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17/2/26

CAPT. AMÉRIKA

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 17/02/2026. Página 5.  

Algunas de las cosas que nos hacen tan gregarios, tan necesitados de afirmación y aceptación de los demás, son brechas con las que se nos influye y manipula a placer. Es pura psicología, y no de la buena. No por casualidad, este tiempo de inmerecido electoralismo se caracteriza por el más sucio manoseo de carencias y desafectos: trumpismo desvergonzado.

Leo en un interesante artículo de Manuel Viejo sobre las estrategias de Vox en Extremadura y Aragón cómo adelantan las campañas para estar sobre el terreno semanas antes que el resto de partidos y quintuplicar así su presencia. Eligen núcleos poco visitados, un circuito secundario de quienes se saben invisibles, abandonados, con mucha población de aluvión ante la carestía de la vivienda en las grandes ciudades, con mucho ex C’s ─ya han vivido el engaño─. No hacen mítines, sino televisión: Abascal, nunca el ignoto candidato, aparece con equipos de filmación y de redes sociales, se pasea, deja que la gente le cuente sus penas, se hacen selfies.  Los vecinos, agradecidos, se sienten parte de un reality de supervivientes. No ofrece alternativas, no detalla programa, solo se graba y, al calor de las frustraciones que le cuentan, señala culpables como en la barra de un bar: los inmigrantes, los okupas, la Unión Europea, Mercosur, los chinos... Son culpables sin rostro, de esos que aumentan el miedo. La gente se mimetiza con su lenguaje alicorto: “esos, esos son los responsables”. ¿De la carestía de la vivienda? ¿De la privatización de la sanidad? ¿De la falta de servicios en el medio rural? Mi pasmo llega cuando leo la despedida de una mujer a Abascal: “gracias por lo que haces por el campo”. Perplejo, uno se pregunta, pero ¿qué hace, más allá de llevarles banderitas? ¿Qué han hecho mientras estuvieron en los gobiernos regionales salvo incumplir la legislación y salir corriendo? ¡Ay, la fuerza del calor humano!

La ultrabioderecha ha matado la política para crear el supermacho. Da igual que sea producto de laboratorio, de injertos capilares, de prótesis en el mentón, de camisas muscle fit. Como en los cómics del Capitán América, han creado el hombre-deseo, un producto-éxito mediante inversión multimillonaria en imagen para convertirlo en el nuevo cirujano de hierro repoblador. Mira duro, revienta planos y botones, es la imagen de la fuerza, del líder de manada.

Y la manada, ante semejante vacío, aúlla.






19/3/24

SEMOS LIBRES

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 19/03/2024. Página 5. 

Vivimos entre excrementos, en el lodo, el estiércol y la inmundicia, entre bostas y jiñes, enfangados, emplastados de boñigas, cubiertos de cascarrias, mascando basura, respirando orín, acorazados de sudor viejo. Vivimos en la constante mierda política, en la miserabilización de la Res publica más indignante.

La democracia es un antes y un después en la Historia al introducir una dimensión ética en el origen del gobierno. Nuestros representantes, los parlamentarios, reciben por el voto una delegación de la voluntad popular. De ahí nace el principio del Gobierno para el pueblo, y no, por ejemplo, para el partido o para cierta religión. Siendo esto así, ¿en qué momento se jodió todo? ¿Cómo hemos llegado hasta esta atmósfera irrespirable de indignidad y desvergüenza?

Hace veinte años, se dio un cambio inusitado: el gobierno (saliente), por su pura conveniencia partidista, mintió a todo su país (y exigió que se le siguiera), orquestando las patrañas del 11-M. Desde entonces, acumulamos un inmenso aturdimiento de turbiedad. La precuela mentirosa de la autoría etarra de los atentados, ha seguido hasta hoy con una indecencia insultante en los foros trumpistas, en las cabeceras de una derecha mediática abrazafarolas mientras haya quien pague el infame garrafón.

La escuela creada por Miguel Ángel Rodríguez, ese Torquemadilla fontaneril, que se tiene por lumbrera thatcheriana, ha servido para que una legión de seres de piel viscosa y lengua bífida medren en puestos amicrofonados en los que decir las sandeces más grandes para regocijo de una bancada pandillera y achispada. Por el camino murió la ética y la probidad. Y surgió Ayuso, la de la libertad infantiloide y el novio estraperlista que mercadeaba con la salud en tiempos del cólera.

Nos inunda un calculado gañanismo, que no es llaneza, sino descrédito de la democracia y sus instituciones, enjalbegadas de hez. En estos limos también se ha enfangado el PP local (ya se ha visto en luctuosas intervenciones senatoriales) sobresaliendo la figura bramadora del concejal Manso. Para regocijo de su sillería, expele el regidor acusaciones sin fuste contra el PSOE sobre Gamonal, y hoza pretendidas razones sobre los sucesos de hace 10 años, mostrando que no ha entendido nada, que no conoce el barrio, que apunta torcido y que se va a estrellar con sus propuestas alejadas del moderno urbanismo sostenible, en las que el aparcado es el ciudadano. Pero, oye, qué risotadas en el Pleno…