DIARIO DE BURGOS, 26/05/2026. Página 5.
Los necios
pululan, abundan, crecen y se reproducen. Hay infinidad de ellos. A ratos se
vuelven nube como en verano los mosquitos, recogibles con red. Los necios o
también bobos, gualtrapas, majaderos y modorros ―como Quevedo quiso―, podían antaño
escurrir el bulto, escapar, hasta leer. Pero hoy somos idiotas adictos a un
aparatito que vomita, cosifica, anula, engaña y que no soltamos ni para ir al
baño. Nadie se libra.
Queda poca,
muy poca información, casi todo es intoxicación. No escogemos nada, solo
hacemos scroll. La hiperconexión sirve, entre otras cosas, para
desconectar los datos que precisan vincularse. El ejemplo más palmario es el
llamado giro a la derecha, que no es tal, sino un adocenamiento del personal,
un dirigismo hacia tales posturas, y del que nadie parece sorprenderse. Un
vistazo a nuestras sociedades muestra cómo crece la desigualdad, cómo se
encarece la vida ―la vivienda, la cesta de la compra, el combustible…―, cómo lo
público se hunde ―medicina, educación, servicios asistenciales, medio ambiente―
y se vuelve negocio suculento para los más avispados. Cómo esto sucede mientras
los partidos de izquierda van desapareciendo y el voto gira al histerismo
ultra.
El ascenso de
la derecha ha venido de mano de grandes capitales y conspiraciones centradas en
la voladura ―o su intento― de las opciones de izquierdas más comprometidas y
solventes: Jeremy Corbin, Bernie Sanders, Gabriel Boric, Evo Morales, Rafael
Correa, Cristina Kichner, Gustavo Petro… Referentes mundiales como Lula da
Silva ―que tuvo que volver tras la sucia operación contra de Dilma Rousseff― o Claudia
Sheinbaum, presentan batalla y sistema alternativo al neoliberal acaparador y
antisocial. Son modelos valiosos, atractivos, capaces, como demuestra Zohran
Mamdani. Pedro Sánchez es una de las grandes piezas a cobrar por los
acaparadores. Salvó al PSOE de la inane Susana ―que conducía a la irrelevancia socialista
francesa―, y ha articulado una alternativa internacional ética a la vez que
encabeza la primera economía de Europa. Contra Sánchez, como vemos una y otra
vez, todo vale.
Los políticos
mentados comparten experiencias de acoso, persecución y dificultad generadas a
través de actuaciones arteras desde la judicatura, muchas de las cuales, con el
tiempo, quedan en nada. Sus presuntas corrupciones son de distinta
naturaleza ―ridículas― a las vencidas, dormidas o aquietadas de la derecha. El
judicial, poco a poco, se ha convertido en poder de parte; un poder desleal a
Montesquieu, controlado “desde atrás”.
Avive el seso: sinapsis.









