14/4/26

AMORAL

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/04/2026. 

 La indignación y sentido de vergüenza ajena que produce leer que el juez Peinado va a procesar a la esposa del presidente del Gobierno por cuatro supuestos delitos relacionados con la cátedra de la Universidad Complutense (un simple convenio de colaboración, para legos), es indescriptible, máxime al leer las razones que da. No entiendo cómo la judicatura española, tan celosa de su fuero y gobierno, permite instrucción tan rocambolesca como infundada, un asunto de (supuesto) lawfare: tratar de dañar a un adversario político utilizando como instrumento perverso los recursos judiciales. Solo conocer el origen del caso muestra lo torvo e inconsistente que es todo esto: Manos Limpias, Hazte Oír y Vox. Y por si fuera poco el dislate, la pretensión de que el futuro juicio sea mediante jurado popular, o lo que es lo mismo, ciudadanos carentes de instrucción jurídica y sujetos a la elección interesada de la acusación.

La instrumentalización del poder judicial por las derechas se ha convertido en una de las más preocupantes estrategias de un movimiento conservador internacional devenido en amoral. La Justicia ha dejado de ser objeto de confianza en Occidente. Este entrismo antisistema responde a las maniobras de sectores ideológicos y económicos que buscan acabar con la democracia —definida, pásmense, como Anticristo—. A través de los jueces-activistas se controlan los nombramientos y composición de los órganos judiciales, se pone en riesgo el derecho al aborto, la eutanasia, se construyen falsos escándalos contra los adversarios políticos para hundir sus carreras, se boicotea la aplicación de leyes emanadas del parlamento, se exonera de culpas a verdaderos corruptos por ser de la cuerda, se inadmiten pruebas rotundas sobre la comisión de delitos por idénticas razones, se duermen instrucciones hasta la extenuación y se hacen coincidir juicios que distraigan a la ciudadanía de la corrupción organizada desde los aparatos del Estado… O, como vemos aquí, se persigue infundadamente a familiares del titular del Gobierno para desgastar su imagen y potencia política —dígaseme qué político de la oposición tiene la altura, capacidad y cualificación del presidente Sánchez—.

En medio de un mundo al borde del caos por las actuaciones de una administración, la norteamericana, desnortada éticamente y en manos irresponsables, vemos en paralelo los efectos que en nuestras sociedades esos mismos mimbres provocan con el control del poder judicial. No somos ciegos ni sordos para no ver qué está pasando, lo que está en juego.