DIARIO DE BURGOS, 15/09/2026. Página 5.
La Ley 20/2022
busca fortalecer la democracia atendiendo a las muchas tipologías de víctimas generadas
por la represión e intolerancia nacionalcatólica. También establece el
compromiso del Estado con el Deber de Memoria, reconociendo la larga
lucha por la implantación de la democracia plena a partir del
constitucionalismo español surgido en 1812, junto a las distintas luchas de
sujetos y movimientos sociales por alcanzar las libertades y derechos que hoy
disfrutamos. Todo en la más estricta senda del respeto al Derecho Internacional
Humanitario, los Derechos Humanos y los Tratados Europeos.
Tales
propósitos, sin embargo, no son del gusto de los plusultra. La lógica
desaparición de los vestigios franquistas no cuenta con el apoyo de estos
pseudodemócratas, que no ven contradicción alguna en su preservación mientras
tratamos de consolidar los valores democráticos (constitucionales). O tal vez
no. Quiero decir, tal vez ellos no estén en eso.
Proteger los restos
de la dictadura franquista mediante la utilización de las leyes de Patrimonio
autonómicas es un recurso perverso que, a buen seguro, será anulado por el
Tribunal Constitucional. Por más problemas que podamos percibir en la gestión
del patrimonio, una democracia no puede declarar los residuos de una dictadura
tan cruel y represiva como fue la franquista, como un bien de valor
patrimonial. Esta corrupción absoluta del valor patrimonio supone enaltecer la
represión más sangrienta, la intolerancia, la falta de derechos y libertades. Casos
como la Cruz de los Caídos de Cáceres, el monumento a Franco de Tenerife, el
monumento a Carrero Blanco en Santoña o la Pirámide de los italianos del puerto
del Escudo (Burgos), declarados torticeramente Bienes de Interés Cultural
(BIC), muestran a un Partido Popular y Vox abrazados a la radicalidad reaccionaria,
defendiendo lo antidemocrático, retorciendo leyes autonómicas para soslayar una
Ley del Estado. Espacios como la Pirámide, hoy en manos de una asociación
ultra, deberían ser, en todo caso, Lugares de Memoria Democrática y ser convenientemente
resemantizados. Patrimonializar ideologías excluyentes es caminar hacia atrás
en la Historia. Mejor sería hacerlo con la Democracia, si es que de verdad
están concernidos por ella.
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