Mostrando entradas con la etiqueta poder judicial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poder judicial. Mostrar todas las entradas

26/5/26

SINAPSIS

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 26/05/2026. Página 5.  

Los necios pululan, abundan, crecen y se reproducen. Hay infinidad de ellos. A ratos se vuelven nube como en verano los mosquitos, recogibles con red. Los necios o también bobos, gualtrapas, majaderos y modorros ―como Quevedo quiso―, podían antaño escurrir el bulto, escapar, hasta leer. Pero hoy somos idiotas adictos a un aparatito que vomita, cosifica, anula, engaña y que no soltamos ni para ir al baño. Nadie se libra.

Queda poca, muy poca información, casi todo es intoxicación. No escogemos nada, solo hacemos scroll. La hiperconexión sirve, entre otras cosas, para desconectar los datos que precisan vincularse. El ejemplo más palmario es el llamado giro a la derecha, que no es tal, sino un adocenamiento del personal, un dirigismo hacia tales posturas, y del que nadie parece sorprenderse. Un vistazo a nuestras sociedades muestra cómo crece la desigualdad, cómo se encarece la vida ―la vivienda, la cesta de la compra, el combustible…―, cómo lo público se hunde ―medicina, educación, servicios asistenciales, medio ambiente― y se vuelve negocio suculento para los más avispados. Cómo esto sucede mientras los partidos de izquierda van desapareciendo y el voto gira al histerismo ultra.

El ascenso de la derecha ha venido de mano de grandes capitales y conspiraciones centradas en la voladura ―o su intento― de las opciones de izquierdas más comprometidas y solventes: Jeremy Corbin, Bernie Sanders, Gabriel Boric, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Kichner, Antonio Costa, Gustavo Petro… Referentes mundiales como Lula da Silva ―que tuvo que volver tras la sucia operación contra de Dilma Rousseff― o Claudia Sheinbaum, presentan batalla y sistema alternativo al neoliberal acaparador y antisocial. Son modelos valiosos, atractivos, capaces, como demuestra Zohran Mamdani. Pedro Sánchez es una de las grandes piezas a cobrar por los acaparadores. Salvó al PSOE de la inane Susana ―que conducía a la irrelevancia socialista francesa―, y ha articulado una alternativa internacional ética a la vez que encabeza la primera economía de Europa. Contra Sánchez, como vemos una y otra vez, todo vale.

Los políticos mentados comparten experiencias de acoso, persecución y dificultad generadas a través de actuaciones arteras desde la judicatura, muchas de las cuales, con el tiempo, quedan en nada. Sus presuntas corrupciones son de distinta naturaleza ―ridículas― a las vencidas, dormidas o aquietadas de la derecha. El judicial, poco a poco, se ha convertido en poder de parte; un poder desleal a Montesquieu, controlado “desde atrás”.

Avive el seso: sinapsis.

 


 

14/4/26

AMORAL

IGNACIO FERNÁNDEZ DE MATA
DIARIO DE BURGOS, 14/04/2026. 

 La indignación y sentido de vergüenza ajena que produce leer que el juez Peinado va a procesar a la esposa del presidente del Gobierno por cuatro supuestos delitos relacionados con la cátedra de la Universidad Complutense (un simple convenio de colaboración, para legos), es indescriptible, máxime al leer las razones que da. No entiendo cómo la judicatura española, tan celosa de su fuero y gobierno, permite instrucción tan rocambolesca como infundada, un asunto de (supuesto) lawfare: tratar de dañar a un adversario político utilizando como instrumento perverso los recursos judiciales. Solo conocer el origen del caso muestra lo torvo e inconsistente que es todo esto: Manos Limpias, Hazte Oír y Vox. Y por si fuera poco el dislate, la pretensión de que el futuro juicio sea mediante jurado popular, o lo que es lo mismo, ciudadanos carentes de instrucción jurídica y sujetos a la elección interesada de la acusación.

La instrumentalización del poder judicial por las derechas se ha convertido en una de las más preocupantes estrategias de un movimiento conservador internacional devenido en amoral. La Justicia ha dejado de ser objeto de confianza en Occidente. Este entrismo antisistema responde a las maniobras de sectores ideológicos y económicos que buscan acabar con la democracia —definida, pásmense, como Anticristo—. A través de los jueces-activistas se controlan los nombramientos y composición de los órganos judiciales, se pone en riesgo el derecho al aborto, la eutanasia, se construyen falsos escándalos contra los adversarios políticos para hundir sus carreras, se boicotea la aplicación de leyes emanadas del parlamento, se exonera de culpas a verdaderos corruptos por ser de la cuerda, se inadmiten pruebas rotundas sobre la comisión de delitos por idénticas razones, se duermen instrucciones hasta la extenuación y se hacen coincidir juicios que distraigan a la ciudadanía de la corrupción organizada desde los aparatos del Estado… O, como vemos aquí, se persigue infundadamente a familiares del titular del Gobierno para desgastar su imagen y potencia política —dígaseme qué político de la oposición tiene la altura, capacidad y cualificación del presidente Sánchez—.

En medio de un mundo al borde del caos por las actuaciones de una administración, la norteamericana, desnortada éticamente y en manos irresponsables, vemos en paralelo los efectos que en nuestras sociedades esos mismos mimbres provocan con el control del poder judicial. No somos ciegos ni sordos para no ver qué está pasando, lo que está en juego.