DIARIO DE BURGOS, 23/06/22026. Página 5.
En el
Ayuntamiento creen que todavía no corre por las calles la criatura que, como en
el cuento, grita “la alcaldesa está desnuda” al contemplar y repasar su acción
de gobierno. O tal vez sí. Pero ellos, gente seria, son más del Platón del mito
de la caverna, en lo que se vislumbra su profunda formación clásica ―o
clasista, que ya saben lo fácil que es confundir ciertos términos―.
En una jugada
que ya quisiera haber imaginado el propio Maquiavelo, nuestros munícipes han
decidido a acabar con cualquier atisbo de crítica y desconfianza sobre su
gestión con la amable publicación, ¡a todo color!, de cuarenta mil ―40.000―
folletos que serán recibidos en los hogares burgaleses. Los más avezados se
habrán percatado ya de que la ilustre corporación asume los domicilios
ciudadanos no como reinos, según canta la ranchera, o repúblicas independientes
suecas, sino desoladoras cavernas ajenas a la realidad, que perciben
distorsionada. Por ello, cada uno de Uds. tendrá la gran suerte de recibir el
cuadernillo concejil que recoge las mareantes cifras y datos de su incomparable
gobierno, pudiendo comprobar que lo suyo sí es administrar y gastar dinero,
perdón, invertir. La capacidad de convicción y embobamiento del folleto no deja
lugar a dudas, como muestra la imagen publicada por este periódico en la que se
ve absortos y enmudecidos a la alcaldesa, al vicealcalde y la portavoz ante tan
abracadabrante documento.
Esta acción
podría calificarse de verdadero servicio humanitario, pues supone liberar a la
ciudadanía de su ignorancia cavernícola, extraerles del aislamiento que sufren
los anteojizados vecinos, incapaces de ver por sí mismos el devenir de la
ciudad. Solucionan así la permanente desinformación de los medios de
comunicación, la sabida desconexión de las redes sociales. Ha sido dar la
noticia y volverse la urbe un hervidero de nerviosismo: ayer tarde, un imparable
desfile de vecinos tomaba las escaleras comunitarias, pendientes de los buzones,
a la espera de tan desopilante material. Qué suerte la nuestra: poder comprobar
la sensatez de los proyectos, lo ajustado de los gastos y renovaciones urbanas,
la perfecta detección de las necesidades de los barrios, las magníficas
dotaciones que algún día disfrutaremos, ¡las Fiestas que se avecinan! No se ha
visto otra en la historia de la ciudad.
Y todo esto, lo
del folleto, digo, pagado felizmente con dinero público, como lo de Xpande, lo
del túnel y demás. ¡Por fin llegamos al futuro!









