DIARIO DE BURGOS, 13/10/2026. Página 5.
Encaramos unas elecciones convertidas
en punto de inflexión. La vida política es un asunto cada vez menos nacional.
Vivimos en contextos globales, como nuestro desastre climático, con
interferencias muy poco amistosas, con apreturas contrarias al espíritu de
nuestras constituciones, a los valores de la democracia, a los Derechos Humanos.
Rusia, EE.UU. e Israel están dinamitando el mundo, los bloques sostenedores del
multilateralismo, del principio de alianza y justicia humanitaria. En su batir
egoísta, desajustan todas las sociedades otrora aliadas. La Unión Europea lo
viene sufriendo con el impulso dado por Rusia al Brexit, el apoyo
ruso-americano de las desleales y troyanas ultraderechas, los trágalas amorales
sobre Palestina, la guerra de Ucrania-Rusia, incluso la territorialidad de la
Unión. Las derechas europeas, tan sensibles al honor patrio, a sus banderas y
religiones, abrazan a los tiranos ruso-americano-israelí, generosos
financiadores, contribuyendo al desmontaje de nuestra democracia, ese corrupto
sistema que se empeña en poner coto a caprichos de los ultrarricos, fondos
buitre y otros saqueadores.
En España, el manual de los tecnoligarcas
antisistema lo ha aplicado a rajatabla la derecha durante la legislatura
concluyente: puso en duda los resultados electorales ꟷlo hace con los infundios
sobre el voto por correoꟷ; el sistema constitucional de elección del Presidente
del Gobierno por el Parlamento; niega legitimidad a grupos parlamentarios; ha
acudido a las instituciones europeas para denigrar al Gobierno de España; ha
torpedeado la política internacional votando contra tratados con nuestros
aliados; ha pervertido el sistema judicial para incumplir leyes emanadas por el
Congreso ꟷpoder legislativoꟷ; se han declarado insumisos legales al no ejercer
sus competencias autonómicas y municipales ꟷvivienda, emigración, desastres
naturales, etc.ꟷ; han montado casos insostenibles contra altos cargos del
Estado o la familia del presidente, que, tras un daño inmediato, acabarán siendo
anulados; y como colofón, el Supremo priva a españoles del sagrado derecho al
voto…
Veintipocos días después de las midterm
americanas, España vota. A la vista de cómo se presentan las cosas podríamos
decir que nos jugamos la propia democracia, un sistema de delicados pero
necesarios equilibrios guiados por la preocupación del bien general, y la
fundamental lealtad a las instituciones.










