crítica y desconfianza sobre su gestión con la amable publicación, ¡a todo color!, de cuarenta mil ―40.000― folletos que serán recibidos en los hogares burgaleses. Los más avezados se habrán percatado ya de que la ilustre corporación asume los domicilios ciudadanos no como reinos, según canta la ranchera, o repúblicas independientes suecas, sino desoladoras cavernas ajenas a la realidad, que perciben distorsionada. Por ello, cada uno de Uds. tendrá la gran suerte de recibir el cuadernillo concejil que recoge las mareantes cifras y datos de su incomparable gobierno, pudiendo comprobar que lo suyo sí es administrar y gastar dinero, perdón, invertir. La capacidad de convicción y embobamiento del folleto no deja lugar a dudas, como muestra la imagen publicada por este periódico en la que se ve absortos y enmudecidos a la alcaldesa, al vicealcalde y la portavoz ante tan abracadabrante documento.

Esta acción podría calificarse de verdadero servicio humanitario, pues supone liberar a la ciudadanía de su ignorancia cavernícola, extraerles del aislamiento que sufren los anteojizados vecinos, incapaces de ver por sí mismos el devenir de la ciudad. Solucionan así la permanente desinformación de los medios de comunicación, la sabida desconexión de las redes sociales. Ha sido dar la noticia y volverse la urbe un hervidero de nerviosismo: ayer tarde, un imparable desfile de vecinos tomaba las escaleras comunitarias, pendientes de los buzones, a la espera de tan desopilante material. Qué suerte la nuestra: poder comprobar la sensatez de los proyectos, lo ajustado de los gastos y renovaciones urbanas, la perfecta detección de las necesidades de los barrios, las magníficas dotaciones que algún día disfrutaremos, ¡las Fiestas que se avecinan! No se ha visto otra en la historia de la ciudad.

Y todo esto, lo del folleto, digo, pagado felizmente con dinero público, como lo de Xpande, lo del túnel y demás. ¡Por fin llegamos al futuro!




9/6/26

ALEJANDRO

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 09/06/2026. Página 5.  

Inesperado, llega mientras estás instalado en la rutina, en la vida conducida a timbrazo del calendar, cuando acabas de descargar la compra y concedes un instante de piedad al malbaratado cuerpo que arrastras con una 0,0 que mil diablos se lleven… “Papá, ha salido la nota de la asignatura hueso: 8,55. Falta una más, pero está asegurada. Bueno, y la de las prácticas”. En la misma semana que acaba sus estudios con excelentes resultados, Alejandro consigue su primer trabajo a jornada completa, indefinido. El que él quería. Ha hecho un montón de entrevistas online y presenciales, respondiendo a lo previsible y a lo inconcebible, vadeándose entre posibilidades, contratos mediopensionistas e incógnitas. Todo lo ha buscado él, todo lo ha conseguido él. Y en este cierre tumultuoso de curso, ha sumado un viaje de trabajo al extranjero ―otro curro ocasional―, consciente de que se prepara para lanzarse a la vida con toda la previsión y ahorro que le es posible.

De pronto, veo a mi hijo como el hombre que deseaba ser, con la conciencia de estar donde quiere y debe porque ha echado el resto para ello. Atrás quedó la desilusión momentánea de la carrera, la desesperanza y pesimismo de su generación, la búsqueda de escusas... Ante mí un joven que ha abandonado la autojustificación estéril, las culpas ajenas ante el fracaso momentáneo, las blandenguerías que impiden madurar.

Inspiro entre el orgullo y un punto de nostalgia recordando mi propia salida al mundo, la desconfianza y roces con mi progenitor, las zozobras inevitables ante decisiones de calado. Se me aguan los ojos pensando en mi padre-cierzo, con quien tanto me costó entenderme y que luego sentí tan peculiarmente próximo y orgulloso de mí, aunque fuera a voces.

    Arrostrando sin temor el esfuerzo, la exigencia, los retos, los miedos y las angustias, mi hijo se ha hecho un hombre, de los de verdad. Mi pequeño, el que me tronzaría con un abrazo, el que me avejenta con su plenitud, aquel que arropaba en su cama, al que daba soporte y apoyo en sus deportes, en sus campamentos, en sus viajes de estudios, en sus ilusiones juveniles, se yergue hoy viril, pleno. Como diría Tororo, hecho un machote. Qué le deparará la vida, cuántos sinsabores y dificultades…, quién sabe. De lo que no cabe duda es que, en este momento, no hay nadie en el mundo más orgulloso y feliz que su padre.