DIARIO DE BURGOS, 28/04/2026. Página 5.
El vértigo
sobrevenido le ha dejado inerte. La sensación de caer por un oscuro vacío, de
estar ante la nada, no acaba de irse. Maldita sea, se dice. Pasa lentamente la
mano por la frente sudorosa mientras su mirada se pierde ahora sin fijeza
alguna. De un plumazo, su vida parece una farsa. Todas las viejas seguridades,
los sólidos suelos de sus militancias y credos vueltos escombrera. Maldita sea.
Jubilado de
banca, Tonchu dedica el tiempo conquistado a cubrir las muchas lagunas de
conocimiento que sabe tiene. Abandonó los estudios cuando hizo las pruebas para
entrar en la Caja. Años de ventanilla y libretas, de reuniones y traslados por
la provincia, de zozobras y rumores de cierres, de despidos, absorciones
−¿succiones, abducciones?− hasta que la directora de People & Talent
Department −así son las cosas ahora−, le informó que formaba parte de la
lista de próximos liquidables. Llegó la edad de su iluminación. Retomaría
aquella carrera que dejó colgada, ahora rebautizada como Historia y Patrimonio.
Tonchu es un
estudiante aplicado. Acude a clase, toma apuntes y lee, lee mucho. Tras un
primer año de inseguridades y cierto estrés, las cosas van encajando. La
Historia, confirma, es un edificio complejo, lleno de matices, datos y
entreverados, de diversidad de gentes. Nada que ver con la falseada versión
escolar de su juventud e infancia, en la dictadura. Pero el saber se ha vuelto
exigente, incomodador. Por de pronto, los despreciados moros andalusíes
resultaron la sociedad más refinada y culta de Europa; las rotundidades sobre
la existencia milenaria de España se vuelven humo, como gran parte de las
gestas imperiales; en América se dio estopa, se expolió y aniquiló hasta decir
basta; sin la emigración no hay crecimiento ni desarrollo posible…
Ahora que
sabe, el vértigo es mayor. Ignorante estaba más tranquilo, se dice. Casi no
asoma al bar de la esquina: las barbaridades que se vociferan se le hacen
insoportables. Sin embargo, no se arrepiente. Consciente de la conquista que ha
sido para la humanidad la Democracia, mira incrédulo a su alrededor al oír el
despropósito de la prioridad nacional. Una canallada de odiadores
incultos, afirma. Una descomunal estupidez.









